Sigmaroteca
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El Asedio de la Pena fue una de las confrontaciones militares más importantes que tuvieron lugar durante las Guerras del Alma. En esta batalla, una alianza de fuerzas del Orden intentó evitar que la Legión del Duelo de Lady Olynder conquistara la Ciudad Libre de Lethis.

Antecedentes[]

Durante la Era del Caos, enLa Guerra entre el Cielo y el Inframundo ,fue construida en un enclave junto al Lago Lethis la Tumba de Medianoche, Criptormenta en la que se ocultaron diversos tesoros y se encerró al Mortarca Katakros. Este poderoso guerrero se había enfrentado en combate singular con Sigmar y, a pesar de haber sido derrotado, su espíritu no había podido ser completamente eliminado. Ya encerrado, su increíble poder alimentó los Penumbral Engines que ocultaron los secretos de la Criptormenta durante cientos de años. Tras las Guerras por los Portales los Anvils of Heldenhammer expulsaron a las fuerzas del Caos que ocupaban la región y la Ciudad Libre de Lethis fue fundada en ese mismo lugar. Durante más de medio siglo tras su fundación la ciudad permaneció fuerte y orgullosa expandiéndose en población y poder.

Nagash confió a Lady Olynder el asalto a la ciudad de Lethis

Tras el Necroseísmo y la revelación de las Criptormentas, Nagash descubrió que bajo las calles de Lethis se encontraba la Tumba de Medianoche. En estas criptas Nagash sintió la presencia de Katakros. Preso de la furia, el gran nigromante encargó a Lady Olynder la captura de la Tumba de Medianoche y la liberación del ser que albergaba. La Mortarca del Duelo convocó a su legión, acudiendo a su llamada espectros y necrófagos de extremidades afiladas ansiosos de hacer pagar a los vivos el odio amargo que sienten hacia sí mismos. Su prometido, el rey cobarde Kurdoss Valentian levantó a su propia hueste, reclutando bajo su estandarte a varios Wight Kings y Nigromantes, cuyos secuaces proporcionarían los hombres de armas a esta imponente procesión. Lady Olynder condujo a su Legión del Duelo hacia el norte a través del Mar Menguante en dirección a Lethis. Previamente al asalto ocupó la ciudadela abandonada situada en la cima del Monte Deífico, enorme montaña situada en el centro de Stygxx.

Los ciudadanos de Lethis observaron como los picos del Monte Deífico resplandecían con una siniestra luz bruja, cubriendo de un halo inquietante todo a su alrededor. Circularon rumores que apuntaban al despertar de los dioses de antaño, mientras algunos se aseguraban de que Morrda volvía a unirse a la gran cruzada de Sigmar. Los Lord-Relictor de los Anvils of Heldenhammer percibieron el verdadero peligro, y fue un explorador que regresó medio loco de una misión el que habló de una hueste etérea tan vasta que había amortajado los picos del Monte Deífico. A raíz de esta grave noticia se citó a los viejos aliados y se hicieron llamamientos a Azyrheim para que se enviase ayuda. La flota Kharadron al mando del almirante Bryge Colsstarn pasó a patrullar los cielos de la ciudad. Habían perdido el control de su estación minera situada en los picos del Monte Deífico, y aceptaron el trabajo como corsarios en espera de poder recuperar sus estaciones de bombeo perdidas e interesados por los rumores de tesoros escondidos bajo la ciudad. 

Fuerzas de los Idoneth Deepkin

El primer asalto llegó de improviso en la forma de un ataque en las aguas del Lago Lethis por parte de una hueste de Nighthaunts. Los aterrados pescadores que faenaban a la captura de la Anguila Luna y la Chicharrilla vieron asombrados como repentinamente aparecía en ayuda de la ciudad una fuerza de los Idoneth Deepkin del enclave Ionrach que habitan en el torbellino situado el Mar Menguante conocido como Haedrann Kar. Al mando del rey Ecraviir Blacktide consiguieron empujar a la fuerza de asalto Nighthaunt contra la orilla del lago, pero se vieron rodeados por una nueva hueste que apareció de entre los oscuros palacios que bordeaban la orilla. Surgió de la ciudad en su ayuda un contingente de Anvils of Heldenhammer de la Cámara Guardaalmas al mando del Lord-Celestant Ossiach Vanderghule consiguiendo rechazar conjuntamente la vanguardia enemiga y retirándose posteriormente al ver que se acercaba el grueso de las fuerzas asediadoras. Fue entonces cuando llegaron a la ciudad el grupo de mercenarios Fyreslayer de la Logia Greyfyrd al mando del Runeson Graegar. En los últimos tiempos habían trabajado para la ciudad pero que tenían una disputa con los señores mercaderes de la misma a causa de un retraso en sus pagos ocasionado por la misteriosa desaparición de varias caravanas cargadas de Ur-oro enviadas para paliar su deuda. Aun así habían acudido a la ciudad buscando refugio ante el masivo ejército espectral que habían avistado desde su campamento. La repentina llegada de los Fyreslayers permitió que los ejércitos Stormcast e Idoneth se pudieran retirar sin más problemas a la ciudad, y se consiguió negociar con ellos un nuevo trato para que lucharan defendiendo la ciudad.

Fue entonces cuando finalmente llegaron los refuerzos de Azyr. Sigmar no podía prescindir de sus ejércitos, los cuales se encontraban combatiendo en diferentes frentes a lo largo de los Reinos Mortales, pero envió a su guerrero más poderoso para dirigir la defensa de Lethis: el Celestant-Prime. A su lado, llegaron filas de Flagelantes enarbolando estandartes devotos. Este contingente se encontraba al mando del Excelsior Warpriest Pravus Morningstar, gran aclamador de Azyrheim. Sin embargo, estas eran las únicas fuerzas que llegarían desde Azyr, puesto que el cambio de fase celestial provocó que El Velo, Portal del Reino de la ciudad, quedara aislado del reino de los cielos durante las próximas semanas.

Se reunió entonces a los señores de los grandes ejércitos que lucharían en la defensa de la ciudad en un consejo de guerra. Buena parte de los Stormcast Eternals se enviaron a la defensa de la Gran Necrópolis y de la Tumba de Medianoche, lugares de la ciudad que enfrentarían la pero parte de la embestida enemiga. Las naves del almirante Bryge Colsstarn brindarían apoyo aéreo a cualquier zona necesitada del mismo mientras que la defensa de la Puerta de Ónice, entrada norte a la ciudad, recaería en los Anvils of Heldenhammer de la Cámara Guardaalmas al mando de Ossiach Vanderghule y de los Fyreslayer al mando de Graegar. Al obstinado Duardin lo apaciguó la promesa de un pago mucho mayor procedente de Azyrheim del que se le debía, pagadero al finalizar la batalla.

Fuerzas en Combate[]

Las fuerzas iniciales dispuestas para la batalla fueron las siguientes:

Fuerzas del Orden[]

El Celestant-Prime

Por parte de las fuerzas del Orden, el general al mando fue el Celestant-Prime. Combatieron en la batalla diversos contingentes de los Anvils of Heldenhammer:

También combatieron los regimientos Freeguilds de la Guardia de Costanegra, los cuales sabemos que contaban con alabarderos y arcabuceros. Defendiendo la muralla norte se vieron apoyados por cañones y morteros.

Los mercenarios Fyreslayer de la Logia Greyfyrd al mando del Runeson Graegar combatieron inicialmente en la muralla norte de la ciudad. Graegar luchó a lomos de su Magmadroth Kavaknos, contando con más de estas bestias entre sus filas. Sabemos que su fuerza contaba además con Runemasters y Hearthguard Berzerkers.

Por su parte, la flota Kharadron al mando del almirante Bryge Colsstarn brindó apoyo aéreo en los cielos de la ciudad destacando su nave insignia, el Ironclad Acuerdocerrado. Contaba asimismo entre sus fuerzas con duros marinos Grundstok Thunderers y Arkanauts.

Defendiendo el Gran Mausoleo de Lethis lucharon los Idoneth Deepkin del enclave Ionrach al mando del Akhelian King Ecraviir Blacktide a lomos de Savrentis, su Deepmare. Sus filas estuvieron compuestas por sus fiel Akhelian Guard.

Finalmente, dentro de la ciudad lucharon los Flagelantes llegados de Azyr al mando del Excelsior Warpriest Pravus Morningstar.

Fuerzas de la Muerte[]

Lady Olynder

Por parte de las fuerzas de la Muerte estuvo al mando Lady Olynder, Mortarca del Duelo. Su segundo al mando fue Kurdoss Valentian, el rey cobarde.

El grueso de su ejército estuvo compuesto por millares de Zombies, los cuales encabezaron el ataque contra las murallas. Su ejército contó asimismo con una enorme hueste Nighthaunt, entre ellos Guardian of Souls, Lord Executioners, Spirit Torments, Banshees, caballeros Hexwraith, Chainrasp, Dreadscythe Harridans y Bladegheist Revenants. Se encontraban además entre sus fuerzas Wight Kings y Nigromantes dirigiendo los Zombies, huestes esqueléticas, Dire Wolves y algunos Horrorghast.

Como máquinas de asedio, contaron con arietes de hueso de Gargants muertos coronados por cabezas de martillo de piedra negra y torres de huesos.

Terreno[]

La batalla tuvo lugar en la Ciudad Libre de Lethis, principalmente en su muralla norte, la Gran Necrópolis, el Gran Mausoleo de Lethis y la Tumba de Medianoche.

Desarrollo de la Batalla[]

Asalto Inicial[]

Los Greyfyrd combatieron duramente contra los no muertos en los primeros compases del asedio

Durante la primera jornada del asedio, las fuerzas de la muerte arremetieron con fuerza en la ciudad. Oleadas de no muertos arrastraron pesadas torres de asedio que fueron bombardeadas por las defensas de la ciudad y por las naves voladoras Kharadron. Sin embargo, por cada torre destruida dos más se acercaban a las murallas, y finalmente el combate se trasladó a los muros de la pared norte de la ciudad. Los regimientos de alabarderos de la Guardia de Costanegra contuvieron lo mejor posible la amenaza, pero se vieron superados por una feroz embestida por parte de los horrores espectrales voladores de los Nighthaunt. Bladegheist Revenants y Spirit Torments diezmaron sus filas, y los defensores pudieron mantener la posición gracias a la presencia inspiradora de los Anvils of Heldenhammer al mando del Lord-Celestant Vanderghule. Los Stormcast Eternals consiguieron contener a los feroces espectros, y los Fyreslayers de Greyfyrd consiguieron contener la oleada inicial de Zombies.

Fue entonces, cuando aún no se había puesto en el primer día de la batalla, el momento en el que un caballero espectral consiguió entablar una negociación con el Runeson Graegar. La etérea figura le aseguró que la historia del cargmento de Ur-oro robado era una patraña inventada por los avariciosos mercaderes de la ciudad, y con un gesto hizo aparecer desde una torre de asedio a una falange de esqueletos portando un cofre con el doble del Ur-oro prometido a los Fyreslayers. Afirmando que Nagash siempre paga sus deudas, el sombrío espectro le encomendó a Graegar una sencilla misión: allanar el camino a las huestes sitiadoras. Fue así, rodeado por decenas de camaradas muertos a sus pies, como el Runeson cambió de bando en mitad de la batalla sellando la suerte de sus defensores.

La Ciudad Superada[]

La hueste espectral de los Nighthaunt entraron a la ciudad aprovechando la brecha creada por los Fyreslayers

Los Anvils of Heldenhammer que protegían la muralla norte se vieron atacados de improviso por sus supuestos aliados. Los Magmadroths escupieron lava fundida y las hachas de Fuegoacero abrieron las placas de Sigmarita. Graegar desvió la retirada del enemigo hacia la Puerta de Ónice, la entrada norte de la ciudad. Sus camaradas tiraron de sus grandes cadenas practicando una brecha por la cual se introdujo la hueste de los no muertos en la ciudad. La Guardia de Costanegra ropió su cohesión, huyendo en grupos desorganizados por las calles laberínticas y cubriendo la retirada con disparos dirigidos a la hora que los perseguía. Millares de Zombies franquearon la brecha seguidos por Nigromantes montados en palanquines de hueso escupido, cacareando presa de un deleite triunfante mientras arrojaban negros proyectiles de fuego mortífero contra las Freeguild que retrocedían. Entró asimismo en la ciudad Lady Olynder acompañada por su corte de Banshees y caballeros Hexwraith, seguida de su consorte Kurdoss Valentian. El rostro velado de la Mortarca del Duelo se volvió hacia la Gran Necrópolis y el Mausoleo, señalando con su vara hacia el acceso a la Tumba de Medianoche.

Graegar y sus Fyreslayers dejaron pasar a sus nuevos aliados, despachando a cualquier grupo de defensores que aún se resistían con terquedad. En mitad de semejante locura encontraron al Lord-Celestant Vanderghule luchando a solas, con mil brechas en su armadura y con su Dracoth gravemente herido. A pesar de sus heridas el Stormcast se encaró al traidor sin temor y lo maldijo mientras el Runeson instaba a Kavaknos, su montura, a avanzar aceptando el desafío. Chocaron espada y jabalina, hubo un arco de sangre a borbotones y el Lord-Celestant cayó de su montura, desapareciendo en un estallido de rayo violeta antes siquiera de alcanzar el suelo.

Embestida de la Pesadumbre[]

El contingente Nighthaunt convergió sobre el Gran Mausoleo de Lethis mientras las filas de las Cámaras Sacrosantas los esperaban en perfecto orden frente a las altas puertas del sepulcro abovedado que señalaba la entrada a la Tumba de Medianoche. Abrieron fuego inmediatamente, apoyados por las posiciones de disparo situadas en las atalayas de la Gran Necrópolis. Cientos de Chainrasp quedaron reducidos a motas de energía verde tras estas andanadas, pero no fueron más que simples gotas en el océano.

Kurdoss Valentian encabezó el asalto a la Gran Necrópolis

Mientras las fuerzas de Lady Olynder alcanzaron la entrada a la Tumba de Medianoche, Kurdoss Valentian dirigió una segunda oleada de no muertos a poniente a través de las amplias calles de Lethis en dirección a las murallas de la Gran Necrópolis. Tras reunir a los enjambres itinerantes de Zombies que plagaban la ciudad así como a sus nuevos aliados Fyreslayers, se dispuso a abrir una brecha en el bastión de los Anvils of Heldenhammer para así ganar tiempo para que su prometida superase las defensas de la Criptormenta. Las formidables defensas de la Gran Necrópolis se pusieron a prueba mientras la ingente horda de Zombies barrió el terreno abierto hacia la fortaleza. Se alzó el puente levadizo, pero la ingente horda de Zombies llenó el foso con sus cadáveres, permitiendo a los Magmadroth de Graegar derretir y combar la Sigmarita del portón. LLegaron asimismo las huestes de Kurdoss, y la cantidad de Nighthaunts que le acompañó fue tal que ni siquiera sus potentes salvaguardas bastaron para mantenerlos a raya. Cayeron sobre los cúmulos de arqueros y nidos de artillería aplastando a los Stormcast Eternals que los custodiaban. Mientras tanto más de una veintena de Magmadroths se reunieron a las puertas de la Gran Necrópolis y todos a una lanzaron un iracundo torrente de fuego a través del rastrillo de hierro negro que este comenzó a gemir y ceder bajo el calor. Los Runemasters corrieron junto a tropas de la Hearthguard de élite decididos a romper a martillazos las runas de las paredes consagradas.

Prosecutors de los Anvils of Heldenhammer

Fue en ese instante cuando la oscuridad se abrió y llovieron del cielo cometas ardientes que explotaron entre las filas de los Greyfyrd. Las formas aladas cayeron desde arriba: los Prosecutors lanzaron jabalinas que golpearon como relámpagos celestiales. Los Anvils of Heldenhammer que seguían luchando entonaron un triste canto de batalla al ver a sus camaradas, y pelearon con esperanzas reovadas. También se oyó el canto entusiasta de los Flagelantes en las cales de Lethis. Pravus Morningstar atacó seguido de su hueste de fieles chocando con fuerza con la retaguardia de los no muertos. El Celestant-Prime cayó del cielo Ghal Maraz en mano sobre el Magmadroth del Runeson Graegar, reduciendo a astillas el cráneo de la bestia y acabando a martillazos con la escolta que acompañaba al traidor. Finalmente terminó con la vida del propio Graegar aplastando su cráneo. Llegaron asimismo los corsarios Kharadron del almirante Colsstarn descargando cañonazos sobre las filas de los Fyreslayers y saltando desde sus naves para sumarse a la refriega entre pistoletazos de muerte ardiente. Los Greyfyrd no eran amigos de rendirse pese a ver perdida la pelea, pero la matanza que siguió fue despiadada. De los miles de Fyreslayers que participaron en el asedio solo unos pocos cientos sobevivieron a la batalla, y ni uno solo quedó libre de una poderosa verguenza que provocó que abrazaran la senda de Buscaruinas.

Privado de sus refuerzos Kurdoss Valentian se vió en inferioridad numérica, rodeado y atrapado entre los defensores de la Fortormenta y los devotos seguidores de Pravus Morningstar. El Rey Cobarde escupió polvo al querer lanzar un rugido de frustación y con un último y silencioso destello de amargura ordenó a su hueste la retirada de la Gran Necrópolis. La fortaleza de los Anvils of Heldenhammer no caería por el momento, pero el ataque de Valentian había dividido a las fuerzas de los defensores y le había concedido a su prometida un precioso tiempo para llevar a cabo el saqueo de la Tumba de Medianoche.

Brecha en la Tumba[]

Las Cámaras Sacrosantas de los Anvils of Heldenhammer enfrentaron a los Nighthaunt en la entrada de la Tumba de Medianoche

Al mando del Lord-Arcanum Ghalmorian, las Cámaras Sacrosantas de los Anvils of Heldenhammer se enfrentaron a la interminable oleada espectral en los jardines del Gran Mausoleo de Lethis. Apoyados por los Idoneth Deepkin al mando del rey Ecraviir Blacktide organizaron una defensa gloriosa, una gran hazaña que aun así no fue suficiente para retener a la interminable oleada de espectros que los asaltó, puesto que se vieron privados de los refuerzos que tanto necesitaban. Lynus Ghalmorian ordenó a sus Evocators tejer una brillante red de rayos ardientes que perimitiera a sus fuerzas la retirada a las defensas secundarias situadas en las profundidades de la Tumba de Medianoche.

Fue entonces cuando Ghalmorian promulgó las órdenes secretas del Lord-Celestant, una última táctica desesperada a emplear sólamente si alguien penetraba en la Tumba de Medianoche. Ordenó a sus Evocators abrir varias cámaras secundarias de la Criptormenta, las que estaban llenas de reliquias potentes y artefactos de magia de amatista. Al rey Ecraviir Blacktide le otorgó un obsequio poderoso: la espada Azotaespectros, mientras que el propio Ghalmorian tomó para sí El Escudo del Caballero Pálido. Armados con estos poderosos artefactos, se dispusieron a luchar en la defensa final.

Los Nighthaunt consiguieron finalmente acceder a la Tumba de Medianoche

Por su parte, Lady Olynder consiguió acceder a la Tumba de Medianoche y ordenó a sus huestes espectrales que destruyesen todas las salvaguardas de las bóvedas y túmulos, liberando así algunos hechizos como las Shards of Valagharr o el Soulscream Bridge. También encontraron a Lauchon the Soulseeker, un antiguo dios de la muerte al que Lady Olynder le ordenó que le guiara hacia la cámara en que se encontraba el prisionero que había acudido a liberar.

Los Stormcast Eternals de la Hermandad de la Tumba y los Sempiternos pelearon para preservar cuanto pudieron, pero al romper un tentáculo del asalto no consiguieron evitar que otros dos los rebasaran. Ghalmorian dividió sus fuerzas tanto como se atrevió, pero la defensa de la prisión era vital y superaba cualquier otra preocupación. La cámara central de la Tumba de Medianoche era una sala cavernosa de arcos abovedados y planta de hueso pulido. En el centro flotaba un inmenso orbe de negrura absoluta que palpitaba lleno de una energía apenas contenida. Anillos concéntricos de Sigmarita encerraban la esfera, brillantes sus superficies con runas de protección y sellos de azyrita. Los Anvils of Heldenhammer formaron su último cuadro asaltados por doquier por oleadas de monstruos etéreos. Por su parte Lady Olynder instó a los suyos con una desesperación que irradiaba de ella con tal intensidad que incluso varios Sequitors fueron arrojados al suelo indefensos ante una agonía nacida del pesar. Desesperado por decapitar el liderazgo de la Legión del Duelo Ghalmorian encabezó una carga combinada de Evocators montados en Dracolines y caballeros de la Morrsarr Guard de élite del rey Ecraviir, pero ni siquiera esta afuerza formidable alcanzó a Lady Olynder.

Fue entonces cuando la asfixiante soga de un Lord Executioner arrastró a Ghalmorian de su montura. Trataba de levantarse cuando decenas de Bladegheist Revenants lo rodearon, haciéndolo pedazos. El rey Ecraviir Blacktide siguió peleando, tratando en vano de alcanzar a su aliado caído, pero no hubo nada que hacer. Los triunfantes aullidos de los muertos llenaron la Tumba de Medianoche al tiempo que Lady Olynder se acercó a la prisión sellada con runas y levantó la Vara de Medianoche, de la cual surgieron enredaderas de rosa negra nocturna que empezaron a forzar los cierres de la prisión.

La Cabalgata de la Corte Tenebrosa[]

En ese instante se oyó un sonido terrible en la ciudad de Lethis, y el hedor a carroña se extendió en el ambiente. Los pocos defensores Freeguild que aún combatían en las murallas vieron una marea de figuras contrahechas que se acercaban a la ciudad desde el este, maarchando al frente de las mismas un dragón de piel podrida y piel hecha jirones. Se trataba del Abhorrant Ghoul King Maldoros, señor de los Flesh-eater Courts de la Corte Tenebrosa, con los que la ciudad había mantenido una paz incómoda. Más sorprendente eran los acompañantes del vampiro: Vanguard-Palladors que cabalgaban junto a la hueste de necrófagos a lomos de sus lustrosas monturas. Reinó la confusión hasta que los Anvils of Heldenhammer dieron aviso: el noble reino de la Corte Tenebrosa había acudido en ayuda de la Ciudad Cuervo, tal como exigían los acuerdos establecidos entre ambos. En su locura, los necrófagos de la corte caníbal consideraban a los súbditos de Nagash como horrores con alas de murciélago que asaltaban una urbe reluciente, y a sí mismos como a los caballeros nobles que acudían al rescate de inocentes.

Los Crypt Horrors de la Corte Tenebrosa golpearon y quebraron con sus garrotes de hueso, llenándose la boca abierta de carne podrida.

Los Flesh-eater Courts barrieron la retaguardia de las desprevenidas formaciones de Zombies y esqueletos. Los Nigromantes tomaron a los recién llegados como refuerzos enviados por Nagash, y se vieron atrapados cuando los caníbales los atacaron. Fueron despedazados y devorados entre gritos mientras que sus huestes, despojadas de la nigromancia vinculante que animaba sus cuerpos podridos, se desmoronaron en la nada. Los Lord-Relictor de los Anvils of Heldenhammer trataron desesperadamente de acorralar a tantos como pudieron, atrayendo a Maldoros y su corte hacia la Tumba de Medianoche, pero muchos necrófagos cedieron a su hambre insaciable, deambulando y matando a voluntad. Aparte aparecieron Horrorghast conjurados por los magos Nighthaunt, alimentándose del miedo de la población mientras se volvían cada vez más poderosos. También aparecieron los Shards of Valagharr, liberados de las criptas de la Tumba de Medianoche. Orbitaron en patrones enloquecedores mientras atrapaban a las almas de las víctimas indefensas.

Cuando los caníbales de la Corte Tenebrosa amenazaban con vagar desquiciados, convirtiéndose en una amenaza tan mortífera para la ciudad como la hueste Nighthaunt, aterrizó el Celestant-Prime ante el rey Maldoros. El Vampiro se asombró maravillado ante el ángel al verlo no como un guerrero vengador, sino como un espíritu sabio de un antepasado amado que acudía a guiarlo a la gloria. Por un breve instante el susurro de voces mortales que emanaba del Celestant-Prime calmó la locura de Maldoros y centró las mentes de sus secuaces. Reuniendo a sus nuevos aliados y a las fuerzas de Stormcast que seguían intactas, el ángel vengador lideró la carga hacia la Tumba de Medianoche.

Cataclismo[]

Choque del Celestant-Prime con Lady Olynder

El Celestant-Prime barrió las catacumbas seguida su estela radiante por los Prosecutors. Lady Olynder levantó su vista de su hechizo para ver un brillo amatista que inundaba la sala central. El canto sonoro de los pocos miembros de las Cámaras Sacrosantas que seguían en pie alcanzó un tono elevado cuando los guerreros con túnica lanzaron gritos triunfantes en una lengua antigua. El Celestant-Prime chocó con Lady Olynder, y la Mortarca del Duelo opuso la Vara de Medianoche a Ghal Maraz. Incluso este sucio artefacto de magia oscura cedió ante un sólo golpe del Gran Rompedor, y Lady Olynder gimió al verse empujada hacia atrás por el campeón principal del Dios-Rey.

Pero la etérea Mortarca era el pesar y la desesperanza personificadas, y no sería derrotada ese día. Dedicó a una de sus doncellas Banshees un gesto, y ésta sacó un reloj de arena ornamentado que aplastó contra los azulejos. Se derramó del cristal roto la Tumba-Arena, y al instante la armadura del Celestant-Prime comenzó a combarse y a oxidarse. Cuando el cuerpo del primer forjado se descompuso entre rayos, dedicó una última y horrorizada mirada al orbe de ónice. En una explosión cegadora de luz verde, la prisión se abrió de golpe, proyectando nubes de espectros y arrojando a los guerreros de las Cámaras Sacrosantas al frío empedrado.

En la huída de Katakros , éste provocó una senda de millas de destrucción que atravesó la ciudad en dirección a la muralla oriental. Puertabaldía, el acceso situado en estos muros, fue arrancada por completo y arrojada a un lado aplastando en su camino a varios carros de armas pesadas Ironweld. Supervivientes del Asedio de la Pena, cubiertos de polvo y ceniza, vagaron por las calles buscando a seres queridos o a supervivientes atrapados. Maltrechos y ensangrentados los miembros supervivientes de la Guardia de Costanegra patrullaron Lethis, cazando los pocos seres no muertos que no habían perecido en la batalla. Mientras tanto, los sacerdotes de Morrda entonaron letanías en honor a los fallecidos. Lethis sobrevivió al Asedio de la Pena, pero sus defensores fracasaron en su misión principal.

Consecuencias de la Batalla[]

La principal consecuencia del Asedio de la Pena fue la liberación de Katakros . Su venganza comenzaría en Shyish, pero no se detendría allí. Millones y millones perecerían, muertos para saciar el odio ilimitado que sentía el monstruo hacia todo lo vivo. Además, el Asedio de la Pena supuso la liberación de la Criptormenta de una magia mortífera de poder terrible . Desatados, estos hechizos causaron ruína y horror en todos los Reinos Mortales.

Lethis sobrevivió al asedio, aunque quedó debilitada. Posteriormente a la batalla el Gran Pretendiente, el poderoso señor del Caos que controló el enclave en el pasado, envió una hueste con el objetivo de tomar la ciudad, pero fue detenido con grandes bajas por una fuerza liderada por los miembros de la Cámara de los Sempiternos.

Sigmar, el Dios-Rey

Sigmar conferenció con Teclis, el Señor de la iluminación, tras el Asedio de la Pena. El Dios-Rey pidió ayuda a la deidad Aelf para, juntos, detener a la nueva amenaza que acababa de ser liberada. Sin embargo, Teclis reprochó duramente a Sigmar el mal uso dado a los Ingenios de Iluminación que le regaló durante la Era de los Mitos, los cuales fueron manipulados en secreto para crear los Penumbral Engines que ocultaron las Criptormentas durante centenares de años. El dios del conocimiento aseguró que la oscuridad que se cernía era responsabilidad de Sigmar, y que tendría que afrontarla en solitario. Tras la repentina marcha de Teclis el Dios-Rey convocó a sus principales generales a un consejo de guerra, dispuesto a recordar a sus enemigos por qué temían la ira del cielo.

Fuentes[]

  • Guerras del Alma: Poder Prohibido
  • White Dwarf de Agosto de 2019
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