Sigmaroteca
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Ghal Maraz sigmaroteca.png

Ghal Maraz, el Rompecráneos, proviene de las míticas edades que precedieron al despertar de los reinos. Es una gran arma de guerra y arrastra un cometa de dos colas cuando se gira con fuerza suficiente. Grungni mismo extrajo el metal meteórico con el que Ghal Maraz se forjó. Marcado con runas de justicia, el martillo es la pesadilla de caos, y sólo los más poderosos de entre los esbirros de los Dioses Oscuros pueden soportar mirar su radiante halo. Según dicen las leyendas, Sigmar utilizó por primera vez su martillo para elevar a la humanidad de la miseria bárbara, blandiendo su poder para unir a un reino. Incontables enemigos han caído bajo sus apabullantes golpes; y mientras empuñó a Ghal Maraz, Sigmar nunca fue derrotado en combate. Sin embargo, durante la Batalla de los Cielos Ardientes, Sigmar fue engañado por magias ilusorias y por su propio ímpetu furioso; y arrojó a Ghal Maraz al vacío, en el que se perdió durante muchos siglos.

El martillo fue a parar a Elixia, ciudad situada en los Valles Colgantes de Anvrok, en el reino de Chamon. Aunque inicialmente estuvo en manos de seguidores de Sigmar que consideraban que su deidad los había abandonado, el martillo cayó finalmente en manos de Ephryx, un hechicero de Tzeentch. Éste planificó la forma de trasladar este mítico artefacto al reino de Tzeentch durante centenares de años junto con Kairos Tejedestinos, pero con la llegada de la tormenta de Sigmar el Lord-Celestant Thostos Bladestorm descubrió el paradero del martillo y lo comunicó a Sigmar. Fue entonces cuando tuvo lugar la Cruzada Heldenhammer, en la que un gigantesco contingente de Stormcast Eternals al mando de Vandus Hammerhand logró recuperar el martillo.

El Celestant-Prime armado con el Ghal Maraz

Sigmar le entregó el martillo al Celestant-Prime, el primer Stormcast en ser creado y el más poderoso entre los de su clase. Desde su creación, el Celestant-Prime había permanecido inmóvil, como esperando que se produjera el importante acontecimiento que le diera vida. En cuanto tomó en sus manos el Ghal Maraz, el Celestant-Prime cobró vida y desde entonces ha portado este sagrado martillo en todos llos campos de batalla a los que ha sido enviado.

El martillo de guerra Ghal Maraz es tanto como un arma como un ícono de poder divino, pero su propósito no es permanecer inactivo.  Sigmar lo ha confiado al Celestant-Prime como una herramienta de liberación tanto como de dominación.  Marcado con runas justicieras, el martillo es una ruina para el Caos, y solo el más poderoso de los secuaces de los Dioses Oscuros puede soportar mirar su resplandor.  Dejándo a su paso colas de cometas gemelos compuestos de energía celestial cuando se balancea con suficiente fuerza, el martillo puede esparcer en cenizas a un hombre malvado.

Sin embargo, sus poderes no son simplemente destructivos.  En la Batalla de la Cumbre Blackstone, el Celestant-Prime golpeó al señor de la guerra Torglug el Despreciado con un golpe que mató a su cuerpo plagado de plagas, pero envió su alma, o al menos la parte que aún era noble, volando hacia el Alto Azyr  para ser Reforjado. Fue de esta manera como  se le dio vida a Tornus el Redimido.  Desde ese día, Celestant-Prime ha liberado a muchos otros del yugo del Caos, introduciendo una nueva raza de guerreros en los gloriosos ejércitos de los Cielos.

Fuentes[]

  • Order Battletome: Stormcast Eternals.
  • Tomo de Batalla: Stormcast Eternals (2018)
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