Sigmaroteca
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Los ejércitos adoradores del Caos que vagaban por el extranjero, en Ghyran, eran conocidos colectivamente como la Gran Congregación de Nurgle. Entre sus miembros estaban tribus enfermas de hombres bestia, demonios plaga anfitriones del zumbido, recorriendo enjambres de Monjes de Plaga (Plage Monks en inglés) y gangrenosos guerreros Portadores de Putrefacción (Rotbringer) decididos a reclamar Ghyran para sí mismos. Aunque estaban lejos de ser las únicas fuerzas del Caos para atacar Ghyran, los ejércitos de la Gran Congregación estaban dirigidos por algunos de los campeones más potentes que jamás han dado sus cuerpos y almas a Nurgle. Tan grande es el deseo del Señor de la plaga (Lord of Plage en ingles) de tomar el Reino de Jade para sí mismo, que no se detendrá ante nada para reclamarlo, incluso si esto significa desatar cualquier hechizo o contagio jamás fabricado en su legendario caldero.

Los adoradores de Nurgle asoman a la batalla entre arcadas de gritos surgidos de sus agrietados labios. Nubes de moscas zumban alrededor de estos sucios guerreros, arrastrándose a través de la carne hinchada, tela harapienta y placas verdegrises de la armadura. Realmente, los siervos de Nurgle son una horrorosa visión hecha realidad.

Cosas asquerosas supuran derramándose cual gotera y la grasa enferma hierve a través de los cuerpos de los siervos de Nurgle. Todo en estos guerreros está podrido y asqueroso, ya que son descomunales Reyes de Plaga, o chirriantes y encorvados Monjes de Plaga. Arrastran armas y armaduras con óxido y viruela, cuyos bordes están manchados de suciedad venenosa.

Usan batas aleteantes y telas de verdes apagados, marrones y grises, cubiertas de lodo y llenos de piojos y grasa. Sus garras, dientes y cuernos que sobresalen son del color del podrido hueso, mientras que sus carnosas pieles varían desde el blanco pálido de un cadáver hinchado al gris de las gachas en mal estado.

Los estandartes que estos guerreros plagados de enfermedades enarbolan altos muestran los signos viles de sus amos, que van desde los tres orbes fétidos de Nurgle a runas hechas con dientes afilados del Clan Pestilens. Cada uno de estos profanos símbolos trae, en la misma medida, terror al enemigo, ya que es por todos sabido que el inicio de las legiones de Nurgle anuncian enfermedad y desgracia sin fin.

Fuentes[]

  • The Realmgate Wars: The Quest for Ghal Maraz.
    • Pág. 99
    • Pág. 103
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