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Crematorios, Los Niveladores de Ciudades, La Ira de Nagash Encarnada, Ygnimortoi Editar

Crematorios

Si Nagash desea dar un ejemplo con quienes se oponen a él, es a los Crematorios a quienes envía a incinerarlos. Prendidos por los fuegos oscuros del Nadir de Shyish, son la ira de Nagash hecha realidad, considerados prescindibles por la causa del amargo desprecio. Ni construyen ni pacifican, pues existen sólo para arrasar la tierra de los vivos.

Descripción Editar

Igual que se lanza un brulote para que choque contra un galeón enemigo y provoque su destrucción se envía a los Crematorians (Crematorios en castellano) contra las ciudades enemigas; de prender la conflagración de la guerra, nadie sobrevivirá. Cuando una de estas apariciones ardientes se acerca, el calor de la ira de Nagash puede percibirse como una agonía hostil y horrible, tan poderosa que puede prender el aire y hacer chisporrotear la piel con su intensidad. En la presencia de los Ygnimortoi, hasta la piedra y el metal se ennegrecen y se convierten en ceniza. Son la declaración de la furia de Nagash contra los vivos, su voluntad implacable personificada. Incluso si u enemigo venciera a uno de estos horrores, la criatura podría inmolarse en una detonación de energía arcana que se lo llevaría consigo.

Los Ygnimortoi se crean para matar, no para perdurar. La longevidad de sus tropas se mide como mucho en semanas. Cuando atacan avanzan como una horda inconmensurable de asesinos esqueléticos ardientes, completamente ignorantes del daño que se les inflige, unidos por una única orden letal. Desde las murallas de la ciudad que pretenden saquear, se los ve aparecer en el horizonte a cuentagotas; al principio parecen una procesión pesarosa de portadores de antorchas. Después, cuando su verdadero número se revela, avanzan como un titilante mar de llamas. Solo cuando se acercan queda clara la horrible verdad: no portan fuego en las manos, sino en su interior.

Una vez las interminables filas de los Ygnimortoi han asaltado las murallas de la ciudad, aniquilando sus defensores antes de ser consumidos en el infierno que prosigue al saqueo, la siguiente oleada criba las cenizas y ascuas que quedan. Con dedos flojos sacan las gemas de filactelia al rojo vivo y las esquirlas de hueso ennegrecidas para devolverlas a sus Mortisans, de modo que se pueda crear otra horda de Crematorios. Tan volátil es la magia iracunda de su interior que, si una hueste Crematoria se retrasa en alcanzar el objetivo planeado, sus legionarios comenzarán a ennegrecerse y morir, pues el fuego los consume de dentro a fuera.

La naturaleza prescindible de los Crematorios es fuente de gran consternación para sus líderes. Aunque ellos mismos han sido remodelados con el mismo suficiente como para sobrevivir durante siglos antes de consumirse, muchos de ellos han acordado repararse unos a otros; los Boneshapers cuidan de las formas físicas de sus camaradas para evitar que las llamas los consuman incluso mientras los Soulmasons atienden sus almas dañadas. Su mariscal de campo, Ygnopatris Xaranos, va más allá. En ocasiones, prohíbe la quema de las bibliotecas y almacenes de objetos mágicos de sus victimas hasta que los ha registrado en busca del conocimiento que podría ayudarle a preservar su legión de la hoguera que arde en su interior. Pero todavía no ha encontrado nada de interés, o al menos nada que fuera a revelar a Katakros y a sus parientes Mortarcas. Pero dado que las secuelas del necroseísmo han demostrado que la magia de Nagash no es infalible, en su pecho junto al fuego de la ira del Gran Nigromante, arde algo similar a la esperanza.

Fuente Editar

  • Battletome Muerte: Ossiarch Bonereapers
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