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La Era de Sigmar es la tercera era conocida en la historia de los Reinos Mortales. Es el marco temporal actual del trasfondo, situándose tras la Era del Caos e iniciándose en el conocido como Día de la Venganza

El Día de la Venganza Editar

Artículo principal : Día de la Venganza

 La derrota que sufrieron Sigmar y sus aliados en la Batalla de los Cielos Ardientes supuso el fin de una era. Tras una serie de batallas desesperadas el dios-rey se retiró al reino de los cielos con un enorme número de refugiados viendo que la victoria del Caos en el resto de los reinos era inevitable.

Tras su retiro a Azyr, Sigmar bloqueó mágicamente los portales que llevaban a su reino, siendo necesario que se abrieran simultáneamente desde ambos lados para romper su clausura.

Sigmaron 0

Sigmar creó vastas legiones con la intención de lanzar una contraofensiva en los Reinos Mortales

Con el paso del tiempo el dios-rey pudo preparar su contraofensiva gracias al aislamiento del reino de los cielos. Creó de esta manera nuevos y vastos ejercitos, pero dicho aislamiento resultó ser un arma de doble filo. Aunque podía desplegar a sus Stormcast en cualquier reino mediante sus rayos divinos, sus poderes no le permitían desplegar simultáneamente sus recién creadas legiones dado el enorme número de las mismas. Además este método no permitía participar al resto de ejercitos que aguardaban en Azyr, formados principalmente por humanos, Aelves y Duardin. Por todo esto, era necesario enviar vanguardias de Stormcast que conquistaran y fortificaran los distintos portales a Azyr transformando estos tanto en baluartes defensivos como en puntos de despliegue de tropas de refuerzo. El portal elegido para iniciar esta gran ofensiva se encontraba en el Delta Ígneo, una región de Aqshy.

Sigmar no eligió de manera azarosa el lugar donde efectuar su primer ataque. El Delta Ígneo se encontraba en la Península Brimstone, rodeado por el Mar Vitriolo por el sur y el oeste. Un emplazamiento fácilmente fortificable que abría la oportunidad de extenderse por la Meseta Llagaígnea, una región al Norte de la península plagada de ruinas de emplazamientos de la Era de los Mitos.

Korghos Khul

Korghos Khul

En el momento en que se produjo la batalla la península estaba dominada por la Goretide de Korghos Khul. Hastiado de combatir contra oponentes indignos en una tierra baldía Korghos Khul aspiraba a conseguir la demonicidad. Para conseguir dicha recompensa buscaba agradar a su dios consiguiendo el cráneo de un enemigo lo suficientemente digno. Gracias a Rekh, uno de sus espias, descubrió el Portal Susurrante. Presintiendo que algún hecho extraordinario iba a ocurrir en las inmediaciones del portal, se dirigió hacia el mismo junto con una enorme hueste de guerreros de la Goretide.

El plan sigmarita consistió en enviar una pequeña fuerza de asalto para que rompiera la clausura exterior que bloqueaba el portal, abriendo este y permitiendo el acceso al enorme ejército que aguardaba al otro lado. Desconocían si el portal estaría defendido por tropas enemigas, pero se consideraba probable esa posibilidad. Sigmar puso al mando de la fuerza de asalto a Vandus Hammerhand, uno de sus generales más prometedores.

Batalla Puertas susurrantes Batalla 1 Edición Ilustración

La Batalla del Portal Susurrante

Fue así como tuvo lugar la Batalla del Portal Susurrante. En esta contienda los Stormcast Eternals fueron puestos a prueba por primera vez contra las fuerzas del Caos. Mientras en Azyr se contenía la respiración, las fuerzas de Vandus consiguieron romper la clausura del portal a pesar de estar enormemente superadas en número. Por primera vez en siglos un Portal del Reino comunicado con Azyr se abrió, y una enorme hueste de Stormcast Eternals pasó a través del mismo. Las fuerzas de Korghos Khul fueron derrotadas por primera vez en cientos de años y se vieron obligadas a retirarse mientras los Stormcast por su parte consiguieron asegurar el portal.

Con la victoria de Vandus Hammerhand en la Batalla del Portal Susurrante se inició tanto la Era de Sigmar como las Guerras por los Portales. Decenas de destacamentos similares al de Vandus Hammerhand fueron enviados hacia puntos estratégicos situados en los diversos Reinos Mortales. Este fue el inicio de las conocidas como Guerras por los Portales

Las Guerras por los Portales Editar

Las Guerras por los Portales fueron en su conjunto uno de los conflictos militares más importantes que se han dado la historia de los Reinos Mortales. Una ambiciosa ofensiva que inicialmente enfrentó a las fuerzas de Sigmar contra los ejércitos de los dioses del Caos, pero que no tardó en involucrar a otras muchas facciones. El conflicto se prolongó durante varios años y en el mismo tuvieron lugar centenares de enfrentamientos por todos los Reinos Mortales, exceptuando Azyr

Estrategia inicial de Sigmar Editar

Tras la conquista del Portal Ígneo por parte de Vandus Hammerhand, Sigmar envió fuerzas de los Stormcast Eternals a decenas de localizaciones por todos los Reinos Mortales. En líneas generales, la estrategia de Sigmar en los primeros compases se resume en los siguientes puntos :

Emboscada khorne stormcast ilustracion

Se enviaron centenares de Hermandades Stormcast a combatir contra las fuerzas del Caos

  • Encontrar aliados: desde el inicio de la contienda Sigmar fue consciente de que sus fuerzas no eran suficientes como para derrotar por sí mismas a las fuerzas del Caos. Por ello muchas Hermandades Stormcast fueron enviadas con la misión de buscar aliados, ya fueran tribus humanas supervivientes o mercenarios Fyreslayer.  Se buscan tanto aliados mortales como divinos, intentando entablar contacto con Alarielle, Nagash o Gorkamorka.  

Durante los primeros compases de las Guerras por los Portales, los Stormcast Eternals consiguieron victoria tras victoria. A su favor jugó el factor sorpresa, puesto que las distintas oleadas de ataques llegaron de forma súbita y la falta de información llevó a muchos comandantes del Caos a subestimar a sus oponentes. Además, muchos ejércitos del Caos llevaban decenas o incluso centenares de años sin enfrentarse con oponentes que estuvieran a su altura, por lo que no estuvieron preparados para reaccionar convenientemente ante un ejército altamente organizado y disciplinado.

Cruzada Heldenhammer Editar

Sigmar ante dos Libertadores Prime -Liberators Prime Sigmaroteca

Sigmar envió a por el Ghal Maraz a una enorme fuerza dirigida por Vandus Hammerhand y Thostos Bladestorm

Durante la conquista de Anvrok, una región de Chamon, el Lord-Celestant Thostos Bladestorm descubrió una fortaleza que ocultaba el perdido martillo Ghal Maraz. Aunque el Stormcast y sus fuerzas murieron en el asalto a la fortificación, tras su Reforja informó a Sigmar del hallazgo. El Dios-Rey envió a Thostos y a Vandus Hammerhand al mando de 12 Huestormentas a recuperar el Ghal Maraz, una enorme movilización de fuerzas que pasaría a ser recordada como la Cruzada Heldenhammer. Esta odisea llevó a los Stormcast a recorrer dos de las islas flotantes de los Valles Colgantes de Anvrok derrotando a multitud de fuerzas enemigas en el camino. Finalmente, tras un agónico enfrentamiento contra nueve poderosos Demonios, Vandus consiguió recuperar el Ghal Maraz. Una vez en manos de Sigmar, el Dios-Rey entregó su martillo al Celestant-Prime, el más poderoso entre todos los Stormcast Eternals.

La Guerra de la Vida Editar

Protectors hallowed knights ilustracion 1

Stormcast Eternals de la Huestormenta conocida como los Hallowed Knights lucharon duramente contra las fuerzas de Nurgle en Ghyran

De entre todas las huestes enviadas por Sigmar a Ghyran para buscar a Alarielle, fueron los miembros de la Cámara Guerrera de los Steelsouls los que tuvieron éxito y hallaron el escondrijo de la diosa. Su líder, el Lord-Celestant Gardus Steelsoul, consiguió descubrir tras muchas penalidades el paradero de Alarielle. Sin embargo, y sin ser consciente, al guiar a sus camaradas al valle también les permitió el paso a los ejércitos de Nurgle. Los Sylvaneth al mando de Alarielle y los Stormcast intentaron expulsar a los enemigos, pero estos eran demasiados. Fue así como se inició una larga huida a través de muchos territorios del Reino de Ghyran. En los primeros compases de la odisea Alarielle llevó por sendas mágicas a los Sylvaneth y Stormcast que le escoltaban, pero en un determinado punto la diosa se quedó sin fuerzas y se transformó en una enorme y brillante semilla. A partir de entonces las fuerzas de Nurgle, al mando de Torglug el Despreciable, les acosaron sin descanso. Tras un sinnúmero de batallas y peligros, y con la inestimable ayuda del Celestant-Prime, los enemigos fueron derrotados y la semilla fue plantada. De esa forma renació la esperanza de que Alarielle resurgiera adoptando su forma guerrera.

Los Seraphon acuden a la batalla Editar

Los enigmáticos Slann vieron en los Stormcast Eternals de Sigmar a unos poderosos aliados en su feroz guerra contra el Caos. Aunque no se hizo ningún pacto con el dios-rey, las huestes de los Seraphon fueron enviadas en masa a los Reinos Mortales para intensificar la lucha contra los poderes ruinosos. En algunos campos de batalla las huestes invocadas por los Slann lucharon codo con codo con los Stormcast Eternals, aunque en muchos otros lugares ayudaron a los ejércitos de Sigmar de manera indirecta derrotando en solitario a oponentes poderosos y evitando que llevaran a cabo sus planes. En ejemplo se dio en Ghyran, cuando las fuerzas de Lord Xen’phantica impidieron que el Gran Demonio de Khorne Skarbrand emboscara a las fuerzas de los Sylvaneth y los Stormcast Eternals con el objetivo de capturar la semilla de Alarielle.

Un nuevo Waaagh! Editar

Gordrakk

Gordrakk el Puño de Gorko

Los shamanes Orruk de las tribus Bonesplitter empezaron a sentir cada vez más indicios de que Gorkamorka se acercaba, y con él un nuevo Waaagh!. Entre los Ironjawz apareció Gordrakk el Puño de Gorko, un brutal Megaboss que afirmaba estar en comunión con su deidad. Sigmar intentó forjar una nueva alianza que permitiera aunar esfuerzos contra el Caos, pero resultó imposible encontrar a Gorkamorka y los intentos de diálogo con sus seguidores fueron en general infructuosos.

Muchos de entre los Beastclaw Raiders atendieron a la llamada de Gordrakk viendo en ella la voluntad de Gorkamorka.  Por su parte las tribus Bonesplitter asaltaron por igual a ejércitos Stormcast y del Caos siguiendo sus instintos de caza. De esta manera Gordrakk lideró ataques por diversos reinos derrotando a oponente tras oponente. Con cada una de sus victorias sus fuerzas aumentaron en número, constituyéndose paulatinamente en el Gran Waaagh! de Gordrakk.

Retorno de Nagash Editar

Ataque Nagash portal sin estrellas

El ataque de Nagash a los Portales sin Estrellas

Nagash, tras haber pasado centenares de años recuperando sus fuerzas, aprovechó el estallido de las Guerras por los Portales para iniciar su contraofensiva. El Gran Nigromante atacó de improviso los Portales sin Estrellas masacrando a sus enemigos sin compasión.

Aunque inicialmente Sigmar envió infructuosamente a muchos emisarios para renovar su antigua alianza con Nagash finalmente consiguió que algunas de sus fuerzas iniciaran conversaciones con el gran nigromante tras enviarlas en ayuda de Neferata, una de los principales generales del Gran Nigromante.

Primeras alianzas con los Aelves Editar

A Ulgu se enviaron emisarios para contactar con Morathi, una Aelf de gran poder líder de un culto adorador de la deidad guerrera Khaine. Morathi mantuvo sus templos ocultos hasta que llegó el momento más propicio a sus designios. Cuando ese tiempo llegó, las guerreras Aelves conocidas como las Hijas de Khaine apoyaron a los Stormcast Eternals en la Batalla de Dolmen Heights. Desde ese día las furiosas guerreras pasaron a apoyar a las fuerzas de Sigmar y sus aliados por todos los Reinos Mortales.

Por otra parte, fuerzas de los Stormcast Eternals tomaron contacto con los Idoneth Deepkin en una desesperada batalla en las costas de Ghur en la que ambas facciones unieron sus fuerzas contra una hueste del Caos. Los Idoneth habían permanecido aislados en las profundidades de los océanos desde que escaparon de su creador, Teclis el Iluminador, en la Era de los Mitos. Aunque Sigmar envió emisarios con la intención de forjar una alianza con los Idoneth, la mayoría de sus enclaves rechazaron la oferta y sólo el gran rey Volturnos la aceptó. De esta manera, los Idoneth no participaron apenas en las Guerras por los Portales pero se crearon los cimientos para futuras colaboraciones.

Contraofensiva de Archaon Editar

Archaon, consciente de la importancia de la ofensiva de Sigmar, empezó a organizar su propia contraofensiva. Su primera participación en las Guerras por los Portales fue en la Guerra del Tiempo Perdido. Tras  una sangrienta batalla en la que exterminó a los Hammerhands, Archaon consiguió esclavizar al Gran Demonio de Tzeentch conocido como Kiathanus. Antiguo miembro de los Tetrarcas de la Ruina, Kiathanus poseía una enorme cantidad de conocimientos que resultaron muy útiles para Archaon en los tiempos que se avecinaban.

Archaon Retrato

Archaon, Gran Mariscal del Apocalipsis

La contraofensiva de Archaon se efectuó en muchos frentes. Por una parte, envió a una gran cantidad de fuerzas del Caos a atacar las posiciones de los Stormcast Eternals mientras reforzaba simultáneamente posiciones estratégicas con el objetivo de evitar que cayeran en manos enemigas. Organizó una gran ofensiva en Shyish para intentar eliminar a Nagash antes de que recuperarse su antiguo poder, y envió a sus hechiceros a la búsqueda de candidatos para formar parte de la Varanguard, su fuerza de élite. Sin embargo todas estos estrategias resultaron en meros distracciones comparadas con su complejo y audaz plan de conquista de Azyr.

Con la ayuda involuntaria de Kiathanus Archaon planeaba encontrar a diversas Bestias Divinas, criaturas titánicas cuyo poder rivalizaba con el de los dioses, con el objetivo de someterlas y enviarlas a la conquista de Azyrheim, el reino del propio Sigmar. Esto forzaría al dios-rey a replegar sus ejércitos y a abandonar nuevamente el resto de reinos. Con la mayoría de Portales del Reino de Azyr activados, esta vez Sigmar no podría ocultarse y terminaría por capitular.

La búsqueda de las distintas Bestias Divinas constituyó en la mayoría de los casos una tarea compleja que requirió años de preparación y en la que fue necesario implicar a agentes de todo tipo. Aunque muchos de estos aliados involuntarios no formaban parte de las fuerzas de Archaon, ninguno fue lo suficientemente insensato como para negarse a obedecer al gran Mariscal del Apocalipsis. Los intentos de Archaon tuvieron diferentes grados de éxito:

  • Argentine, la bestia plateada, había sido tentada tiempo atrás por Tzeentch. A Archaon le resultó sencillo por lo tanto que se uniera a su causa.

De esta manera, puede considerarse que la estrategia de Archaon fracasó. El Mariscal del Apocalipsis consiguió solamente el control total de Argentine, dado que Ignax fue marcado por los Fyreslayers. Aun así este resultado requirió de un gran esfuerzo militar por parte de sus oponentes. Si asimismo consideramos el resto de ofensivas dirigidas por Archaon en las Guerras por los Portales, resulta indudable que su participación en este conflicto fue crucial y que redujo considerablemente los resultados de la ofensiva de Sigmar.

Construcción de Fortormentas Editar

Durante los largos años que duró el conflicto las fuerzas de Azyr fortificaron con todos los medios disponibles los distintos Portales del Reino que fueron conquistando los Stormcast Eternals. Para albergar a las guarniciones Stormcast encargadas defender estos enclaves se construyeron en el centro de los mismos las fortalezas conocidas como Fortormentas. En torno a las Fortormentas las improvisadas defensas iniciales se fueron reforzando y ampliando, creándose nuevas murallas e instalaciones que lentamente fueron poblándose con refugiados llegados de Azyr y supervivientes de otros Reinos Mortales.

Asalto a las Omnipuertas Editar

Buena parte de los esfuerzos militares de los Stormcast Eternals fueron encaminados a la batalla que determinaría el resultado de las Guerras por los Portales: un asalto a las fortalezas que protegían los distintos Portales del Reino que conectaban con Ochopartes. Cada una de estas fortalezas, conocidas como las Omnipuertas, eran en sí mismas formidables y prácticamente inexpugnables. Se trataba de un plan ambicioso con el que Sigmar pretendía aislar los dominios de Archaon del resto de Reinos Mortales.

Ataque portal brimfire 1edicion ilustracion

Asalt la Omnipuerta de Aqshy

El asalto fue masivo y se produjo de manera simultánea en las distintas Omnipuertas con diversos resultados:

  • En Shyish, Nagash envió mensajeros a las fuerzas de Sigmar indicando que apoyaría el ataque contra la Omnipuerta de Gothizzar. Sin embargo sus fuerzas nunca aparecieron, y los ejércitos Stormcast se sacrificaron hasta el último hombre en un asalto destinado al fracaso.
    Ataque Gothizzar

    El asalto fallido a Gothizzar se saldó con las vidas de todos los Anvils of Heldenhammer que participaron en el asedio

  • En Chamon, el portal que llevaba a Ochopartes era conocido como el Portal Mercurial. La Omnipuerta que lo protegía era un conjunto de fortalezas conocido colectivamente como los Ferrobastiones. Diseñada por el dios herrero Grungni, esta Omnipuerta se consideraba como inexpugnable y fue la última en ser conquistada por las fuerzas del Caos. De hecho, tras ocho intentos fallidos el propio Archaon sólo pudo conquistarla haciendo uso de la magia y la traición. Sigmar envió al asedio de los Ferrobastiones a un contingente de Stormcast Eternals apoyado por Fyreslayers de diversas logias. Tras largas deliberaciones sobe como asaltar de forma efectiva la Omnipuerta, fue el Runefather Hursgar-Grimnir da la logia Greyfyrd el que dió con la solución proponiendo que algunos de sus Duardin de confianza construyeran un túnel que pasara por debajo de las fortalezas. Este equipo estaría acompañado por una Hermandad Stormcast dirigida por el Lord-Celestant Thostos Bladestorm, el cual una vez dentro se dividiría en dos grupos destinados a permitir el paso al resto de fuerzas asediantes y a sellar la Puerta Mercurial respectivamente. Este audaz plan funcionó a la perfección, hasta el punto de que se reveló el guardián oculto de la fortaleza, la Bestia Divina Argentine. La aparición de este titánico ser puso en riesgo toda la operación, pero la llegada repentina del dragón estelar Dracothion igualó nuevamente la contienda cuando ambas Bestias Divinas se enzarzaron en un feroz combate sobre la fortaleza. Aunque finalmente fue Dracothion el que ganó el duelo, tuvo que retirarse a causa de las heridas sufridas durante el mismo. Tan cerca estuvo la victoria sigmarita, que se hizo necesaria la participación del propio Archaon al mando de su Varanguard para evitar la reconquista de los Ferrobastiones. Ante unos oponentes tan poderosos la fuerza de asalto fue rápidamente eliminada y el asedio a la Omnipuerta finalmente fracasó.
    Asalto portal mercurial archaon

    Archaon, al mando de su Varanguard, frustró los planes de conquista del Portal Mercurial

  • Los asaltos a las Omnipuertas de Hysh y Ulgu se llevaron a cabo, pero ninguno de los supervivientes pudo explicar con claridad qué fue lo que encontraron, y la naturaleza de ambos reinos hizo que el resultado final de ambos asaltos fuera una incógnita.
  • De entre todos los portales que llevaban a Ochopartes, Puertasfauces era el más singular puesto que se encontraba atrapado en la garganta de un titánico gusano conocido como Fangathrak. Tras conquistar Ochopartes los seguidores de los dioses oscuros encadenaron las fauces del gusano para mantenerlas siempre abiertas, amarrando estas cadenas a seis fortalezas vivientes. Estos bastiones se encontraban sobre gigantescas criaturas similares a cangrejos de manera que por mucho que Fangathrak intentara liberarse las criaturas siempre le seguían manteniéndolo cautivo de manera permanente. Ya fuera por casualidad o por la acción de Gorkamorka, Fangathrak terminó acercándose a territorio Orruk poco antes de la ofensiva Stormcast. Así, cuando los guerreros de Sigmar llegaron al campo de batalla encontraron a los defensores de Puertasfauces enzarzados en una cuenta batalla con los Ironjawz. Aunque el cometido de los Stormcast Eternals no era combatir contra los Orruk, los pielesverdes no compartían esa visión por lo que la contienda rápidamente degeneró en una batalla a tres bandas. La enorme cantidad de refuerzos caóticos que llegaban desde Ochopartes provocó que la batalla se alargase durante días, pero la situación cambió repentinamente con la llegada del Gran Waaagh! de Gordrakk. Atacando por igual a las fuerzas del Caos y a los Stormcast, la horda pielverde presionó hasta llevar el combate a las cercanías de Puertasfauces. Tras derrotar al último de los líderes de la hueste caótica, Gordrakk lanzó un poderoso rugido que dió a Fangathrak el impulso necesario para tirar fuertemente de sus cadenas y sumergirse bajo tierra destruyendo las fortalezas que lo mantenían cautivo. Ningún Stormcast o seguidor del Caos sobrevivió aquel día a la furia de los Orruk.
    Puertasfauces gordrakk

    Las imparables huestes de Gordrakk arrasaron tanto con los Stormcast Eternals con los seguidores del Caos que protegían Puertasfauces

  • De entre todas las Omnipuertas el Portal Brimfire de Aqshy era el más importante para Sigmar. Por una parte su conquista significaba debilitar tanto a Archaon como a Khorne dado que el belicoso dios del Caos era el que más influencia tenía sobre el reino del fuego. Pero sobretodo conquistar ese portal significaba para el dios-rey resarcirse de la peor de sus derrotas, puesto que en dicho portal se produjo la Batalla de los Cielos Ardientes. Para acceder al portal de Aqshy era necesario conquistar las ocho impenetrables fortalezas que la protegían, tarea que requería, además de un asalto masivo, una serie de ataques rápidos y contundentes con fuerzas de asalto preparadas para ello. Las fortalezas contaban con protecciones antimagia que impedía que se pudieran enviar efectivos desde Azyr hacia cada una de ellas, por lo que se enviaron fuerzas voladoras equipadas con jabalinas especialmente creadas para atraer los relámpagos de Sigmar y las fuerzas que transportaban. El plan funcionó en las siete primeras fortalezas, a las que se enviaron sendos destacamentos de Stormcast desde Azyr. Pero en la última fortaleza Archaon había encadenado al Portal Brimfire a Skarbrand, un rabioso y poderoso Gran Demonio de Khorne que derrotó fácilmente la fuerza de asalto sigmarita. El oficial al mando de este destacamentto apreció que Skarbrand atacaba tanto a amigos como a enemigos presa de una furia salvaje, por lo que decidió liberarlo con un ataque suicida. Mientras tanto, el resto de fortalezas fueron cayendo paulatinamente gracias al esfuerzo combinado de los Stormcast y sus aliados Fyreslayers contratados para la ocasión. En una de las fortalezas Archaon había situado a la Bestia Divina Ignax, la cual abrasó con sus llamaradas a guerreros de ambos bandos. Desgraciadamente para las fuerzas del Caos, los Fyreslayers que habían colocado una runa en el dragón solar se encontraban en el ataque, y tomaron temporalmente el control de Ignax dirigiendo a la bestia contra sus enemigos durante un tiempo antes de que el dragón solar se liberara y marchara en libertad. Mientras tanto Skarbrand, preso de una furia ciega, masacró a los refuerzos llegados desde Ochopartes, invocando con tal matanza a una legión demoníaca. La hueste de Skarbrand y los atacantes sigmaritas restantes, liderados por Vandus Hammerhand, asaltaron simultáneamente la séptima fortaleza. En la batalla final Vandus y Skarbrand se enfrentaron en un duelo del que Vandus salió victorioso. De esta manera el Portal Brimfire fue conquistado.

En líneas generales, el asalto a las Omnipuertas no cumplió sus objetivos puesto que solo se aseguraron dos de los siete portales asediados, los de Aqshy y Ghyran. Sin embargo Archaon  conservó solamente el control de los portales de Chamon y Shyish, mientras que el de Ghur se perdió y el destino de los portales de Hysh y Ulgu fue incierto. De esta manera, para las fuerzas de Sigmar se abrió la posibilidad de aprovechar la nueva coyuntura para afianzar sus conquistas en los diferentes reinos, principalmente en Aqshy y Ghyran. Fue así como las Guerras por los Portales llegaron a su conclusión.

Expansión de la alianza del Orden Editar

Tras las Guerras por los Portales, las fuerzas de Sigmar aprovecharon el resultado del asalto a Ochopartes para fortificar sus posiciones. Esto no significó que terminaran las hostilidades con las fuerzas del Caos. Desde Azyr se lanzaron ofensivas destinadas a ampliar el territorio conquistado, y los enfrentamientos con las fuerzas de la Muerte y la Destrucción fueron intermitentes. Pero a pesar de este estado de asedio continuado, para las fuerzas del Orden este período significó el desarrollo de fortificaciones, poblaciones, infraestructuras y comercio en los diferentes Reinos Mortales. Este crecimiento tuvo lugar principalmente en Aqshy y Ghyran puesto que, al haber conquistado sus Omnipuertas, la presión de los ejércitos del Caos en sendos reinos disminuyó notablemente.

De Fortormentas a Ciudades Libres Editar

Las Fortormentas construidas en torno a los Portales del Reino conquistados se ampliaron enormementente, convirtiéndose en auténticas obras maestras de la arquitectura y la ingeniería. Todas ellas eran construcciones únicas que se adecuaban en muchos casos a entornos complicados en los que escaseaban muchos productos y materias primas. Esto generó un comercio creciente que, unido al afán de mejora constante de las defensas, provocó que aparecieran gradualmente asentamientos estables con población creciente en torno a las Fortormentas. Algunas poblaciones crecieron tanto que terminaron por empequeñecer sus Fortormentas originarias, apareciendo así las primeras Ciudades Libres. Pronto se fundaron Ciudades Libres independientes, creándose paulatinamente una red de ciudades que comerciaban entre ellas.

Aperturismo Kharadron Editar

Kharadron portada

Los Kharadron Overlords destacan por su espíritu aventurero y su amor por los negocios

Los Duardin conocidos como los Kharadron Overlords se mantuvieron neutrales durante las Guerras por los Portales. Estos tenaces supervivientes crearon durante la Era del Caos una civilización basada en ciudades y embarcaciones voladoras organizadas en torno a unas leyes conocidas como el Código Kharadron. El mismo código que les impidió ayudar a los Stormcast Eternals en su guerra de liberación llevó a la abertura de su sociedad tras la implantación de las primeras Ciudades Libres. Esta alianza fue tremendamente provechosa para ambas partes en términos comerciales, afianzando aún más la prosperidad de las crecientes urbes. En poco tiempo se construyeron en las principales Ciudades Libres puertos especialmente creados para los increíbles ingenios voladores Kharadron.

Las Semillas de la Esperanza Editar

En estos tiempos Alarielle permitió que se crearan asentamientos estables en Ghyran, sabedora de que  le serían de gran ayuda a la hora de seguir combatiendo la influencia de Nurgle en su reino. De entre todos estos asentamientos hubo tres ciudades que crecieron más rápido y con más fuerza que todas las demás, pasando a ser conocidas como las Semillas de la Esperanza. Durante un feroz período conocido como la Temporada de Guerra estas tres ciudades sufrieron una sucesión de feroces asaltos por parte de sus enemigos, pero en los tres casos las ciudades no solo prevalecieron sino que se fortalecieron y ampliaron sus límites.

Ciudad Viviente

La Ciudad Viviente

La primera de estas ciudades en ser creada fue La Ciudad Viviente, creada a partir de la nada por la magia de Alarielle en un territorio fértil que había sido corrompido por los Skaven del Clan Pestilens. Mediante una canción mágica que duró catorce días con sus noches, la Reina Eterna alzó una imponente fortaleza de increíble tamaño. Este basión le fue otorgado a los aliados mortales de la diosa de la vida a cambio de que vigilaran los territorios circundantes y evitar que fueran nuevamente mancillados por los poderes del Caos. Los que aceptaron pasaron a convertirse desde ese momento en los guardianes de la Ciudad Viviente, firmes defensores de los bosques de la reina Eterna.

Fortaleza Aguagris

La Fortaleza Aguagrís

La segunda de las Semillas de la Esperanza en ser creada fue la Fortaleza Aguagrís. Construída en unos terrenos pantanosos cercanos al Portal Festemere, esta imponente construcción se alzó gracias a la tenacidad de sus defensores, el poderío de sus máquinas de guerra, su creciente industria y el ingenio del visionario arquitecto Valius Maliti. Los seguidores de Alarielle se horrorizaron al comprobar cómo los pobladores de la fortaleza consumían velozmente los recursos cercanos. Se produjeron diversos enfrentamientos entre los pobladores y las fuerzas de Alarielle, pero la ciudad prevaleció. Durante la Temporada de Guerra fue tal el poder desatado contra las hordas sitiadoras por los defensores de la Fortaleza Aguagrís que sus alrededores terminaron convertidos en una devastación inhabitable poblada por feroces espíritus arbóreos.

La última de las semillas fue Phoenicium. Cientos de años atrás, durante las primeras fases de la invasión del Caos, la ciudad fue engullida completamente por una marea de savia rezumante proveniente de la Montaña Arbórea, una región cercana. Se desconocen las causas de tal catástrofe, pero ciertamente la ciudad permaneció preservada hasta que fue encontrada por Aelves del Templo Fénix. Los Fénix  que los acompañaban alzaron el vuelo al encontrar la ciudad, y tras ejecutar una misteriosa danza consiguieron deshacer el ámbar, el cual se convirtió en una hermosa bruma dorada que pasó a rodear la ciudad. Los enemigos tocados por esta bruma se convierten en estatuas de ámbar, mientras que los seguidores del Templo Fénix empezaron a realizar peregrinaciones a la ciudad. Rápidamente, Phoenicium se transformó en una poderosa urbe  y en uno de los principales bastiones de los Pueblos Libres en Ghyran.

La ciudad de las dos colas Editar

De entre todas las Ciudades Libres que se establecieron durante este período, la mayor y más próspera fue Hammerhal, la ciudad de las dos colas. Esta ciudad se construyó a ambos lados del Portal de Stormrift, un Portal del Reino que unia Aqshy con Ghyran. Aunque la ciudad se extendió a ambos lados del portal fue desde sus inicios gobernada y gestionada como una única ciudad en su conjunto. Hammerhal Aqsha, su mitad de Aqshy, se convirtió en un lugar  duro y fortificado caracterizado por las grandes baterías de cañones e ingenios militares situados en sus enormes bastiones. Por su parte la mitad de Ghyran, Hammerhal Ghyra, albergaba principalmente a Aelves constituyéndose en un bastión para este pueblo. Para contener la exuberancia del Reino de la Vida, desde Hammerhal Aqsha se canalizó un río de lava para frenar tanto a la creciente vegetación como a los enemigos de la ciudad. A cambio un flujo constante de agua y comida empezó a cruzar desde Hammerhal Ghyra manteniendo los distritos de Aqsha alimentados gracias a su abundancia sin fin y permitiendo que la urbe se conviertiera en la mayor de las Ciudades Libres, la capital espiritual de todas ellas y en la principal sede de poder del Dios-Rey fuera de Azyr.

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Hammerhal, la ciudad de las dos colas

La Cruzada Ardiente Editar

En cuanto las distintas Ciudades de Sigmar estuvieron asentadas el dios-rey convocó una cruzada destinada a conquistar la Meseta Llagaígnea, una región del Gran Erial de Aqshy. Durante la Era de los Mitos, esta región había pertenecido al Imperio Agloraxi, una poderosa magocracia famosa por su conocimiento arcano y fabulosos ingenios. Durante la Era del Caos el imperio sucumbió, pero entre sus ruinas aún podían encontrarse gran cantidad de tesoros y maravillas. Fue así como se inició la Cruzada Ardiente, un feroz enfrentamiento que enfrentó a las fuerzas de Sigmar tanto con seguidores del Caos como con feroces Orruk y corsarios espectrales.

Contraofensiva de los Dioses Oscuros Editar

Los poderes del Caos no permanecieron impasibles durante este período, sino que fueron preparando su contraofensiva. A pesar de las victorias conseguidas por las huestes de Sigmar en las Guerras por los Portales, la mayor parte de los Reinos Mortales seguía en manos de los dioses oscuros, los cuales pusieron en práctica diferentes estrategias con el objetivo de someter a sus oponentes.

A pesar de haber perdido parte de su influencia en Aqshy, Khorne fue el dios del Caos que más provecho obtuvo tras las Guerras por los Portales. Habiendo encontrado al fin unos oponentes dignos para sus ejércitos, el dios de la guerra se regocijó sabedor de los grandes derramamientos de sangre que iban a tener lugar en los próximos años entre sus seguidores y los defensores de las Ciudades de Sigmar.

De la misma manera Nurgle había perdido parte de su influencia en Ghyran, aunque seguía controlando la mayor parte del reino y la Guerra de la Vida proseguía. Sin embargo tras reflexionar se dió cuenta de que se había centrado demasiado en ese reino, por lo que decidió llevar sus bendiciones al resto de Reinos Mortales. El dios de la plaga envió a Horticulous Slimux, uno de sus principales sirvientes demoníacos, en una peregrinación por diversos reinos con el objetivo de expandir sus plagas.

Para Tzeentch, el surgimiento de las Ciudades de Sigmar significó la aparición de nuevos escenarios en los que poner en práctica sus conspiraciones y planes a largo plazo. En los recién creados asentamientos empezaron a florecer todo tipo de cultos que, de manera directa o indirecta, obedecían los designios del dios del cambio.  Paralelamente, todo tipo de misteriosos hechizos mágicos fueron articulados por seguidores de Tzeentch a lo largo de los Reinos Mortales. Tras una epifanía, Sigmar descubrió alarmado un patrón creciente: en diversos lugares de poder los seguidores de Tzeentch estaban alzando extrañas construcciones mágicas, y el Dios-Rey podía presentir como el dios del cambio estaba conjurando un poderoso hechizo. Mientras tanto los Gaunt Summoners, un grupo de nueve hechiceros demoníacos de Tzeentch esclavizados por Archaon, atrayeron a sus Torres Plateadas a campeones de diferentes razas con el objetivo de manipular las hebras de sus destinos y conseguir finalmente su preciada libertad.

Slaanesh atrapado

Desde su prisión, Slaanesh buscó la forma de romper sus ataduras

Slaanesh seguía confinado en su prisión mientras le arrancaban una a una las almas Aelf que aún guardaba en su interior. Este proceso le provocaba un indecible y despiadado tormento que habría terminado con la cordura de cualquier otro ser que no hubiera sido el dios del placer, el cual aprendió lentamente a resistir el dolor. Consciente de que muchos de sus vigilantes eran poderosos hechiceros Aelves, y de que estos acudían a distintas ciudades a descansar de forma periódica, el dios del Caos puso en marcha un astuto plan. Consiguió contactar con algunos de sus servidores demoníacos más fieles, y estos recibieron la orden de sonsacar sutilmente los secretos de la prisión de Slaanesh. Fue así como el más joven de los dioses del Caos descubrió cómo funcionaban sus ataduras mágicas y empezó a idear estrategias para ir destruyéndolas una a una.

Finalmente el menor de los Dioses del Caos, la Gran Rata Cornuda, ordenó a sus hijos que se reproducieran y corrompieran las tierras de los reinos. Muchas ciudades fueron atacadas por furiosas oleadas de hombres rata, e incluso en los cielos pudieron verse flotas de ingenios voladores Skaven que rivalizaban con las naves de los Kharadron Overlords.

Nagashizzar y la Gran Pirámide Negra de Nagash Editar

Nagash 2

Nagash, el Gran Nigromante

Durante la Era de los Mitos, Nagash determinó que la macabra gloria de Nagashizzar, la capital de su reino, debería extenderse a todos los Reinos Mortales. Fue así como ordenó a Arkhan el Negro, su más leal sirviente, que contruyera en Nagashizzar una gigantesca pirámide invertida formada por bloques de Tumba-Arena cristalizada. La Tumba-Arena, la Piedra del Reino propia de Shyish, se encontraba generalmente en los bordes del  reino mientras que Nagashizzar se encontraba en el centro del reino y, por lo tanto, a una distancia colosal. Pero Nagash no tenía prisa, pues contaba con toda la eternidad para ver sus planes conseguidos. Fue así como durante milenios se enviaron a legiones enteras de no muertos a un viaje colosal en el que atravesaban por completo el reino de la muerte, recogían un único grano de Tumba-Arena, y volvían con el mismo a Nagashizzar para dejarlo y repetir nuevamente el proceso. Arkhan el Negro se encargó de supervisar la operación, la cual se mantuvo incluso durante la Era del Caos mientras Nagash se recuperaba de las heridas que le inflingió Archaon  en la Batalla de los Cielos Negros.

Pero fue tras la Era del Caos cuando Nagash vió con claridad la necesidad de poner en marcha su antiguo plan. Durante los largos años en los que Nagash estuvo recuperándose de sus heridas fue paulatinamente consciente de que tenía ciertas dificultades en recuperar sus  fuerzas, llegando finalmente a la conclusión de que de alguna manera le estaban negando almas que deberían ser legítimamente suyas. A los Dioses del Caos, que acostumbraban a quedarse con las almas de sus seguidores, se les habían unido otros usurpadores. Por una parte estaba Sigmar, al que Nagash empezó a llamar ladrón. El Dios-Rey había construido sus ejércitos de Stormcast Eternals tomando las almas de grandes guerreros, reviviéndolos  una y otra vez mediante el proceso de la Reforja. Incluso había usurpado del reino de Shyish las almas de héroes antiguamente muertos para añadirlos a su ejército, un acto que para Nagash fue considerado como un insulto personal. Pero Sigmar no era el único de entre sus antiguos aliados que había ofendido al gran nigromante: los dioses Aelves se habían quedado para sí las almas de los Aelf que había engullido tiempo atrás Slaanesh y los Sylvaneth de Alarielle reciclaban las almas de sus muertos. 

Nagash aprovechó el fin de las Guerras por los Portales para reconquistar su antigua capital y, tras masacrar a las fuerzas del Caos que Archaon dejó vigilando las ruinas de Nagashizzar, dio inicio de forma inmediata a la reconstrucción de la misma. El gran nigromante se aseguró de que continuara asimismo la construcción de su gran pirámide y empezó a preparar un potente pero peligroso ritual. Este hechizo requeriría la masiva energía que acumulaba su pirámide y con el mismo lograría terminar con  todos los seres vivos de los ocho reinos de un único golpe. Simultáneamente, Nagash envió a sus Mortarcas en todo tipo de misiones destinadas a preparar su próxima contraofensiva. Los espías de Neferata infestaron las Ciudades de Sigmar, mientas las despiadadas fuerzas de Manfred von Carstein ejecutaban ataques relámpago sobre todo tipo de objetivos provechosos para los designios de su amo. Por su parte Arkhan el Negro y sus seguidores se encargaron de supervisar la finalización de la Gran Pirámide, buscar todo tipo de conocimiento oculto por los distintos reinos, y de buscar en Ulgu pistas sobre el paradero de Slaanesh.

La Era de las Tribulaciones Editar

Portentos Malignos

La Era de las Tribulaciones estuvo llena de presagios oscuros y sombras insidiosas

La Era de las Tribulaciones fue un período en el que se frenó la expansión de las Ciudades Libres y empezó a incrementarse la presencia y poder de las Fuerzas de la Muerte en los diferentes reinos. Esta época debe su nombre a que los ocho reinos se vieron colmados de signos ominosos y presagios oscuros relacionados de una u otra forma con los no muertos o con la muerte. Aunque fue un período relativamente corto, tuvieron lugar eventos que terminarían por cambiar drásticamente los equilibrios de poder entre las distintas alianzas que se disputaban el control de los Reinos Mortales

Los Portentos Malignos Editar

A medida que se acercaba el momento en el que la Gran Pirámide Negra de Nagash estuviera completa y e gran nigromante ejecutara su ritual, empezaron a notarse los efectos de esta masiva acumulación de energía en el resto de Reinos Mortales. Estos efectos fueron conocidos como los Portentos Malignos.

En sus inicios, esta sombra se extendió de forma lenta e insidiosa y fue mayormente ignorada: cultivos en los que aparecían súbitamente restos humanos, leche que se transmutaba en sangre, aldeanos que caían en comas profundos o sirvientes que encontraban inexplicables huellas ensangrentadas en los palacios en los que servían. Poco a poco los efectos empeoraron, y en el segundo mes llegaron las primeras muertes: luces misteriosas que guiaban a los incautos hacia zonas neblinosas de las que nunca volvían, cuchillos que adquirirían vida propia e impalaban a sus propietarios o manos esqueléticas que salían súbitamente de sus tumbas para engullir a los visitantes de los cementerios. Aunque estos efectos tuvieron lugar principalmente en Shyish, también se reprodujeron en el resto de Reinos Mortales, incluyendo a la misma Azyr.

Los Portentos Malignos fueron constantes durante toda la Era de las Tribulaciones, aumentando en intensidad a medida que pasó el tiempo y siendo la fuente de numerosos conflictos, como los diferentes asedios a la Ciudad Libre de Excelsis

La Alianza del Orden se moviliza Editar

Stormcast contra nighthaunt

Stormcast Eternals de la Cámara Auxiliar de Vanguardia enfrentandose contra Nighthaunts

Gradualmente las distintas facciones tomaron conciencia de la importancia de los Portentos Malignos y su relación con Shyish para, finalmente, terminar actuando en consecuencia.

Inicialmente Sigmar no prestó atención a los rumores que llegaron a sus oídos, puesto que sabía que muchos de sus seguidores experimentaban infiernos vivientes día tras día a manos de las fuerzas del Caos. Sólo cuando Vandus Hammerhand, uno de sus principales generales, le habló de unas espeluznantes visiones que le atormentaban fue cuando el Dios-Rey tomó cartas en el asunto. Sin embargo Sigmar no envió inmediatamente a sus fuerzas a Shyish ni empezó a reunir sus ejércitos, sino que decidió que estas fuerzas se dedicaran a recopilar información para descubrir qué estaba ocurriendo exactamente. De esta manera, envió al resto de Reinos Mortales centenares de meteoritos ricos en Piedra del Reino de Azyr. Los Lord-Ordinator, ingenieros videntes de los Stormcast Eternals, acudieron raudos a los lugares donde cayeron los meteoritos para construir torres desde las que pudieran discernir el futuro y actuar en consecuencia. Muchos de estos meteoritos fueron rápidamente capturados por fuerzas enemigas, por lo que los Lord-Ordinator lideraron fuertes asaltos para conquistar estas importantes localizaciones. 

El resto de naciones de la alianza del Orden también tomaron medidas ante la creciente amenaza no muerta. Las Ciudades Libres reforzaron sus defensas y contrataron a mercenarios Fyreslayers. La propia Morathi acudió a Hammerhal para convencer a sus gobernantes de la necesidad de enviar a sus ejércitos a Shyish para frustrar los planes de Nagash antes de que fuera demasiado tarde, formalizándose poco después la alianza entre las Hijas de Khaine y las Ciudades de Sigmar. Por su parte Ararielle, diosa de la Vida, sintió profundamente los efectos de los actos de Nagash. Envió a Shyish a Drycha Hamadreth, la más feroz de sus hijas, para intentar detener los planes del nigromante.     

La Ira de los Dioses Oscuros Editar

Los diferentes Dioses del Caos tuvieron visiones del futuro que prometía la consecución de los planes de Nagash. Khorne vió un mundo en el que las únicas batallas las protagonizaban legiones de muertos vivientes que luchaban sin furia ni ira, sin ni siquiera sangrar. Tzeentch vió un futuro colmado de orden, inactividad y equilibrio en el que no había posibilidad de cambio. Nurgle sintió como se acercaba el fin del glorioso ciclo de la vida y la muerte para llegar a un estado en el que no había ni entropía ni renacimiento. Desde su prisión, ante Slaanesh relampaguearon diferentes futuros en los que no había vida y, por lo tanto, donde no habrían bacanales en su nombre, ni placeres de la carne, ni ningún tipo de celebraciones. Finalmente la Gran Rata Cornuda sintió como aparecía un rival que, al igual que ella, pretendía devastar completamente los Reinos Mortales. Harta de aguantar las burlas de los otros cuatro durante tanto tiempo, no iba a permitir que ningún aspirante a dios entorpeciera su ascensión. Si el cosmos entero iba a quedar completamente devastado, sería ella y solamente ella la causante. 

Darkoath warqueen

Marakarr Blood-Sky, una poderosa reina guerrera enviada por los Dioses del Caos para reclutar un ejército que marchara hacia Shyish

Así fue como, llenos de ira, los diferentes Dioses del Caos enviaron a sus seguidores poderosas visiones exhortándoles a detener los planes de Nagash. Ya fuera mediante estallidos de rabia, a través de sueños, moscas de tres ojos, versos hipnóticos que se les repetían incesantemente o misteriosas ratas albinas susurrantes, los líderes de muchas tribus o naciones guerreras recibieron la llamada de los dioses. Aquellos que adoraban por igual a los distintos poderes ruinosos recibieron increíbles epifanías en las que pudieron ver el esquema completo de la situación. Los principales receptores de estos mensajes viajaron a través de los Reinos Mortales difundiendo la palabra de los dioses y reclutando vastos ejércitos con un destino en mente: Shyish.     

Por su parte, los Gaunt Summoners de Archaon entrevieron desde sus Torres Plateadas las trazas del destino que conducían hasta el plan de Nagash. Decididos a favorecer a Tzeentch, desbaratar los arrogantes planes de Nagash y acercarse a su liberación definitiva de las garras de Archaon, empezaron a mover las hebras del destino iniciando una cadena de acontecimientos que cambiaría el porvemir de los Reinos Mortales.      

Se alzan las fuerzas de la Destrucción Editar

Los principales visionarios y profetas de Gorkamorka empezaron a recibir extrañas señales y presagios. Entre ellos cabe destacar a los Shamanes cavernarios Grot que, guiados por un consumo excesivo de setas alucinógenas, accedieron a poderosas visiones en las que vieron a legiones de muertos vivientes masacrando a las tribus de los seguidores de Gorkamorka. Una vez recibido el mensaje de su bicéfala divinidad, estos Shamanes difundieron rápidamente la palabra entre las tribus. Aunque eran algo enclenques, se consideraba que estos profetas eran portadores de la palabra del propio Mork. En poco tiempo grandes huestes de pielesverdes marcharon hacia Shyish dispuestas a liberar nuevamente el poder del Waaagh!     

Los Emisarios de Nagash Editar

A medida que se acercaba el momento en que la Gran Pirámide de Nagash estuviera completa, el gran nigromante envió emisarios a los pueblos y naciones que consideraba que dignas de servirle en su imperio de muertos vivientes. La mayoría de estos heraldos fueron tomados de entre los Nighthaunts puesto que, al tratarse de espectros etéreos, podían traspasar con facilidad las defensas de las distintas ciudades y fortalezas para llevar la palabra de Nagash a aquellas personas elegidas para escucharla. Los más poderosos de entre estos espíritus hicieron todo lo posible por confundir, masacrar o maldecir a aquellos que descubrieron intentando interferir en los planes de su maestro. Estas acciones, sumadas a los portentos malignos y a las diferentes movilizaciones de tropas hacia Shyish, provocaron que se desestabilizaran aún más los diferentes Reinos Mortales.      

La llegada de la Luna Malvada Editar

Gloomspite gitz

Los Gloomspite Gitz salieron de sus reinos subterráneos atraídos por la Luna Malvada

Los Gloomspite Gitz, la dispar alianza subterránea conformada por los Grots de las tribus Moonclan y Spiderfang junto con los Troggoths, siempre se había basado tanto en el beneficio mutuo como en la adoración del aspecto de Gorkamorka conocido como la Luna Malvada. Este inmenso y malevolente cuerpo celestial podía aparecer de manera errática y totalmente inesperada en cualquier región de los Reinos Mortales. Bajo su luz, los mortales tendían a enloquecer mientras grandes cantidades de hongos brotaban súbitamente de cualquier superficie. El efecto de la luna sobre las tribus Gloomspite era electrizante, llevándolas a abandonar sus escondrijos en un despiadado frenesí destructivo que tenía la capacidad de arrasar regiones enteras. Aún así sus apariciones durante la Era del Caos y los inicios de la Era de Sigmar fueron escasas y la mayoría de tribus Gloomspite medraron ocultas en sus reinos subterráneos.

Fue durante la Era de las Tribulaciones cuando la Luna Malvada empezó a verse atraída hacia los Reinos Mortales con mayor asiduidad. Los líderes de las tribus Gloomspite empezaron a intentar anticipar sus apariciones o a provocar grandes actos de destrucción para intentar atraer su atención mientras muchos entre los Troggoth despertaron de sueños centenarios. Algunas tribus participaron en la marcha generalizada de tropas hacia Nagashizzar, aunque fueron comparativamente pocas y en su mayoría se dedicaron a buscar señales que determinaran la próxima aparición de la Luna Malvada o a atacar en aquellos lugares donde sus enemigos estuvieran mirando hacia otro lugar. Un ejemplo lo tenemos en el inesperado ataque y posterior destrucción de la Ciudad Libre de Celestrius, cuya guarnición Stormcast había marchado hacia Nagashizzar y se encontraba protegida solamente por unos pocos regimientos de las Freeguilds. Igualmente notorias fueron la abducción del gran mago Thendrisil y su séquito al completo o el asedio subterráneo a la fortaleza de los Fyreslayers de la logia Molkhir. A pesar de estas oleadas de ataques relámpago, las tribus Gloomspite causaron tanto o más daño cuando intentaron atraer a la Luna Malvada a los conflictos de otros pueblos.       

El drenaje del Mar Khaphtar Editar

La construcción de la Gran Pirámide Negra atrajo poderosamente la atención de los dirigentes Skaven, siempre ansiosos por capturar Piedra del Reino. Fue así como desde Plagópolis, la inmensa capital de los Skaven, se construyeron agujeros que atravesaba el aéter en dirección a Shyish. La mayor de ellas fue una construcción ambiciosa y arriesgada, puesto que los agujeros Skaven no siempre llegan con exactitud al destino deseado y esta se construyó con bestias-maquina tuneladoras para que permitiera el paso a una legión de millones de hombres rata. Para desgracia de los Skaven este túnel llevó en concreto al fondo del Mar Khaphtar, un océano cuyas aguas estaban repletas de muertos vivientes. El error de cálculo de los Skaven trajo consigo gran cantidad de consecuencias:

  • El Mar Khaphtar inundó con fuerza la red de madrigueras Skaven, ahogando al instante a la fuerza invasora de hombres rata. Una enorme ola repleta de millones de hinchados zombis marinos arroyó Plagópolis en el conocido como Año de la Rata Ahogada. Este fue el inicio de la Guerra de las Cosas-Cadáver, una feroz confrontación entre los hombres rata y la interminable marea de muertos vivientes que fluía desde Shyish.      
  • En el fondo del Mar Khaphtar se encontraba un enclave de los Idoneth Deepkin, el cual se vió súbitamente expuesto a la invasiva mirada de Nagash. De esta manera el Gran Nigromante supo de las prácticas de los Idoneth, los cuales robaban almas de otras razas para alargar su propia existencia, y pasó a considerar a estos Aelves como ladrones a los que exterminar.      
  • Acuciados por la necesidad, los Idoneth de Khaphtar pidieron ayuda a sus primos de la Cuenca Laebrea, un inframundo de Shyish en el que descansaban los restos de enormes bestias entre pozos de alquitrán. Ambos enclaves Idoneth llegaron a un acuerdo de colaboración, resolviendo que el mejor curso de acción era encontrar una distracción que desviara la atención de Nagash y permitiera salvarse a los Idoneth de Khaphtar. En la Cuenca Laebrea se encontraba el Ojo del Chacal, un Portal del Reino que comunicaba con Ghur, el Reino de las Bestias. Los Idoneth atrajeron hacia el portal a enormes huestes de Orruks y Ogors, creando entre los pozos de alquitrán un sendero que llevaba hacia los inframundos cercanos a Nagashizzar. De esta manera, la ciudadela del gran nigromante sufrió oleada tras oleada de ataque y, para cuando el Mar Khaphtar quedó drenado por completo, el enclave Idoneth escapó de la atención de Nagash.       
  • A pesar del fracaso de la ofensiva inicial de los Skaven, los hombres rata decidieron aprovechar el camino abierto hacia al Mar Khaphtar para enviar un grupo de agentes del Clan Eshin a la Gran Pirámide de Nagash. De esta manera, grupos enteros de asesinos rodeados de sombras partieron raudos en dirección hacia Nagashizzar. Ayudados en secreto por los Gaunt Summoners, estos hombres rata terminaron infiltrándose en la Gran Pirámide Negra de Nagash.      

Las Cadenas Rotas de Slaanesh Editar

Para cuando llegó el momento en que Nagash estuvo preparado para ejecutar su ritual, Slaanesh ya se había liberado de dos de sus sesenta y seis cadenas. Cada una de estas ataduras estaba fabricada con la propia esencia de la contradicción, y requería de grandes paradojas para ser destruida.

Guardian secretos

Gracias a la acción encubierta de sus más fieles Guardianes de los Secretos Slaanesh descubrió como quebrar dos de sus cadenas

La primera cadena de la que Slaanesh se liberó fue la Cadena del Odio Puro, la cual sólo podía romperla aquel que más odiara al dios del placer. Los dioses Aelf supusieron erróneamente que aquél que más odiara a Slaanesh sería un miembro de su raza, sin tener en cuenta el odio puro alimentado por milenios que sentía Khorne hacia el dios de los excesos. Desde su prisión Slaanesh envió una visión a Allegaria Sen'sathra, una de sus principales sirvientes daemónicas, ordenándole que robara la sagrada hacha daemónica Eigngrom hilvanando de esta manera una melodía en el Gran Juego que Khorne no podría ignorar. El dios de la sangre envió a Karanak, su poderoso mastín daemónico de tres cabezas, a destruir a la sirviente de Slaanesh y reclamar el hacha. Pero Allegaria derrotó a Karanak en duelo singular, y la titánica explosión de rabia de Khorne destruyó la Cadena del Odio Puro. Slaanesh rápidamente reemplazó la cadena con una ilusión compuesta de expectación y deseo lo suficientemente poderosa como para engañar a Malerion y a Teclis

La segunda atadura que Slaanesh consiguió quebrar fue la Cadena de las Traiciones Extremas, que requería para su rotura de la masacre de miles de almas inmaculadas a manos de sus firmes defensores. En las Ciudades de Sigmar Slaanesh propició la aparición de todo tipo de cultos, ya fueran dedicados a su adoración o a la de otros Dioses del Caos, a través de susurros, sueños e ingeniosas seducciones. El dios del placer se aseguró de que todos ellos alcanzaran un punto crítico al mismo tiempo, sabedor de que los Stormcast Eternals se verían forzados a tomar medidas extremas en contra de ellos. El proceso de Reforja deshumanizaba gradualmente a los Stormcast, volviéndolos cada vez más fríos y despiadados en su lucha contra el Caos, una tendencia que beneficiaba a los designios de Slaanesh. En la infame Purga de Vindicarum, los Celestial Vindicators exterminaron a tres cuartas partes de la población, creyendo que éste era el único medio para terminar con los cultos del Caos que medraban en la ciudad. Al mismo tiempo en la Batalla de Excelsis los Knight Excelsior masacraron a todo ciudadano que les plantara cara, independientemente de sus razones. En Hammerhal Aqsha, las investigaciones de los Hammers of Sigmar terminaron en una guerra abierta en las calles entre los Stormcast Eternals y aquellos bajo la influencia de Slaanesh. Bajo su justa ira, siguiendo su fervor para destruir los poderes ruinosos, los Stormcast Eternals fueron demasiado lejos y con sus armas asesinaron a aquellos a los que juraron proteger. Los gritos de estas almas inocentes resonaron por el vacío y quebraron la Cadena de las Traiciones Extremas mientras Slaanesh sonreía sabedor de que había avanzado un paso más hacia su liberación.

La Marcha Condenada Editar

Artículo principal: La Marcha Condenada

Vorrus starstrike

Vorrus Starstrike

Docenas de ejércitos de todas las razas partieron hacia Nagashizzar para intentar frustrar los planes de Nagash, aún sabiendo que probablemente perecerían en el intento. Entre todas estas marchas, la más importante o al menos mejor documentada fue protagonizada por tres dispares y poderosos ejércitos que marcharon de manera independiente hacia la capital del gran nigromante. Estas fuerzas fueron el contingente de Stormcast Eternals liderados por el Lord-Ordinator Vorrus Starstrike, la hueste del Caos liderada por la Reina Guerrera Dakoath Marakarr Blood-Sky y el ejército de pielesverdes liderado por el Shaman fungoide cavernario Snazzgar Stinkmullet.Si estas tres fuerzas hubieran actuado de manera coordinada, es posible que hubieran podido evitar el ritual de Nagash. Sin embargo los líderes de estos contingentes fueron manipulados por un demonio cambiaformas proveniente de una de las Torres Plateadas de los Gaunt Summoners, y terminaron exterminándose mutuamente antes de alcanzar la ciudadela del gran nigromante.

El Necroseísmo y el Nadir de Shyish Editar

Cuando llegó el día en que la Gran Pirámide Negra de Nagash estuvo completa, Nagashizzar estaba bajo asedio enemigo. Este hecho no amedrentó al gran nigromante, el cual se dispuso a ejecutar inmediatamente su gran ritual a sabiendas de que las fuerzas que asaltaban su capital serían las primeras en morir en el mismo instante en que lo completara. Sin embargo, Nagash desconocía que un grupo de Skaven del Clan Eshin se habían infiltrado en su pirámide. En los primeros compases del ritual, cuando la gran pirámide empezó a rotar, Nagash descubrió que los hombres rata se habían infiltrado en su creación. Mientras eliminaba a estas molestas criaturas mediante una niebla asesina, el gran nigromante sintió la risa despiadada de los Dioses del Caos. La presencia de los Skaven desestabilizó el delicado equilibrio de la obra de Nagash, y la propia fuerza del conjuro estuvo a punto de consumirlo. Haciendo uso de su fuerza de voluntad, el gran nigromante pudo mantener un precario control del hechizo evitando su destrucción y desatando una potente onda de energía mágica que sería conocida a partir de entonces como el Necroseísmo. Las risas de los dioses oscuros cesaron y fue Nagash el que sonrió.

Nagash

Los efectos del Necroseísmo beneficiaron enormemente a Nagash

Aunque los efectos del conjuro escaparon al control de Nagash, sus efectos le fueron altamente beneficiosos. Las fuerzas cataclísmicas desatadas por el ritual se esparcieron por el tiempo y el espacio, y con ellas apareció una extraña y letal disrupción en el tejido de los Reinos Mortales, pues la interferencia Skaven había teñido el ritual con el poder del Caos. En todas partes, las normalmente ordenadas energías de la muerte enloquecieron conforme la reacción metafísica en cascada recorría el cosmos. Espectros retorcidos de todo tipo se alzaron de la arcilla mortal que antaño habitasen, mientras un dominio tras otro era visitado por lo espíritus alzados de un billón de almas muertas. Los efectos del Necroseísmo fueron tan devastadores que destruyeron buena parte de los edificios del Sigmarabulum y el propio Sigmar cayó al suelo durante unos instantes.

Mientras tanto, la Gran Pirámide Negra de Nagash se volvió cada vez más pesada debido a la acumulación de energía mágica, y empezó a hundirse en el centro del reino de Shyish no tanto taladrándolo sino estirándolo y atrayendo a las tierras de alrededor. Alrededor de la pirámide invertida se creó un torbellino, un vórtice, un remolino de energía que atraía almas e inframundos y los arrastraba hacia un punto central infinitamente denso. Este punto pasó a ser conocido a partir de entonces como el Nadir de Shyish, el Fin de todas las cosas. El Nadir era tan potente en energía mágica que ni siquiera el propio Nagash podía morar allí eternamente. Corrompido por los trazos de magia del Caos, aquel se convirtió en un lugar de locura además de muerte. 

El incremento de poder militar que le trajeron a Nagash el Necroseísmo y la creación del Nadir de Shyish significaron el inicio de las Guerras del Alma

Las Guerras del Alma Editar

Las Guerras del Alma son el conjunto de conflictos militares en los que se encuentran inmersos actualmente los Reinos Mortales. Aunque inicialmente empezó como una feroz y ambiciosa ofensiva en todos los reinos por parte de las fuerzas de Nagash, todas las facciones han ido ejecutando sus propias ofensivas y contraofensivas convirtiéndose en un despiadado enfrentamiento a varias bandas cuya crudeza y magnitud supera ampliamente a la vista en las Guerras por los Portales

Primeros asaltos de los Nighthaunt Editar

Nighthaunt 2

Todos los Reinos Mortales sufireron los despiadados asaltos de los Nighthaunt

Los primeros compases de las Guerras del Alma estuvieron constituidos por una enorme cantidad de furiosos y descontrolados asaltos perpetrados por los espíritus invocados por el Necroseísmo. Estos Nighthaunt actuaron de forma completamente desorganizada y con poca o nula coordinación. De esta manera, el ímpetu inicial de estos ataques fue desaprovechado en la mayoría de los casos. En la Ciudad Libre de Phoenicium los atacantes exterminaron a la guarnición de Stormcast Eternals pero se contentaron con atemorizar a sus habitantes y no arrasaron el enclave. Los Sylvaneth que protegían la fortaleza de madera de Gnarlok fueron derrotados pero los Nighthaunt abandonaron posteriormente la plaza permitiendo que cayera en las garras de los Hombres Bestia. Dos oleadas sucesivas de Nighthaunt estuvieron cerca de conquistar la ciudad de Vandium, pero si hubieran actuado de forma conjunta habrían superado con facilidad sus defensas. Desde el puerto volador Kharadron de Barak-Zon hasta las ocultas ciudades sumergidas de los Idoneth, muchos enclaves fueron asaltados por los enrabietados espíritus, pero en pocos casos se dieron ataques lo suficientemente coordinados como para acabar totalmente con los habitantes. Para corregir esta situación, Nagash decidió iniciar la búsqueda de un nuevo Mortarca que encabezara sus vastas huestes de Nighthaunts.

La advertencia de Morathi Editar

La potencia desatada por el Necroseismo destruyó una de las cadenas que contenían a Slaanesh, conocida como la Cadena de la Ley Cósmica y que requería para su rotura de una reorganización de las leyes que regían la realidad en cada uno de los reinos. De esta manera, Slaanesh se vió con tres cadenas rotas y, para empeorar las cosas, el Necroseísmo agitó fuertemente las sesenta y tres restantes. Aunque resistieron, esto permitió a Slaanesh atisbar los secretos de docenas de sus ataduras mientras los hechiceros Aelf que lo encarcelaban las reparaban a toda prisa. Sintniendo que algo no marchaba correctamente, Morathi advirtió a Malerion y a Tyrion de la posibilidad de que Slaanesh fuera un ser demasiado poderoso para ser retenido eternamente. Aunque los dioses de la luz y la oscuridad menospreciaron sus palabras, Teclis vió sabiduría en las mismas. Fue así como Morathi y Teclis prepararon a sus respectivas fuerzas en previsión de conflictos venideros.

Alianza con los Idoneth Deepkin Editar

Tras ver sus defensas asaltadas por hordas furiosas de Nighthaunt, muchos enclaves de los Idoneth Deepkin deciden finalmente abandonar su aislacionismo y colaborar activamente en la defensa de las ciudades de sus nuevos aliados de la superficie. De esta manera, muchas Ciudades Libres que se encontraban asediadas por las fuerzas de la muerte reciben de manera inesperada la ayuda de las fuerzas de los Idoneth. Esta nueva colaboración resulta altamente provechosa para ambas partes.

El Arcanum Optimar Editar

Uno de los efectos que produjo el Necroseísmo en los Reinos Mortales fue un súbito aumento de la energía mágica, provocando que para los hechiceros resultara más sencillo generar efectos mágicos y llevándolos a realizar conjuros cada vez más complejos y ambiciosos. Los hechiceros del Collegiate Arcana bautizaron a esta nueva etapa como el Arcanum Optimar

Sol purpura

El Sol Púrpura de Shyish, uno de los más letales Hechizos Permanentes

Se descubrieron hechizos que concentraban el poder de los reinos de manera sin precedentes, puesto que una vez conjurados no se dispersaban de manera convencional sino que podían mantenerse indefinidamente por sí mismos si no eran dispersados por algún hechicero. Estos nuevos Hechizos Permanentes tenían la capacidad de otorgar grandes beneficios durante una contienda, ya fuera por su enorme poder destructivo o por sus características particulares, por lo que rápidamente empezaron a ser utilizados por los practicantes de magia de las distintas razas y facciones que poblaban los Reinos Mortales. El problema era que una vez conjurados estos efectos no tardaban en escaparse del control de su lanzador y convertirse en peligrosos entes descontrolados que podían atacar indistintamente a los dos bandos de una batalla o, aún peor, terminar vagando sin control por distintos territorios causando la destrucción por allí donde pasarán. Tras sufrir desastres como el Infierno Viviente de Hallowheart o la Muerte Púrpura de Hammerhal, las Ciudades Libres empezaron a emplear grupos de expertos cazadores que se especializaron en rastrear y dispersar estos peligrosos hechizos errantes.

A Khorne le irritó profundamente el advenimiento del Arcanum Optimar. El dios del Caos siempre había odiado a los practicantes de magia en general, y que repentinamente contaran con tanto poder fue considerado por el dios de la guerra como una afrenta personal. Aunque el asesinato de cualquier tipo de hechicero siempre había sido el mantra de Khorne, el dios de la sangre empezó a ofrecer todo tipo de dones a aquellos que mataran hechiceros, sobretodo si se trataba de muertes sangrientas y espectaculares. Cuando Lakshar Bloodspeaker, el Slaughterpriest de la Goretide, sacrificó de manera ritual a un grupo de cultistas de Tzeentch Khorne hizo aparecer un Altar de Huesos desde el que Lakshar sacrificó al líder de los cultistas y presenció por primera vez uno de los Juicios de Khorne. A partir de ese momento, todo sacerdote de Khorne empezó a poder invocar Altares de Huesos, auténticas manifestaciones de los dominios de Khorne desde los cuales podían enviar sacrificios directamente a la base del Trono de Cráneos recibiendo a cambio todo tipo de bendiciones de la dios de la sangre. Además estos sacerdotes recibieron el don de convocar los Juicios de Khorne, manifestaciones físicas del odio y la rabia del dios de la sangre que tenían la capacidad de ayudarles en la batalla.

La Ofensiva de Lady Olynder Editar

Lady Olynder-0

Lady Olynder

Tras un ardua búsqueda, Nagash encontró finalmente en Lady Olynder a la candidata perfecta para convertirse en su nueva Mortarca. En vida, Olynder fue una célebre y bella dama de Dolorum, un antiguo reino de Shyish. Haciendo uso de la intriga, la conspiración y la seducción llegó a convertirse en la gobernante de la región, escudándose siempre en unas lágrimas y una pena que nunca sintió. Tras su muerte, Nagash la condenó a sentir todas las penas de los Reinos Mortales y a errar en su antiguo reino. Cuando Nagash volvió cientos de años después, se encontró con que Olynder se había convertido nuevamente en la gobernante del reino. Haciendo uso del aura de aflicción que emanaba, Lady Olynder había subyugado a todos los espíritus que se habían alzado en la región durante el Necroseísmo, mientras que a los seres vivos los había llevado a experimentar una nueva y poderosa definición del miedo. Nagash supo inmediatamente que Olynder sería tanto una sirvienta fiel como una experta en el uso del terror, la principal arma de sus recién creados ejércitos espectrales.

Lady Olynder invocó desde Nagashizzar a las huestes espectrales de los Nighthaunt y las reorganizó, enviándolas en una gran ofensiva generalizada por todos los Reinos Mortales. Su estilo de combate era fluido y devastador, basado en ataques rápidos, maniobras de flanqueo y emboscadas. Estos ejércitos no necesitaban reposo, alimentación ni avituallamiento, y además se movían con gran velocidad. Esta gran ofensiva no tardó en dar resultados: 

  • Las fortalezas de los Fyreslayers, que en su mayoría habían resistido firmemente durante todos los conflictos de la Era del Caos y la Era de Sigmar, se vieron súbitamente asaltadas por los Nighthaunt. Estos espectros superaron con facilidad sus antaño inexpugnables defensas causando pérdidas nunca vistas en la historia de los Fyreslayers. Las mayores catástrofes tuvieron lugar en Shyish, donde muchas fortalezas fueron destruidas mientras que otras fueron evacuadas.

Escalada del Conflicto Editar

La feroz ofensiva de las fuerzas de Nagash trajo como consecuencia una serie de contraofensivas que provocaron en el conflicto una escalada militar generalizada en la que participaron todas las facciones en pugna en los distintos Reinos Mortales:

  • Khorne envió más y más legiones a Shyish buscando refrenar la enorme horda de muertos vivientes que amenazaba con desbordar a los Reinos Mortales. La mayoría de sus éxitos tuvieron lugar en la Campaña de Hallost y en la conquista de territorios cercanos a la ciudad de Gothizzar, Omnipuerta bajo el control del Caos. Otros esfuerzos bélicos, como la conquista de Ossia, terminaron en fracaso. 
  • Korghos Khul, el poderoso campeón de Khorne, envió el Orbe Infernia para asolar el Gran Erial e intentar reconquistar sus antiguos dominios en Aqshy. Sus enemigos conspiraron en su contra, lanzando un poderoso hechizo temporal que revirtió el antiguo orden en el Orbe Infernia y expulsó del mismo a Korghos. Viendo una oportunidad en su aparente debilidad, muchos señores de la guerra asaltaron los ejércitos de Khul con la intención de eliminarlo y arrebatarle su poder, pero todos fueron derrotados. Una vez restablecida su posición, Korghos Khul inició una nueva contraofensiva con la intención de recuperar su antiguos dominios.  
  • Innumerables hordas de Bestias del Caos iniciaron una misteriosa marcha hacia Shyish. Horrorizados videntes de Azyr especularon con que se dirigían hacia el Nadir de Syish con el objetivo de transformarlo en una inmensa Piedra de la Manada.
  • El estallido de las Guerras del Alma trajo grandes posibilidades de expolio y saqueo a los Skaven, posibilidades que los hombres rata no dudaron en aprovechar. Ejemplos de estos ataques los tenemos en el asaltó el puerto Kharadron de Barak-Nar liderado por Thanquol o la sangrienta invasión al enclave Idoneth de Nautilar encabezado por una extraña flota de sumergibles del Clan Skryre.
  • Las apariciones de la Luna Malvada fueron aumentando a medida que el conflicto se extendía, provocando más y más incursiones por parte de las diferentes tribus Gloomspite que se sentían atraídas por ella o que intentaban atraer su atención con devastadores actos de destrucción. Aunque muchos sabios de diferentes facciones intentan impedir o al menos predecir las apariciones de la Luna Malvada, todos fracasaron en su intento. Entre los distintos conflictos en los que participaron las tribus Gloomspite, destacó el que tuvo lugar en Ayadah, una región de Chamon. Allí, el Loonking Skragrott lanzó una feroz ofensiva contra el enclave Sylvaneth de Neith’y’Ghallich con el objetivo de disputar el control del poderoso artefacto conocido como el Prismaespejado.

La prosperidad de las cortes caníbales Editar

Flesh eaters courts

Corte de los Flesh-eaters

Desde la demencial visión de los regentes y súbditos de las Flesh-eater Courts, el Necroseísmo y la llegada de la oleada de Nighthaunt fue en general interpretada como un evento sagrado. Para algunos, las despiadadas procesiones Nighthaunt fueron vistas como joviales comunidades de campesinos que acudían para recoger la siembra de los cultivos que rodeaban sus dominios. Para otros, los espectros fueron vistos como sabios ancestros y afamados guerreros que acudieron en el momento de necesidad. Incluso en los casos en que los Flesh-eaters fueron atacados por los vengativos Nighthaunt los caníbales interpretaron que estaban teniendo lugar unas amistosas cruzadas y los muertos cayeron creyendo que iban a reposar del combate mientras bebían y celebraban con sus amistades. Al igual que al resto de Mortarcas de Nagash, la mayoría de las cortes adoraron a Lady Olynder, considerándola en muchos casos una guerrera santa y un icono de la esperanza. 

La guerra de las lunas Editar

Un enorme ejército de muertos vivientes se alzó para servir a la Lunaghast, la sombría luna de los secretos formada a partir de la liberación por parte de Nagash del fantasma de la luna muerta Morrsleib. Celosa de que alguna otra luna quisiera robarle su territorio, la Luna Malvada atacó a la Lunaghast, arrancándole una parte de un mordisco mientras hordas de Gloomspite Gitz asaltaron a los no muertos en la superficie. Las batallas se sucedieron en la Isla Kraniad mientras llovían meteoros provenientes de la feroz contienda que libraban las lunas en los cielos. 

Amenaza de guerra civil Skaven Editar

La situación política en Plagópolis se deterioró enormemente, y día a día aumentó la posibilidad de que estallara una segunda guerra civil similar a la que tuvo lugar en la Era del Caos. La capital Skaven escapó de los peores efectos del Necroseísmo y gracias a la aparición de un misterioso Vidente Gris llamado Thanquol la Guerra de las Cosas-Cadáver llegó a su fin. Sin embargo, la lucha por la preeminencia entre los clanes Skryre y Pestilens se recrudeció mientras hordas de Skavens luchaban por saquear todo tipo de riquezas o tecnologías por los diferentes Reinos Mortales y el taimado Thanquol conspiraba en la sombra.

El Duardrazhal y el retorno del Hacedor Editar

Fyreslayers

Guerrero Fyreslayer

Durante la Batalla de la Tormenta Negra en las cercanías de Hammerha Aqsha, el heroico esfuerzo de la Logia Vostarg no solo aseguró la victoria sino que obtuvo el doble de la paga de la ciudad. Durante la Ghuzfest de varias semanas que siguió a la victoria, los Fyreslayers invitaron a sus primos Dispossesed y Kharadron a las celebraciones. Fue tanta la cerveza magmaltiana que fluyó que se cantaron muchas canciones en el antiguo lenguaje y el Runeson Rolth, altamente embriagado, terminó difundiendo la verdad sobre el Ur-oro y Grimnir. Para la sorpresa de los Fyreslayers, esta revelación les hizo ganar el apoyo de sus primos y llevó al Duardrazhal, la llamada a la unificación de los pueblos Duardin desde Azyrheim hasta los puertos Kharadron de Chamon.

Fue en estos tiempos cuando los rumores sobre el retorno de Grungni empezaron a esparcirse entre todos los pueblos Duardin. Estos rumores hablaban de que el Gran Hacedor había vuelto de su exilio auto impuesto y había fundado una nueva fortaleza en las profundidades de Chamon. Los rumores hablaban de que Grungni estaba fabricando algún tipo de maravilla que cimentaría la reunificación de los Duardin. Estos rumores diferían sobre si se trataba de alguna nueva línea de sangre Duardin, algún tipo de gran maquinaria o incluso alguna manera de propiciar el retorno de la perdida diosa de la tierra Duardin

La revelación de las Criptormentas Editar

Penumbral engine

Penumbral Engine

Durante la Era de los Mitos, Sigmar acumuló una enorme cantidad de poderosas armas, artefactos e incluso criaturas que ocultó en las Criptormentas, un conjunto de escondrijos repartidos por todos los Reinos Mortales. Para ocultarlas encargó a Grungni que manipulara los Ingenios de Iluminación, unos artefactos ofrendados por Teclis, para que en lugar de otorgar conocimiento tuvieran la capacidad de ocultarlo creando así los conocidos como Penumbral Engines. Estas máquinas cumplieron su cometido a la perfección, manteniendo ocultas las Criptormentas durante centenares de años de manera tan eficiente que el propio Sigmar olvidó el emplazamiento de muchas de ellas. El Necroseísmo provocó que los Penumbral Engines dejaran de funcionar correctamente, revelándose paulatinamente el emplazamiento de las distintas Criptormentas, muchas de las cuales habían permanecido ocultas a simple vista gracias al poderoso efecto de los artefactos que las ocultaban. Se inició así una feroz carrera en que aventureros y saqueadores de todas la razas y facciones pugnaron por encontrar los tesoros que contenían las Criptormentas mientras los agentes de Sigmar intentaban por todos los medios recuperarlos y ponerlos a buen recaudo. Los ecos de estos conflictos resonaron por todos los Reinos Mortales:

  • Bajo Hammerhal Aqsha se descubrió una enorme Criptormenta conocida como el Claustro de Cenizas. A pesar de los intentos de los Hammers of Sigmar por contener y defender el lugar, los temblores y erupciones volcánicas abrieron muchas vías a las profundidades que aprovecharon muchos cazadores de tesoros. Sin embargo pocos volvieron con vida, y los que lo hicieron balbucearon aterrorizados sobre El Hombre Quemado, un temible guardián con la capacidad de convertir la carne en ceniza con la mirada. 
  • El Admiral Zunngt de Barak-Zilfin regresó triunfante de la Fortaleza Silente de Aggharen con las bodegas de sus Ironclads repletas de Aeter-oro y toda suerte de tesoros esotéricos, provocando que se organizaran multitud de expediciones en busca de Criptormentas. El botín incluyó un brillante amuleto de viridiana que el almirante no podía dejar de mirar y, aunque Zunngt consiguió un puesto en el Consejo de Admirals, se volvió huraño y empezó a oírse en la noche una risa cruel que salía de sus dependencias. 

Un antiguo mal es liberado en Lethis Editar

Nagash descubrió que bajo las calles Lethis, una Ciudad de Sigmar situada en el inframundo de Stygxx, se encontraba la Criptormenta conocida como la Tumba de Medianoche. En estas criptas Nagash sintió la presencia de un ser antiguo y poderoso que antaño le llamó maestro y que, indudablemente, fue encarcelado por Sigmar durante la Era de los Mitos. Preso de la furia, el gran nigromante encargó a Lady Olynder la captura de la Tumba de Medianoche y la liberación del ser que albergaba. Cuando llegaron a Lethis las noticias de la enorme hueste de muertos vivientes que se acercaba se iniciaron los preparativos para la guerra, enviándose llamadas de auxilio a todos los aliados. Sigmar fue consciente del peligro que suponía la huida del preso, puesto que implicaría que Nagash contara con un poderoso aliado, por lo que envió al Celestant-Prime para que ayudara en la defensa de la ciudad. Por su parte Olynder sobornó a un grupo de mercenarios Fyreslayers para que en el momento adecuado les apoyaran en la batalla. Fue así como, a pesar de contar con unas férreas defensas, las tropas de Lethis vieron como a causa de la traición de los Fyreslayers estuvo a punto de provocar la caída de la ciudad. De hecho Lethis se salvó gracias a que emisarios de los Stormcast Eternals consiguieron la ayuda de los Flesh-eaters Courts que habitaban al norte de la ciudad. Mientras tanto, Lady Olynder consiguió acceder a la Tumba de Medianoche, donde luchó en combate singular contra el Celestant-Prime. A pesar de los esfuerzos del más poderoso entre los guerreros de Sigmar el preso fue finalmente liberado y, aunque Lethis consiguió sobrevivir al asedio, los Stormcast Eternals fracasaron en su misión principal. 

Batalla Celestant Prime lady olinder

Duelo entre el Celestant-Prime y Lady Olynder

Sabedor del gran mal que había sido liberado, Sigmar intentó conseguir la ayuda de Teclis. El dios Aelf le recriminó el mal uso que le dió en el pasado a los Ingenios de la iluminación y, con duras palabras, le informó al dios-rey de que la oscuridad que se cernía era suya y que debería afrontarla en solitario. Cuando Teclis abandonó las estancias de Sigmar, esté se golpeó las manos con fuerza atronadora e invocó a sus principales generales para un consejo de guerra dispuesto a recordarle a sus rivales por qué temían la ira del cielo.

Fuentes Editar

  • Reglamento Age of Sigmar primera edición
  • Reglamento Age of Sigmar segunda edición
  • Battletome Stormcast Eternals 2018 
  • Battletome Sylvaneth 2019 
  • Battletome Fyreslayers 2019 
  • Battletome Kharadron Overlords 
  • Battletome Idoneth Deepkin 
  • Battletome Daughters of Khaine 
  • Battletome Seraphon 
  • Battletome Blades of Khorne 2019 
  • Battletome Magottkin of Nurgle 
  • Battletome Disciples of Tzeentch 
  • Battletome Skaven 
  • Battletome Hedonites of Slaanesh 
  • Battletome Ironjaws
  • Battletome Beastclaw Raiders
  • Battletome Bonespltterz
  • Battletome Gloomspite Gitz
  • Battletome Legiones de Nagash
  • Battletome Nighthaunt
  • Battletome Flesh Eater Courts 2019
  • The Realmgate Wars I: The Quest of Ghal Maraz.
  • The Realmgate Wars II: The Balance of Power
  • The Realmgate Wars III: Godbeasts
  • The Realmgate Wars IV: All-Gates
  • Malign Portents
  • Guerras del Alma: Forbidden Power
  • Soul Wars (Novela), por Josh Reynolds
  • Relatos de Forbidden Power de la web de Warhammer Community
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