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Vilitch el Maldito.jpg

Deformes y dotados de un homúnculo cacareante, los Curseling (Malditos en castellano) son tenientes de renombre en muchos Cultos Arcanite. Guiados por la monstruosidad unida a ellos, los malditos usan sus muchas bendiciones oscuras para avanzar en su incesante búsqueda de conocimiento arcano.

Descripción[]

Poco de los dones de Tzeentch pueden ser entendidos, ya que la verdadera intención del Dios Oscuro está más allá del razonamiento de los mortales. Eso mismo pasa con los malditos, los seres a veces conocidos como los Ojos de Tzeentch. En su momento fueron promesas de la hechicería o acólitos de las artes oscuros que buscaban avanzar en sus estudios arcanos, pero algo fue mal, y los conocimientos que habían atesorado se enquistaron y formaron un tumor maligno de conocimiento oscuro que creció hasta que fue poseído por una presencia maligna, un espíritu del Reino del Caos conocido como un Trechlet. Como un monstruoso, parásito, crece a partir del cuerpo de su anfitrión y le susurra que siga buscando conocimiento.

Rehuido por la gente normal, los malditos son muy apreciados en los Cultos Arcanite, donde suelen ser tenientes de las cábalas y, a veces, inquisidores, ya que los Trechlets tienen el don de detectar las mentiras. Estas grotescas criaturas pueden saborear secretos en el aire que pasa por su balbuceantes dientes y sus preguntas pueden recabar conocimientos ocultos, lo cual es de gran valor para los cultos que buscan la iluminación arcana. Un juicio por Malditos es una manera muy efectiva de determinar si un nuevo acólito es digno o no de unirse al culto.

Si bien son excelentes detectores de mentiras, realmente los malditos adoran entrar en batalla. Allí son formidables guerreros muy apreciados por su habilidad para frenar un hechizo enemigo y devolvérselo a su lanzador. Nada le gusta más ni le causa una dicha más exagerada a un Trechlet que dar muerte a un hechicero enemigo con su propio hechizo.  

Fuentes[]

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