Sigmaroteca
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El gélido frio del Invierno Eterno sigue a los ogors Beastclaw allá a donde vagan. Estos enormes bárbaros nómadas tienen un vinculo con las ventiscas; solo los seres mas resistentes sobreviven a la llegada del invierno antinatural, y aun menos la estampida de glotones montados en monstruos que vienen después.

Orígenes[]

Los orígenes de los Beastclaw Raiders están envueltos en las leyendas medio recordadas de la Era de los Mitos.  Es posible que nunca se sepa la verdad detrás de la helada maldición que los persigue, pero es seguro que su existencia de constantes dificultades y guerras los ha convertido en una de las fuerzas de combate más temibles de los Reinos Mortales.

El invierno perpetuo y el hambre punzante impulsan a los Beastclaw Raiders a buscar nuevos cotos de caza.  Los ogors arrasan las regiones que atraviesan, dejando solo ruinas a su paso.  Tomando tanta comida como pueden, huyen antes de la llegada del Invierno Eterno, la ventisca sobrenatural que los persigue a perpetuidad.  El destino de estos asaltantes tribales es buscar siempre nuevas presas, mientras que el destino de sus víctimas es ser devorado sin piedad.

No siempre fue así, y aunque solo quedan mitos de su pasado, los incursores todavía cuentan historias sobre la primera Hafscarcha y la primera incursión Beastclaw de la que nació.  En aquellos tiempos antiguos, los ogors eran los hábiles cazadores y rastreadores de los ejércitos de Gorkamorka, así como su caballería pesada.  Hay muchas historias de los Beastclaw cabalgando hacia la batalla ante las huestes reunidas del Dios Tragador.

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Durante una era, dicen las leyendas, los Beastclaw fueron los guerreros favoritos de Gorkamorka y sus recompensas fueron enemigos con los que luchar y montones de carne, pero aquello no duró.  Algunos dicen que fue Baergut Vosjarl, el primer Rey de la Escarcha, quien traicionó a Gorkamorka y fue castigado con el primer Invierno Eterno.  Otros afirman que fue Sigmar quien maldijo a la tribu Beastclaw por su glotonería, que el Dios-Rey creó una tormenta de invierno para negar la presa a los ogors, aunque ellos aprendieron a mantenerse a la vanguardia de su frío asesino.  También hay leyendas de cómo los ogors abrieron las Bóvedas del Páramo de Hielo de Shyish, liberando a los temidos Dioses del Invierno de la prisión que Nagash había creado para ellos.  Los cuentos afirman que estas criaturas caídas todavía siguen a los ogors, otorgando a sus salvadores el don del frío sin fin.

Muchas de las grandes Mascatribus Ogor no están gobernadas por Déspotas Soberanos Gutbusters, sino por Reyes de la Escarcha, inmensos emperadores guerreros del helado invierno.  Como era de esperar, estas Mascatribus están dominadas por la cultura distintiva de los Beastclaw Raiders, aunque también cuentan con muchas Glothordas conquistadas dentro de sus filas.  Estos Ogors Gutbusters deben aprender rápidamente a manejar los extremos mortales de la vida al borde del Invierno Eterno, así como la burla de los Beastclaw Raiders, quienes los ven como débiles mimados.  Sin embargo, incluso el Frostlord más desdeñoso admitiría que los Gutbusters tienen sus usos.  Los Matarifes y los Maestros Carniceros son particularmente apreciados, ya que han dominado el arte de cocinar y condimentar su carne, un concepto atractivo para sus primos Beastclaw, que están más acostumbrados a triturar trozos de carne congelados y a masticar tiras de piel de hace semanas.

El Ascenso de los Svard[]

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Las tensiones siempre han hervido a fuego lento entre las diferentes culturas ogor mientras Beastclaw y Gutbusters compiten por el dominio.  En muchas ocasiones, esta rivalidad ha estallado en una guerra total, con los ogors decidiendo que la única forma de resolver sus diferencias es aporrearse unos a otros en una masa ensangrentada.

Durante la Era de los Mitos, el Frostlord Braggoth Vardruk recorrió Ghur en busca de las legendarias Tierras de Caza Doradas, un paraíso místico que, según él, protegería a los Beastclaw Raiders de la mordedura del Invierno Eterno.  Sin embargo, fue atraído al camino del Invierno Eterno por el engaño de magos Aelfos, y él y su Hafscarcha quedaron encerrados en el hielo.  Siglos después, en los albores de la Era de Sigmar, un relámpago errante de la Tempestad del Dios-Rey destrozó la prisión helada de Vardruk, y él y sus guerreros se tambalearon hacia la luz de un nuevo mundo.  Al reunirse con su antiguo pueblo, la Mascatribu Cabezapeñasco (o Svard en la lengua de los Beastclaw Raiders), Vardruk se enojó al enterarse de que habían sufrido mucho a manos de su Déspota Soberano  Gutbuster.  Sin ser molestado por el invierno maldito que merodea eternamente tras los Beastclaw Raiders, esta figura legendaria se había vuelto gorda y rica.  Había conquistado muchas Hafscarchas y exigía tributos cada vez mayores a sus vasallos.

Vardruk puso fin a este reinado de terror de una manera típicamente contundente: pisoteando a su rival hasta convertirlo en una pasta fina bajo los cascos de su Cuerno Pétreo.  Reclamando el título de Rey de la Escarcha, Varduk unió a su causa a muchas incursiones Beastclaw. En batallas decisivas, derrotó a las Mascatribus Panzahinchada y Devoraojos, incorporando sus guerreros en sus filas.  Su siguiente objetivo era la Mascatribu Puñocarne, la más poderosa de todos los reinos ogor y la cual había mantenido durante mucho tiempo una alianza con los Cabezapeñasco.  Ambas Mascatribus llevaban el orgulloso puño rojo de sangre como símbolo de dominio, aunque no estaban de acuerdo sobre su procedencia: los Puñocarne afirmaban que se remontaba a su antiguo progenitor, Grawl Puñocarne, mientras que los Svard insistían en que simbolizaba la victoria del legendario Baergut Vosjarl sobre el ur-oso Jorhar.  Si Vardruk iba a triunfar, los Puñocarne debían arrodillarse ante él.  Sin embargo, Globb Fauces Relucientes, Déspota Soberano de los Puñocarne, no estaba dispuesto a complacerle.  Poseedor de una gran astucia y previsión para tratarse de un ogor, el nombre de Fauces Relucientes estaba bien ganado.  A medida que la vasta horda de Svard se acercaba cada vez más a sus tierras sagradas, el Déspota Soberano Fauces Relucientes convocó a su lado nada menos que otras cinco Mascatribus mediante una combinación de soborno, amenazas y fuerza bruta.

Ante las puertas del Gran Fuertetripas se libró la feroz Batalla de Hielo y Oro.  Los Cabezapeñasco fueron finalmente vencidos, aunque a costa de innumerables vidas ogor.  En efecto, tales fueron las pérdidas sufridas por los Puñocarne que Fauces Relucientes accedió a regañadientes a un cese de hostilidades en lugar de infligir la humillante y total derrota que deseaba.  Como símbolo de su continuo desafío, Vardruk borró la mancha rojiza de su antigua lealtad metiendo su puño salpicado de sangre en la boca de un candente cañón Escupehierros, apretando los dientes mientras el metal brillante ennegrecía su carne limpiando todos los lazos de  compañerismo con los Puñocarne.  Este gesto aún es mantenido por todos los guerreros Cabezapeñasco, quienes sostienen que la batalla por el dominio de las Mascatribus aún no ha sido decidida.

Organización[]

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Todo ogor Beastclaw es una torre viviente hambrienta e irritable. Tienen la fuerza para aplastar el cráneo de un orruk con una sola mano, y su complexión gruesa pero musculosa es tan robusta que no necesitan llevar mucha armadura. Habituados al invierno, pueden cabalgar en el clima mas frio cubiertos con apenas retales de piel. Su mera corpulencia hace de ellos oponentes formidables, pero las bestias que montan los convierten en una fuerza casi imparable. Con garrotes y sangrientas muestras de dominación, subyugan a las criaturas del Invierno Eterno para que sirvan de monturas, manadas de caza y salvajes aliados que se dan un festín junto a ellos cuando la carne ha sido cosechada.

Las tribus de Beastclaw se conocen como Hafscarchas, se trata de ejércitos errantes liderados por el ogor mas viejo y poderoso de cada tribu nómada, conocido como el Frostlord, Bajo el mando de este caudillo cazador están las manadas de jinetes de Mourfangs que forman su caballería pesada, cada uno montado sobre una bestia agresiva, musculosa y peluda con colmillos del tamaño de un caballo. Al frente de cada tribu van los astutos Icebrow Hunters y los Frost Sabres avanzan por delante de la tribu en partidas de caza llamadas Skals, buscando presas y guiando al Hafscarchas hasta su siguiente sangriento festín. En tiempos de guerra, exploran el campo de batalla sin ser detectados, atacando desde la esquina mas inesperada cuando empiezan las hostilidades. Mientras los Skals vagan por delante de la Hafscarcha, las bestias de blanco pelaje conocidas como Icefall Yhetees brincan tras ellos. Atraídos por el frio sobrenatural de la Hafscarcha y la perspectiva de presas, los Yhetees se sienten totalmente en casa en la penumbra gris de la tormenta. Son una raza degenerada de saltarines engendros simiescos que decoran su apelmazado pelaje con los cráneos de sus presas; se han vuelto tan afines al Invierno Eterno que están envueltos por un aura de frio incapacitador.

Las bestias mas temibles del Hafscarchas son las monturas de los Frostlords y su lugartenientes Huskard, y a veces de ogors que gozan su aprobación. Los Colmillos de Trueno, criaturas elefantinas que exudan frio, son capaces de escupir esferas de hielo que estallan contra el enemigo en explosiones mágicas, matando al oponente de congelación antes siquiera de los jinetes hayan dado uso a sus gigantescas lanzas de matar bestias y arpones dentados. Aun mas terroríficos son los Cuernos Pétreos, enormes criaturas de gran poder y furia cuyos esqueletos sobrenaturales no están hechos de hueso, sino de roca. Sus cargas son como arietes vivientes capaces de pulverizar la muralla de un bastión de una sola embestida atronadora.

El Lenguaje de los Señores de Hielo[]

El Svoringar, la antigua lengua de los Beastclaw Raiders, es una lengua dura y gutural influenciada por las fuertes tradiciones tribales de los nómadas y la sabiduría ancestral de los cazadores.  Todavía lo hablan muchas Hafscarchas, y existen numerosas variaciones locales y subdialectos.

El núcleo del idioma parece simple al principio, con un vocabulario escaso y solo unos pocos verbos.  Sin embargo, el significado de una sola palabra puede cambiar mucho según su entonación.  Por ejemplo, la palabra Atta es el término Beastclaw para una montaña, pero también puede usarse para indicar fuerza o dominio sobre los rivales de uno o pronunciarse como una amenaza directa.  Cada una de estas palabras está representada por una runa angular, que a menudo se puede ver embadurnada en la carne, la armadura o las pieles de las bestias de guerra.

Los Beastclaw Raiders guardan cuidadosamente los secretos de su idioma, por lo general conversando con sus parientes Gutbusters en el idioma ogor básico.  Así, la mayoría de los ogors se refieren a las Mascatribus lideradas por Beastclaw por sus nombres "comunes". La Mascatribu Cabezapeñasco, por ejemplo, es conocida como tal por todos excepto por los Beastclaw, que todavía usan con orgullo el término svoringar Svard.  Del mismo modo, los miembros de la Mascatribu Tripastrueno se refieren a sí mismos como Olwyr y los de Mordisco Invernal como Fraya.

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Hafscarcha

Invierno Eterno

Svoringar

Fuentes[]

  • Reglamento Age of Sigmar segunda edición
  • Tomo de Batalla: Ogor Mawrtribes (2019)
    • pgs: 12 - 16
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