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La Batalla del Portal Susurrante fue la primera batalla que se produjo en el conocido como Dia de la Venganza. Destaca además por ser la primera confrontación fuera de Azyr en la que participaron Stormcast Eternals, siendo así el inicio de la Era de Sigmar.

Batalla por la puerta entre Los Martillos de Sigmar y la Marea de Sangre de Khorne.

La Batalla del Portal Susurrante

Antecedentes Editar

La derrota que sufrieron Sigmar y sus aliados en la Batalla de los Cielos Ardientes supuso el fin de una era. Tras una serie de batallas desesperadas el dios-rey se retiró al reino de los cielos con un enorme número de refugiados viendo que la victoria del Caos en el resto de los reinos era inevitable.

El Dios Sigmar Sigmaroteca

El dios-rey Sigmar

Tras su retiro a Azyr, Sigmar bloqueó mágicamente los portales que llevaban a su reino, siendo necesario que se abrieran simultáneamente desde ambos lados para romper su clausura.

Con el paso del tiempo el dios-rey pudo preparar su contraofensiva gracias al aislamiento del reino de los cielos. Creó de esta manera nuevos y vastos ejercitos, pero dicho aislamiento resultó ser un arma de doble filo. Aunque podía desplegar a sus Stormcast en cualquier reino mediante sus rayos divinos, sus poderes no le permitían desplegar simultáneamente sus recién creadas legiones dado el enorme número de las mismas. Además este método no permitía participar al resto de ejercitos que aguardaban en Azyr, formados principalmente por humanos, Aelves y Duardin. Por todo esto, era necesario enviar vanguardias de Stormcast que conquistaran y fortificaran los distintos portales a Azyr transformando estos tanto en baluartes defensivos como en puntos de despliegue de tropas de refuerzo. El portal elegido para iniciar esta gran ofensiva se encontraba en el Delta Ígneo, una región de Aqshy.

Sigmar no eligió de manera azarosa el lugar donde efectuar su primer ataque. El Delta Ígneo se encontraba en la Península Brismstone, rodeado por el Mar Vitriolo por el sur y el oeste. Un emplazamiento fácilmente fortificable que abría la oportunidad de extenderse por la Meseta Llagaígnea, una región al Norte de la península plagada de ruinas de emplazamientos de la Era de los Mitos.

Korghos Khul

Korghos Khul

En el momento en que se produjo la batalla la península estaba dominada por la Goretide de Korghos Khul. Durante los últimos cientos de años Korghos había construido en el Delta Ígneo una enorme pirámide con los cráneos de sus enemigos muertos, pirámide a la que le faltaba un último craneo para estar completa. Hastiado de combatir contra oponentes indignos en una tierra baldía Korghos Khul aspiraba a conseguir la demonicidad. Para conseguir dicha recompensa buscaba agradar a su dios consiguiendo el cráneo de un enemigo lo suficientemente digno. Gracias a Rekh, uno de sus espias, descubrió el Portal Susurrante. Presintiendo que algún hecho extraordinario iba a ocurrir en las inmediaciones del portal, se dirigió hacia el mismo junto con una enorme hueste de guerreros de la Goretide.

El plan sigmarita consistió en enviar una pequeña fuerza de asalto para que rompiera la clausura exterior que bloqueaba el portal, abriendo este y permitiendo el acceso al enorme ejército que aguardaba al otro lado. Desconocían si el portal estaría defendido por tropas enemigas, pero se consideraba probable esa posibilidad. Sigmar puso al mando de la fuerza de asalto a Vandus Hammerhand, uno de sus generales más prometedores.

Durante su vida mortal Vandus vió como la horda de Khul masacraba a toda su tribu, incluyendo a su familia. Aunque preso de la rabia luchó contra el campeón del Caos no pudo rivalizar con sus dones demoníacos, siendo trasladado a Azyr antes de sufrir el golpe de gracia. Aunque tras su reforja había perdido recuerdos de su vida anterior, Vandus guardaba con Korghos Khul una deuda de sangre. Además Vandus sufría en algunas ocasiones vívidas visiones que lo perturbaban. Muchas eran visiones de su traumático pasado, pero otras hacían referencia a eventos futuros. Por su parte Korghos Khul aún recordaba el único craneo que había escapado de sus garras cientos de años atrás.

Fuerzas en Combate Editar

Vandus Manomartillo sigmaroteca

Vandus Hammerhand

Fuerzas del Orden Editar

Por parte de las fuerzas del orden fue desplegada inicialmente una Hermandad del Trueno formada por miembros de la Cámara Guerrera de los Hammerhands. Al mando estuvo el Lord Celestant Vandus Hammerhand. Sus capitanes fueron el Lord-Relictor Ionus Cryptborn al mando del destacamento de Retributors y el Prosecutor Prime Anactos Skyhelm al mando de los Prosecutors. Más avanzada la batalla se recibieron numerosos refuerzos llegados desde Azyr.

Fuerzas del Caos Editar

Retrator korghos mini

Korghos Khul

Asediando el portal se encontraba una enorme hueste formada por miembros de la Goretide al mando de Korghos Khul. Sus lugartenientes fueron el Bloodsecrator Threx Skullbrand y el Bloodstoker Vekh the Flayer acompañado este por su Khorgorath Skuldrak. En las inmediaciones de la Puerta se encontraban un grupo de Bloodreavers al mando de Rekh, uno de los espías de Korghos Khul.

Terreno Editar

El combate se produjo en las inmediaciones del Portal Susurrante, un portal del reino situado en el Delta Ígneo de Aqshy que conecta el Reino del Fuego con Azyr.

Desarrollo de la Batalla Editar

Al inicio de la batalla las tropas de Khorne se encontraban ociosas, dado que no esperaban ningún ataque y las fuerzas sigmaritas fueron desplegadas instantáneamente mediante relámpagos. Sin embargo poco duró la sorpresa inicial, puesto que las tropas del Dios de la Sangre reconocieron en los Stormcast unos enemigos dignos que creyeron enviados por su dios para otorgarles gloria en la batalla. Fue Vandus Hammerhand, con su brillante armadura y su fiera montura, quien más llamó su atención. Tras observar algo familiar en el guerrero recién llegado, Korghos sintió el deseo de derrotarlo y reclamar su cráneo.

Los Stormcast Eternals, aunque superados en número por doce a uno, tomaron posiciones con el objetivo de cumplir su misión. Ionus Cryptborn fue con sus Retributors a defender la base del portal, Anactos Skyhelm marchó con sus Prosecutors hacia los cielos, y Vandus dirigió a los Liberators hacia el corazón del ejército enemigo. Korghos por su parte ordenó a sus tropas que cargaran inmediatamente. Se encontraba en la vanguardia el enorme Khorgorath Skuldrak instigado por su amo Vekh. La bestia de Khorne se lanzó sobre Vandus Hammerhand, duelo que finalmente ganó el líder de los Stormcast.

Prosecutors batalla

Los Prosecutors de Anactos se enfrentan a una hueste de Blooodreavers a los pies del Portal Susurrante

Mientras Vandus combatía con el Khorgorath, Anactos Skyhelm aprovechó para dirigir rápidamente a sus tropas hacia el Portal Susurrante. Los Prosecutors tenían la misión de destruir con los relámpagos de sus martillos los cerrojos mágicos del portal, pero en una colina cercana les aguardaba el peligro. Un grupo de Bloodreavers al mando de un desdichado sirviente de Korghos Khul llamado Vekh emboscó a los sigmaritas. Los guerreros de Khorne buscaban una presa fácil, y aprovecharon que los Prosecutors volaban cerca de la colina para atrapar a uno de ellos y disponerse a descuartizarlo. El Stormcast resultó ser un oponente más duro de lo que esperaban los Bloodreavers, los cuales fueron finalmente derrotados y masacrados por las tropas de Anactos. Aunque no sufrieron bajas en la emboscada, los Prosecutors perdieron en la misma un tiempo vital. Lanzaron relámpagos de energía contra el portal con el objetivo de romper sus sellos, pero estos eran resistentes y debajo de ellos sus camaradas empezaban sufrir la presión de sus enemigos.

Bloodreavers ataque

Las feroces y sanguinarias tropas de la Goretide.

Threx Skullbrand dirigió un enorme contingente de Bloodreavers y Blood Warriors en dirección al portal. El Lord-Relictor Ionus Cryptborn, al mando de su contingente de Retributors les cortó el paso. Vandus y sus Liberators combatían por su parte contra el núcleo de la hueste enemiga, pero ambos contingentes sigmaritas se veían cada vez más rodeados de furiosos enemigos.

Korghos Khul no era estúpido, y se dió cuenta de que sus miseriosos enemigos sentían demasiado interes por el extraño portal en ruinas. Intuyendo que los Prosecutors eran una pare importante del plan enemigo, ordenó a Threx Skullbrand que los detuviera. El Bloodsecrator plantó su icono demoníaco en el suelo invocando la furia de su dios. Esta inyección de energía demoniaca provocó que sus camaradas entraran en un estado de violento frenesí, alcanzándose nuevas cotas de violencia y ferocidad en el campo de batalla. Inmediatamente después se preparó para lanzar su hacha contra el líder de los Prosecutors

Por su parte Anactos Skyhelm, viendo que la situación era cada en vez más desesperada, canalizó toda su energía para lanzar un rayo contra el portal. En el último instante fue conciente del hacha que iba a lanzarle Threx Skullbrand. Sabía que no podría lanzar el rayo y esquivar el hacha, pero no tuvo ni un atisbo de duda sobre cual era la eleccion correcta. El potente lanzamiento del hacha lo dejó fuera de combate, pero el sacrificio del Prosecutor no fue en vano. El Portal Susurrante se abrió, y un enorme contingente Stormcast se unió a la refriega.

Ionus Cryptborn Criptogénito Lord Despojador Martillos de Sigmar

Ionus Cryptborn derrotando a un Khorgorath de la Goretide

Los seguidores de Khorne, lejos de amedrentarse ante la masiva llegada de refuerzos, se lanzaron aún con más ahínco al combate. Una auténtica marea de demonios y guerreros de la Goretide cargó desde todas las direcciones contra los recién llegados Stormcast. Iracundos relámpagos llovieron desde los cielos invocados desde Azyr por el dios-rey Sigmar. Tuvieron lugar muchos actos heroicos, destacando la derrota de un Khorgorath por parte de Ionus Cryptborn. El Lord-Relictor invocó un potente relámpago con el que consiguió dar fin a la bestia de Khorne.

Inmune a la vertiginosa matanza que se desarrollaba a su alrededor, Korghos Khul se dirigió irectamente hacia Vandus Hammerhand. Ionus Cryptborn le cortó el paso, y se produjo un combate singular entre ambos en el cual fue patente la superioridad del campeón de Khorne. Antes de que Korghos diera el golpe de gracia Vandus Hammerhand lo reconoció, recordando todo el sufrimiento inflingido a su pueblo en el pasado.
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Duelo entre Vandus Hammerhand y Korghos Khul

El Lord Celestante se lanzó inmediatamente a por su viejo enemigo. Con la ayuda de Calanax derrotó a Khul pero justo en el momento en que iba a rematarlo con su martillo le invadió una de sus visiones. En dicha visión descubrió que no muy lejos, en la fortaleza de Khul, había otro portal del reino del cual no tenían noticias, portal que llevaba directamente al reino de Khorne. Además, en la visión vió a Khul sacrificando la cabeza de un guerrero enemigo, cabeza que Vandus reconoció como la propia. La intensidad de la visión y el fragor del combate separó ambos oponentes sin que se resolviera su duelo.

Finalmente y tras una sangrienta jornada, la contienda se saldó con una victoria para el bando del orden.

Consecuencias Editar

Esta batalla supuso la primera victoria del bando sigmarita en las Guerras por los Portales. Controlar el Portal Susurrante significó contar con un flujo estable de refuerzos desde Azyr, y su fortificación plantó las bases de la conquista de la Península Brimstone y el posterior avance hacia la Meseta Llagaígnea.

Por otra parte, la visión de Vandus resultó trascendental dado que inspiró al general a dirigirse hacia la fortaleza de Khul a enfrentarse a este en la Batalla de la Puerta de la Ira.

Finalmente, una sorpresa inesperada llenó de esperanza el corazón de los soldados sigmaritas. Tras la batalla un Liberator encontró un puñado de supervivientes de una tribu libre escondidos en una colina cercana al portal. Los menos de 20 desarrapados liderados por una chica llamada Kalja fueron los primeros mortales libres de la influencia del Caos que encontraron en Aqshy. Hasta ese momento los Stormcast lucharon por venganza pero, al conocer que existían grupúsculos de supervivientes, los sigmaritas empezaron a luchar por un futuro mejor para los Reinos Mortales.

Relato Editar

Durante eones, las tribus de montañeses errantes han contado con voz queda la leyenda de un portal misterioso. Se dice que antaño, en los días de los mitos, era posible ascender una antigua escalera de piedra y cruzar el Portal Susurrante para viajar a tierras remotas. Bastaba acercarse a aquel aro místico para sentir su extraño poder, y se podían oír murmullos que llamaban desde el otro lado del portal titilante.

Sin embargo, los montañeses abandonaron aquella región, pues se había convertido en un lugar maligno. Se habían erigido ídolos oscuros ante la puerta y partidas de guerra saqueadoras se reunían tras sus batidas para perpetrar ritos blasfemos ante los altos monolitos.


Todo eso cambió con el sonido del trueno...


Cayeron relámpagos del cielo, y con cada uno de ellos aparecía una Hueste de la Tormenta tras otra, una cámara tras otra. Los Eternos de la Tormenta habían llegado, aún envueltos en relámpagos. Sus armas y ojos refulgían, iluminados como por el fuego de la venganza.

Aquella batalla fue grandiosa, pues los Blood Ravager eran muchos y sus filas contaban con legiones demoníacas. La batalla fue reñida y ardua, porque cada nueva amenaza, ya fuera un gran demonio, una bestia mecánica o caballería sobre monstruos broncíneos, se topaca con más Eternos de la Tormenta.

Al fin, merced al poder de sus armas y a su furia justiciera, los Eternos de la Tormenta vencieron, si bien fue un triunfo costoso. Habían perecido cientos de sus hermanos blindados, machacados por garras, abrasados por el fuego demoníaco o mutilados por hachas infernales. Cuando la batalla tocó a su fin, las pilas de los muertos eran altas, aunque entre aquella carnicería no quedaba rastro de los Vástagos de Sigmar caídos.

FuentesEditar

  • Warhammer Age of Sigmar 1 edición
  • The Gates of Azyr, por Chris Wraight
  • Libro de inicio de la primera edición de Age of Sigmar