"Los calderos de sangre son altares moviles que son llevados a la batalla"

Para una batalla se digna de sus oraciones y rituales, los aquelarres de guerra de las Hijas de Khaine, presentan el ícono más grande de su religión: los Cauldrons of blood (Calderos de Sangre). Montados sobre ruedas de hierro forjado, estos santuarios móviles se mueven hacia adelante, impulsados ​​únicamente por los encantamientos de sus jinetes, como si la máquina en sí fuera atraída hacia adelante por la promesa de una carnicería.

Cada caldero de sangre está lleno de encantamientos oscuros, su mera presencia en la línea de batalla inspira a las Hijas de Khaine. Cuando una Suma sacerdotisa acompaña al altar, esta canta furiosamente dentro del caldero de hierro hasta que arroja nubes de vapor carmesí. De esta forma ofrece protecciones extrañas a los Khainitas cercanos, los cuales pueden mejorar sus habilidades naturales y esquivar golpes más fácilmente. Aquellas que tuvieron la suerte de recibir el honor de beber del caldero se sumergen en un éxtasis de violencia donde su destreza marcial es magnificada por el Señor del Asesinato. Traído a la vida por los rituales de sangre, la estatua de hierro de Khaine sobre el santuario ruge con ira gracias al torrentes de sangre fundida que recorren su cuerpo de metal o enarbola su enorme espada para derribar a aquellos que se atreven a acercarse al caldero.

A veces, a estos golems de hierro, se les da vida propia de modo que avanzan por la línea de la batalla de forma autónoma, luchando junto a sus fieles como poderosos iconos del Dios Asesino.

Se dice que los calderos de sangre son pedazos del propio Khaine, que los otorgó a sus hijas como recompensa por su dedicación a su causa. este es al menos lo que cuenta Morathi cada vez que ella lleva uno de estos grandes calderos al templo de una secta Khainita recién fundada.

Los aquelarres lo ven como una señal del favor de su dios que los calderos nunca parecen desbordarse, sin importar cuánta sangre se vierta dentro de ellos después de una batalla, todas asumen que Khaine mismo toma el excedente como una ofrenda. Sin embargo, este no es el caso: esos líquidos es transportados a Hagg Nar a través de la magia de Morathi, a la madre de todos los Calderos, el Máthcoir. Cuando esto sucede la Alto Oráculo absorbe y canaliza las energías de la sangre, utilizándolas para hacer crecer su propio poder y avanzar en sus plan de alcanzar la divinidad.

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