Sigmaroteca
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Manuscrito ossiarch.jpg

Aunque su aspiración final es abolir la conciencia de todas las criaturas de los Reinos Mortales, Nagash sabe que mantener mientras tanto una cantidad mesurada de libre albedrío puede proporcionarle beneficios. Aunque la destrucción de todos los mortales en un corto período de tiempo produciría un aumento satisfactorio de energías mortales, a la larga proporcionaría una cantidad subóptima de los materiales que Nagash precisa para construir su necrotopia. Un granjero no mata todo su ganado para darse un único festín, porque sus campos quedarían vaciados y pronto pasaría hambre. La cosecha lenta y deliberada, con el tiempo, proporcionará más sustento que la masacre en masa. Fue la comprensión de esta realidad la que condujo a la institución del Diezmo de Huesos.

Cuando encuentran un asentamiento de seres vivos, generalmente los Ossiarch no atacan de inmediato. Más bien esperan en la distancia en formación de batalla, lanzas y estandartes en alto, dado que la amenaza silenciosa de su presencia es un arma potente en sí misma. Una delegación de Mortisans, generalmente dirigida por un Liege-Kavalos para asesorarlos en asuntos militares, se acercará a los seres a quienes tienen la intención de diezmar. No pedirán riquezas ni fidelidad, solo restos mortales en una medida muy precisa.

Los Ossiarch no exigen riquezas o fidelidad, sólo huesos.

Mientras sus víctimas puedan proporcionar sus ofrendas dentro del plazo acordado, dejando los materiales requeridos en un sitio designado conocido como Bonetithe Nexus, la legión no atacará. En cambio seguirá adelante, buscando nuevos diezmos. La delegación siempre expresa sus términos de forma clara y exacta. Los Mortisans almacenan filacterias repletas de almas de personas que comparten similitudes culturales con sus posibles vasallos, específicamente para aprender sus costumbres e idioma cuando sea necesario. Como estas almas encarceladas son a menudo de una era anterior, es común que una delegación hable en un dialecto que sea inteligible pero arcaico para sus destinatarios. Si tales formas de comunicación resultan insuficientes, los Ossiarchs siempre encuentran una manera de hacerse entender, incluso si eso implica matar en ese instante a uno de los vasallos para usar su alma como traductor.

Si la delegación de los Ossiarch es atacada por aquellos con quienes tratan, o si no se cumple con el diezmo, un terrible chillido de indignación desgarrará el aire. A esta señal, el grueso de la legión Ossiarch atacará. No detendrán su asalto hasta que todo el asentamiento haya sido destruido, sus defensas arrasadas y sus huesos cosechados en su totalidad. Tales son las consecuencias del desafío. Los restos de los rebeldes, deshuesados y dejados como andrajosos harapos de carne, serán colgados en largas lanzas y serán dejados para que revoloteen y golpeen al viento sirviendo como advertencia paraa cualquier otro que ose a negar a los Ossiarchs lo que les corresponde.

Al final, no importa cómo se cumple el diezmo de los Bonereapers, siempre que reciban los restos esqueléticos que consideren necesarios para expandir su imperio. En las desolaciones de Shyish, algunos municipios practican una sombría lotería ofreciendo a algunos de los suyos como sacrificio a los emisarios Ossiarch. Otros, como los habitantes de algunas tribus Aqshianas, abandonan a los que han alcanzado cierta edad razonando que quienes sobreviven hasta la mediana edad deben ser asesinados prematuramente para que una nueva generación pueda vivir ilesa. En otros lugares cada uno de los ciudadanos entrega un dedo de la mano o del pie como diezmo, razonando que es mejor vivir mutilados a ser completamente masacrados.

Fuentes[]

  • Tomo de Batalla: Ossiarch Bonereapers
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