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Gran Alianza de la Muerte
Osiarcas CosechahuesosNoctánimasNecroseñores PudrealmasCortes Comercarne

Las Cortes Comecarne es una facción de la Gran Alianza de la Muerte compuesta por un grupo de caníbales degenerados afligidos por una terrible maldición. Se trata de un ejército de aberraciones devoradoras lideradas por las abominaciones vampíricas conocidas como Aberrantes.[1]

Características[]

Ocultas entre las ruinas de los reinos mortales prosperan las Cortes Comecarne. Obligadas por la locura de sus horribles Reyes necrófagos aberrantes, multitudes de mordientes viven sus lamentables vidas alimentándose de los cadáveres que proporcionan la guerra interminable y las luchas en un reino tras otro.

En cada esquina de los reinos se cuentan historias de pesadilla de las Cortes Comecarne. Cuando la guerra y la hambruna asolan una tierra, su gente desesperada y decidida sobrevive de cualquier manera. Cediendo al hambre, se abalanzan sobre los caídos, los débiles, e incluso se atacan entre ellos en su búsqueda de sustento. Ocultos en las ruinas ensombrecidas de sus pueblos y ciudades, estos cultos caníbales se convierten en parodias horribles de la sociedad, sobreviviendo en base a una dieta de carne rancia y huesos. Aún así, son criaturas dignas de lástima, pues su transformación en necrófagos aún no se ha completado; sólo cuando estos caníbales participan del festín de un Rey aberrante se convierten en lo que se conoce como mordientes.

Los propios reyes son vampiros bestiales que gobiernan sobre vastas extensiones de los Reinos Mortales por la fuerza de sus cortes andrajosas. Estos seres delirantes han llegado a conocerse con el nombre de aberrantes por el resto de sus parientes chupasangres. Los reyes necrófagos aberrantes están tan perdidos en su locura que creen ser monarcas mortales. Cuando llegan a un lugar infestado de caníbales no ven monstruos, sino campesinos y soldados hambrientos ávidos de la mano de un maestro benefactor. Cada rey aberrante trae consigo algo más que un mandato oscuro; también una locura contagiosa. Las mentes débiles se convierten rápidamente, pero incluso aquellos que tienen una voluntad fuerte acaban viendo al rey igual que él se ve. En poco tiempo, quienes una vez se escondieron en la vergüenza de la luz se alzan erguidos, presas del engaño. En una parodia burlesca de la civilización, el rey les lleva a su corte y viste de caballeros a los horrores pálidos que se inclinan y luchan ante él y sus mordientes.

Por la voluntad de los abhorrants, las Cortes Comecarne se congregan en los reinos. Se alimentan tanto de los vivos como de los muertos, desgarrando a sus enemigos y preparando la carne de los caídos para el placer culinario de su señor. Algunos mordientes incluso son bendecidos con beber la sangre del rey, mientras en sus mentes lo que están tomando es el vino de la mesa de sus amos. Pero la espesa bebida carmesí induce una transformación aterradora, y esas criaturas se levantan convertidas en horrores babeantes, esclavizados por completo a su nuevo amo y despojados de la poca cordura que les quedaba. Con el tiempo, algunos de estos “bendecidos” incluso pueden ascender de simples mordhants a vampiros, para unirse a las filas de los aberrantes. Si la fortuna les favorece, incluso pueden llegar a crear sus propias cortes, difundiendo así aún más la locura de los Flesh-eaters.

Las cortes de la ilusión[]

Igual que sucede en una corte mortal, a los seguidores de un rey necrófago aberrante se les asigna un puesto bajo su mandato benevolente. Señores y cortesanos gobiernan a los soldados, sirvientes y campesinos, y todos los mordientes aceptan su papel dentro de la locura contagiosa de sus amos.

Si se observa una Flesh-eaters Court desde el exterior, se podría confundir con un nido de canibalismo y horror. Los mordientes rebuscan en las pilas de muertos apestosos, y con sus garras sucias arrancan carne en descomposición de los huesos rancios mientras se gruñen y se escupen entre sí en una lengua gutural. Las turbas de imponentes Horrores de la cripta, Criptacechadores y similares acechan en las sombras como guardianes inmortales, abalanzándose sobre las presas de los necrófagos para reclamar los cadáveres que aún estén enteros. En medio de este pozo de monstruos se encuentra el rey aberrante, sobre un trono de restos mortales. Alto y poderoso, todo lo relacionado con el rey le identifica como un depredador bestial, desde sus músculos marcados hasta el hambre oscura que transmite su mirada inhumana. Sin embargo, esto no es lo que el rey y sus seguidores ven. Para el rey, se sienta en un trono dorado en una gran sala. Junto a él, sus hombres de armas se sitúan firmes o entrenando, listos para la llamada a la guerra. Los siervos se escabullen a preparar otro festín para su señor, o asisten a la marcha del reino.

Dentro de la locura de una Flesh-eaters Court, cada uno tiene su papel. El rey es dueño y señor de todo, y se erige a la cabeza de la jerarquía. A veces, crea otros aberrantes para compartir esta gloria aunque, suelen permanecer subordinados a los deseos del rey. Estos otros aberrantes se denominan sicofantes, y pueden ser desde un único heredero al trono hasta toda una progenie de chupasangres que asume las funciones y títulos de la familia adoradora del rey. Por ejemplo, el Príncipe Menudillos es el heredero y el más cercano a su rey. La Reina Despojos supervisa los viveros de sangre, cuidando de las nuevas progenies y asegurándose de que se alimentan regularmente en la generosidad roja que su padre ofrece. Después, les siguen los Principitos Mollejas, los compañeros más cercanos del Príncipe Menudillos a los que el rey encarga mantener a su heredero a salvo, tanto en la locura de la batalla como en una cacería.

Más allá de este círculo interno, los mordhants favorecidos velan por el funcionamiento diario de la corte. Por encima de todos los demás reinan los Cortesanos Varghulfs, los mayores de los cuales llevan el título de Marqués de la Sopa de Gachas. Como regentes de la corte, dirigen a los Mordhants reales, y a menudo son hombres de confianza de su rey al mando de los ejércitos de la corte. Los Cortesanos Criptainfernales y los Cortesanos Criptacechadores son los comandantes de campo y suelen ostentar títulos como Señor del Caldo de Médula o Señor del Eructo de Hígado, supervisando a los soldados de la Deathwatch y el Abbatoir, respectivamente. La posición del Lord Chamberslough está en manos de un Cortesano Criptacechador que gobierna sobre los Lickspittles manteniendo el orden en la corte. Luego está el Marqués Arcada de Bilis y el Barón Molleja, Cortesano Criptaespantoso que representan los mariscales de los ejércitos del rey, ya sean las filas incondicionales de Necrófagos del Rey o la sigilosa Patrulla Necrófaga.

Dios de las cortes carroñeras[]

La sombra de Nagash se extiende amenazadora sobre el Reino de la Muerte. El Gran Nigromante reclama como suyos a todos los que trabajan bajo su sombra. Se trata de una relación plagada por la división y la oscuridad, ya que el gobernante de los no muertos es Dios y destructor de los necrófagos.

En su locura, la visión de los aberrantes del Gran Nigromante Nagash está dividida. Algunos lo veneran como dios-padre benevolente, esperanzados de encontrar consuelo en él. Otros lo detestan como una fuerza de destrucción o dominación, siempre temerosos de que Nagash sea su perdición o busque enjaularlos. Como niños perdidos, los aberrantes o bien acuden a implorar a los pies de Nagash o huyen de su mirada. Sin embargo, para todos los mordientes y aberrantes, Nagash es su dios.

Desde las tierras abarrotadas de espesos huesos, las cortes aliadas de Nagash admiran las estatuas desmoronadas del Gran Nigromante, ofreciendo sus plegarias mediante bocados de carne podrida. Muchas de estas cortes luchan voluntariamente en los ejércitos de los muertos, para desconfianza y disgusto de otros señores no muertos. A los ojos delirantes de algunos reyes necrófagos aberrantes, Nagash aparece como un dios benéfico envuelto en túnicas doradas flotantes, o llevando una corona de oro mientras sonríe desde el cielo. Para honrar a su dios, muchas cortes han construido templos entre las ruinas de sus reinos, como el Corpsefane de las Tierras Nocturnas, cubierto de diez mil rostros desollados, todos cosidos entre sí con la misma expresión de éxtasis.

Por el contrario, las cortes que desconfían de Nagash a menudo se alejan mucho del Reino de la Muerte, tratando de escapar del Gran Nigromante. Muchas de estas cortes se enfrentarían pronto a la destrucción o el hambre en las tierras salvajes de los Reinos Mortales, y harán grandes esfuerzos por mantenerse un paso por delante del Dios de la Muerte. Algunos están siempre en movimiento como el Carnaval Glotón (Gluttonous Carnival). Sus caravanas itinerantes de cadáveres, cargadas de carne rapiñada, retumban por toda la tierra en su intento de mantenerse por delante de sus perseguidores imaginarios. Otros construyen fortalezas gigantescas, como la de Whiterclaw en Ghyran. Aunque sus altos muros sólo existen en la imaginación de sus habitantes, sus empalizadas de hueso y sus fosos de sangre son lo bastante reales, y lo convierten en un bastión formidable que se defiende ferozmente contra cualquier servidor de Nagash para llevarlos y que se postren ante él.

Nagash, Señor Supremo de los No Muertos.[]

Nagash aún considera las Cortes Comecarne responsables de la destrucción causada por su creador, el Carrion King. Sin embargo, aunque muchas veces ha presionado a los ejércitos necrófagos a su servicio, el Nigromante los ha aceptado en las filas de sus ejércitos en nombre de la conveniencia. Durante muchas batallas, como la del Cataclismo Profundo y el asalto al Arco de los Huesos, los mordientes murieron luchando junto a Esqueletos Repicahuesos y Vampiros. Aunque a menudo son tropas útiles, los abhorrants y sus cortes están siempre plagados por la locura, para irritación de Nagash y sus generales más lúcidos. Esto los hace impredecibles en el campo de batalla, sobre todo porque, como auténticos No Muertos, Nagash no puede simplemente controlarlos. Durante muchos siglos, Nagash se ha centrado en encontrar al Carrion King, donde quiera que pudiera estar escondido. Con la sangre de este rey perdido, el Señor de los No Muertos podría ser capaz de controlar la locura de los mordhants y gobernar no sólo a los que quiere doblegar, sino a cada alma oscura surgida del linaje del rey abhorrant.

Tierras del sustento eterno[]

Los viajeros sabios saben que no deben aventurarse en tierras en ruinas sin una buena razón. Allí donde el dominio del Caos se desvanece, y el viento gime como un moribundo, las Cortes Comecarne han echado raíces, y la pena se abate sobre cualquiera que se aventura en sus imperios decadentes.

A lo largo de la Era del Caos, los reinos han sufrido. Asesinos sedientos de sangre han convertido continentes brillantes en apestosos osarios, y magos oscuros han desatado tormentas de brujería que han deformado y retorcido el paisaje hasta dejarlo casi irreconocible. A raíz de las mareas destructivas de guerra, la tierra se convierte lenta y aterradoramente en un reino comecarne. Tropezando y temblando, los supervivientes de estas tierras caídas emergen de las ruinas de las antaño grandes civilizaciones solo para hacer frente a una nueva e insidiosa amenaza. El hambre y la locura causan estragos, y las criaturas caen en el canibalismo y en el asesinato para sobrevivir. Con el tiempo, los grupos de carroñeros emergen de entre los supervivientes para abalanzarse sobre sus antiguos hermanos. Pronto, la oscuridad más allá de los fuegos de campamento de los ejércitos del Caos es invadida por horrores pálidos y el crujido repugnante de los huesos siendo devorados. Escuchar la llamada de estos niños hambrientos es como un canto de la sirena para los aberrantes. Ya se trate de días, años o siglos después, esos pozos de desesperación y depravación a menudo atraen la atención de una Corte comecarne.

En una burla oscura del reino anterior, banderas de piel andrajosas ondean sobre castillos que se desmoronan. El rey cree haber alcanzado, en su mete delirante, un Estado que funciona. Partidas de exploradores atraviesan la tierra estableciendo nuevas fronteras que defender para los ejércitos de su señor. En los restos destrozados de las ciudades, nidos de necrófagos toman posesión de sus residencias, almacenando alimentos y armas. Estos pozos de despojos y montones de basura son los valiosos hogares de la Corte comecarne, y están estrechamente vigilados. Más de un enemigo ha luchado tratando de abrirse camino a través de oleadas de necrófagos frenéticos a la caza de tesoros perdidos o ajuares preciosos en las tumbas, solo para encontrar cráteres llenos de carne podrida y huesos rotos.

El Aberrante rey necrófago siempre está listo para un ataque contra sus tierras. Como se cree el amo de una poderosa fortaleza, que en realidad es un castillo en ruinas abandonado desde hace tiempo por los conquistadores que lo quemaron, o un príncipe nómada acampado en su tierra natal, protegerá ferozmente lo que es suyo. Al igual que los caballeros del reino, los Desolladores de la Cripta se elevan sobre el dominio de la corte, atraídos por los gritos silbantes de la Patrulla necrófaga. Estos terrores voladores siguen a los que contaminan el reino de su maestro, mientras huestes de necrófagos tienden emboscadas en el camino del invasor. Los ejércitos de comecarnes muestran un nivel de coordinación que ha supuesto la maldición de innumerables enemigos.

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Fuentes[]

  • Battletome Flesh Eaters Courts

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