Sigmaroteca
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Nota de Traducción: Con el fin de facilitar y agilizar la lectura, se ha sustituido el nombre utilizado en el juego para esta unidad por su traducción utilizada en las novelas de Age of Sigmar o en el antiguo Warhammer Fantasy.

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Los Panzafuegos son ogors extraños y tatuados que adoran a Gorkamorka como el devorador de sol.  Al no pertenecer a ninguna tribu más que a su propio culto extraño, deambulan por los reinos devorando ingredientes combustibles que les permiten eructar grandes llamaradas sobre sus enemigos.  De esta manera, honran al Devorador de Sol y también se aseguran de tener una fuente constante de deliciosa carne asada para deleitarse.

Los orígenes del culto Panzafuego se transmiten de ogor a ogor de boca en boca.  Se dice que durante la Era de los Mitos, Gorkamorka extendió la mano y agarró el Sol Rojo que se cernía sobre Ghur, metiendo el orbe brillante en su boca y mordiéndolo.  Mientras tragaba el objeto celestial increíblemente caliente, sintió que las llamas lo atravesaban y desató un gran eructo de fuego fundido sobre la tierra.  Los Panzafuegos insisten en que este evento dio a luz a Aqshy, el Reino del Fuego. La mayoría de los ogors no discuten esta cuestión, no queriendo arriesgarse a convertirse en un montón de cenizas humeantes.

Para unirse al culto, un ogor debe buscar un chamán Panzafuego y someterse a una serie de letales rituales.  Primero, su cabello se quema mediante la aplicación de ungüentos ácidos mezclados con las tripas aplastadas de arañas cenicientas.  Luego, los tatuajes sagrados se garabatean en la piel con tinta de calamar.  Por último, deben buscar, matar y devorar a un Magmadroth, un acto que a menudo pone al aspirante a Panzafuego en conflicto con los Fyreslayers, Duardin mercenarios que valoran a estos imponentes reptiles como monturas.

Los panzafuegos deambulan por la tierra a voluntad en busca de volcanes, chorros de magma, lagos de lava y otras maravillas naturales volátiles que ven como manifestaciones del hambre combustible de su deidad.  Bailan y rezan ante estos fenómenos, consumiendo ingredientes inflamables de todo tipo para avivar fuegos furiosos dentro de sus gigantescas vientres aceitados.  Luego cazan a su presa, escupiendo chorros de llamas líquidas que queman la carne y derriten la armadura de metal en un líquido burbujeante.  Tal es su dominio del fuego que incluso pueden envolverlo alrededor de su grasa como un escudo.  Los raros enemigos que se resisten a las explosiones de fuego de un Panzafuego son aplastados por sus grandes martillos de basalto.

Aunque otros ogors miran a los chamanes del Devorador de Sol con una mezcla de asombro y confusión, siempre son bienvenidos en cualquier Glothorda o Hafscarcha con la que se encuentren.  Esto se debe principalmente a que los Panzafuegos han dominado el arte de agregar especias a su carne, sazonar trozos de carne asada con escamas de salamandra, glándulas de Magmadroth picadas y otros deliciosos sabores.  Para los ogors acostumbrados a los abundantes guisos cocinados por los carniceros, estas mezclas que escaldan la boca son un manjar raro, aunque en ocasiones pueden causar algunas detonaciones gástricas desafortunadas.  Por su parte, los Panzafuegos disfrutan de la oportunidad de difundir la palabra de su dios y de reunir muchos ingredientes frescos e inflamables.

Fuente[]

  • Tomo de Batalla: Ogor Mawrtribes (2019)
    • Pág. 42
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