Sigmaroteca
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Pocos mortales se han elevado tanto como para obtener el favor de Nurgle como los trillizos conocidos como los Glottkin. Estos asquerosos hermanos han arrasado los Reinos Mortales durante siglos, dejando un rastro de despojo y horror a su paso. Primeros entre los Rotbringers, los Glottkin, gobiernan los ejércitos mortales del Dios de la Peste con un puño de hierro oxidado.

Se cuentan muchas historias sobre el Glottkin, pero la verdad de su pasado está envuelta en la leyenda. Una vez, se dice, fueron los hermanos Glott, los extravagantes trillizos nacidos bajo varios enfermizos presagios. Era como si estuvieran marcados para Nurgle, destinados a servir al Dios de la Peste por la eternidad. Si este tipo de rumores son ciertos, los Glottkin, podrían tener sus propios orígenes en el propio mundo que fue.

Como muchos de los campeones favoritos de Nurgle, los Glottkin, han sido bendecidos con mutiles dones y regalos oscuros. Sin embargo, se desconoce si se les concedió la inmortalidad demoníaca o si son sostenidos de manera antinatural por su dios, sin embargo una cosa esta claro su propia existencia es causar destrucción y desesperación para de esa forma propagar la peste a través de los Reinos Mortales, algo que según los registros podría remontarse a los anales de muchos imperios caídos.

Otto Glott es el más alto de los trillizos, un hecho que a menudo presume, por un mero instante. Otto es un guerrero de porte casi señorial, capaz de derribar a cualquier héroe mortal sin siquiera romper el paso. En la batalla, empuña una guadaña ungida con la suciedad venenosa de su propio cuerpo y es capaz de blandir dicha arma con tal fuerza que puede cortar un Stormcast en dos. El optimismo de Otto es aún más horrible pues contrasta en una persona que ha sido maldita y condenada innumerables veces. A menudo silba la melodía de un cosechador mientras realiza su sangriento trabajo, y su cuerpo leproso es aparentemente inmune al dolor.

Ethrac Glott es un hechicero de Nurgle, bendecido con poderes arcanos y un conocimiento enciclopédico de enfermedades infecciosas. Es mezquino y astuto, con una mente que tiende a tramas tortuosas y elaboradas. Al igual que las enfermedades que tanto ama, Ethrac se desvanece y fluye: durante períodos es maníaco con energía y propenso a los ataques de fiebre. En otras ocasiones, cae en la melancolía, cada vez más insular y paranoico ante conspiraciones imaginarias.

El último de los hermanos es Ghurk. Como dicen los rumores, él fue una vez el más pequeño de sus hermanos y el más bello hasta el punto de desviar cualquier mirada, pero ya no. Ghurk ha crecido tanto que podría aplastar a un gigante. Posee la fuerza suficiente para arrancar árboles, irrumpir en las puertas del castillo y estrangular monstruos con su enorme brazo tentacular. Mientras tanto, su tamaño prodigioso le permite llevar a sus hermanos sobre su espalda, ya que los cuernos que crecen allí actúan como una especie de estribo . Es casi imparable, y puede atravesar tormentas de fuego y hechicería sin disminuir la velocidad, negándose resueltamente a morir sin importar la violencia que se le inflija. Sin embargo, estos beneficios de Nurgle han tenido un coste, ya que Ghurk siempre tiene hambre y su mente se ha marchitado, haciéndolo poco más que un idiota. Ghurk va donde sus hermanos le dicen, pero ya carece de su propia voluntad.

Aunque los dos hermanos mayores de los Glottkin discuten con frecuencia, e incluso Ghurk a veces se cansa de las órdenes de sus hermanos, el trío es inseparable. Han ganado muchas batallas cruciales en el nombre del Dios de la Plaga, desde la Great Unclean Ones y la caída de Athelwyrd, hasta la derrota de Neferata, la Mortarca de la Sangre, durante las Guerras de la Revolución.

Sin embargo, los Glottkin también han fallado, en más de una ocasión, porque sus poderes aumentan y disminuyen como los de su dios. La dura penitencia que los hermanos sirvieron después de la fuga de Alarielle en la "batalla de los campos viles", pero el descontento de Nurgle, fue aún mayor después de su derrota en la Puerta del Génesis durante las batallas finales de las Guerras de los portales. Golpeado por Alarielle, el Glottkin, se zambulló en una masa burbujeante de limo solo para ser arrebatado por Nurgle y arrojado a una prisión cuya naturaleza, incluso Otto, jamás se atreverán a pronunciar. Afortunadamente Nurgle no es una deidad dada a un final necesario y que no tenga un objetivo, es demasiado consciente de que el ciclo de la vida y descomposición debe continuar sin fin por lo que, finalmente, volvió a elevar a los Glottkin.

Desde que fueron liberados, los hermanos han reunido a los Rotbringers en números que no se habían visto desde la era del caos. Han comenzado un nuevo azote

en los Reinos Mortales, propagando innumerables enfermedades y causando un sufrimiento sin fin, todo para recuperar el favor de su Dios.

Fuentes[]

  • Battletome Magottkin of Nurgle
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