Sigmaroteca
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La Gran Pirámide Negra de Nagash es una gigantesca pirámide invertida construida a partir de bloques de Cristalumbrío que se encuentra suspendida sobre la ciudad de Nagashizzar. Para su construcción fueron necesarios miles de años, y fue diseñada por el propio Nagash con el objetivo de canalizar la energía suficiente para ejecutar un hechizo que le otorgara el control de los Reinos Mortales de un sólo golpe. Sin embargo este hechizo fue contaminado por el Caos, lo que provocó el accidente conocido como el Necroseísmo. Desde entonces la pirámide se encuentra envuelta en un poderoso remolino de energía, Cristalumbrío y almas cuyo centro es conocido como el Nadir de Shyish.

Descripción[]

La Gran Pirámide de Nagash es una colosal estructura que apunta directamente hacia el centro de la ciudad de Nagashizzar. Esta construida a partir de bloques de Cristalumbrío, y el mortero utilizado fue compuesto a partir de los huesos de los esqueletos que fracasaron al defender la capital de Nagash contra los invasores del Caos. Su interior es un laberinto de túneles y pasajes impecablemente construidos y pulidos hasta asemejar espejos, dispuestos según las más estrictas fórmulas arcanas conocidas por el Gran Nigromante.

En el corazón hueco de la pirámide se encuentra una cámara central comunicada con todos los niveles de la pirámide. Fue en esta estancia desde la cual Nagash ejecutó el ritual que desembocó en el Necroseísmo. Alrededor de la cámara, en grandes plataformas, se encuentran enormes anillos de Cristalumbrío cubiertos con extraños símbolos y sellos. Estos anillos conforman la maquinaria que permitió la rotación de la pirámide durante el gran ritual. El núcleo de la cámara central contrasta con la naturaleza ordenada del resto de la estructura. Se trata de una espina dorsal compuesta por vidrios irregulares de Cristalumbrío que se extiende desde la piedra angular hasta un reluciente campo de estalactitas de amatista que se extienden sobre la base de la pirámide. Una red de hebras brillantes brotan desde el núcleo en derrames cuaternarios, y tanto el núcleo como su red calcificada poseen innumerables bordes de diferentes formas y tamaños que brillan con energía malevolente.

La Gran Pirámide Negra de Nagash sufrió grandes daños durante el Necroseísmo, apareciendo grietas por todas su estructura y descomponiendo buena parte de su cámara central. Aun así, la mayor parte de la construcción permanece y la pirámide sigue suspendida sobre la ciudad. En torno a ella un remolino de energía, almas y Cristalumbrío atrae a almas e inframundos y los arrastra hacia un punto infinitamente denso conocido como el Nadir de Shyish. El Nadir es tan potente en energía mágica que ni siquiera el propio Nagash puede morar allí eternamente. Corrompido por los trazos de magia del Caos, se ha convertido en un lugar de locura además de muerte y su presencia ha cambiado drásticamente la geografía de Shyish.

Historia[]

Durante la Era de los Mitos, Nagash determinó que la macabra gloria de Nagashizzar, la capital de su reino, debería extenderse a todos los Reinos Mortales. Fue así como ordenó a Arkhan el Negro, su más leal sirviente y castellano de su ciudad, que construyera una gigantesca pirámide invertida que le permitiera llevar a cabo su plan. Sobre la ciudad se encontraban suspendidas diversas pirámides invertidas construidas con bloques de Cristalumbrío cuyo propósito era atraer energía oscura hacia el lugar, pero esta pirámide sería la mayor y más poderosa de todas ellas. Su construcción se inició en el inframundo de Nekroheim, situado bajo a ciudad.

La Tumba-Arena, la Piedra del Reino propia de Shyish, se encontraba generalmente en los bordes del  reino mientras que Nagashizzar se encontraba en el centro del reino y, por lo tanto, a una distancia colosal. Pero Nagash no tenía prisa, pues contaba con toda la eternidad para ver sus planes conseguidos. Fue así como durante milenios se enviaron a legiones enteras de no muertos a un viaje colosal en el que atravesaban por completo el reino de la muerte, recogían un único grano de Tumba-Arena, y volvían con el mismo a Nagashizzar para dejarlo y repetir nuevamente el proceso. De la protección de los portadores de la Tumba-Arena se encargaron los Ossiarch Bonereapers de la legión conocida como La Miríada Nula, los cuales habían sido desterrados al borde del reino durante la Era de los Mitos. Arkhan el Negro se encargó de supervisar la operación, la cual se mantuvo incluso durante la Era del Caos mientras Nagash se recuperaba de las heridas que le inflingió Archaon  en la Batalla de los Cielos Negros.

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Pero fue tras la Era del Caos cuando Nagash vió con claridad la necesidad de poner en marcha su antiguo plan. Durante los largos años en los que Nagash estuvo recuperándose de sus heridas fue paulatinamente consciente de que tenía ciertas dificultades en recuperar sus  fuerzas, llegando finalmente a la conclusión de que de alguna manera le estaban negando almas que deberían ser legítimamente suyas. A los Dioses del Caos, que acostumbraban a quedarse con las almas de sus seguidores, se les habían unido otros usurpadores. Por una parte estaba Sigmar, al que Nagash empezó a llamar ladrón. El Dios-Rey había construido sus ejércitos de Stormcast Eternals tomando las almas de grandes guerreros, reviviéndolos  una y otra vez mediante el proceso de la Reforja. Incluso había usurpado del reino de Shyish las almas de héroes antiguamente muertos para añadirlos a su ejército, un acto que para Nagash fue considerado como un insulto personal. Pero Sigmar no era el único de entre sus antiguos aliados que había ofendido al gran nigromante: los dioses Aelves se habían quedado para sí las almas de los Aelf que había engullido tiempo atrás Slaanesh y los Sylvaneth de Alarielle reciclaban las almas de sus muertos. 

Nagash aprovechó el fin de las Guerras por los Portales para reconquistar su antigua capital y, tras masacrar a las fuerzas del Caos que Archaon dejó vigilando las ruinas de Nagashizzar, dio inicio de forma inmediata a la reconstrucción de la misma. El gran nigromante se aseguró de que continuara asimismo la construcción de su gran pirámide y empezó a preparar un potente pero peligroso ritual. Este hechizo requeriría la masiva energía que acumulaba su pirámide y con el mismo lograría terminar con  todos los seres vivos de los ocho reinos de un único golpe. 

En la Era de las Tribulaciones, a medida que la construcción de la Gran Pirámide Negra de Nagash avanzaba, ejércitos de todas las facciones enemigas de Nagash se dirigieron hacia Nagashizzar alertadas por todo tipo de portentos que indicaban que el gran nigromante estaba preparando algún tipo de plan que amenazaba el equilibrio de los Reinos Mortales. Fue en estos tiempos cuando la gran pirámide se alzó desde Nekroheim y pasó a estar suspendida sobre la ciudad apuntando directamente hacia este inframundo.

Cuando llegó el día en que la Gran Pirámide Negra de Nagash estuvo completa, Nagashizzar estaba bajo asedio enemigo. Mientras Mannfred von Carstein combatía a las afueras de la ciudad contra ejércitos de Stormcast Eternals y del Caos, una enorme hueste de pielesverdes llegó hasta la misma ciudad procedente del Portal del Reino conocido como el Ojo del Chacal, que comunicaba con el Reino de Ghur. Este hecho no amedrentó al gran nigromante, el cual envió a Arkhan el Negro a combatir contra esta nueva amenaza mientras se disponía a ejecutar inmediatamente su gran ritual. Sin embargo, Nagash desconocía que un grupo de Skaven del Clan Eshin se habían infiltrado en su pirámide. En los primeros compases del ritual, cuando la gran pirámide empezó a rotar y el inframundo de Nekroheim fue descompuesto para alimentar el hechizo, Nagash descubrió que los hombres rata se habían infiltrado en su creación. Mientras eliminaba a estas molestas criaturas mediante una niebla asesina, el gran nigromante sintió la risa despiadada de los Dioses del Caos. La presencia de los Skaven desestabilizó el delicado equilibrio de la obra de Nagash, y la propia fuerza del conjuro estuvo a punto de consumirlo. Haciendo uso de su fuerza de voluntad, el gran nigromante pudo mantener un precario control del hechizo evitando su destrucción y desatando una potente onda de energía mágica que sería conocida a partir de entonces como el Necroseísmo. Las risas de los dioses oscuros cesaron y fue Nagash el que sonrió cuando asistió a la creación del Nadir de Shyish.      

En torno a la pirámide se generó un remolino de energía, almas y Cristalumbrío con la capacidad de atraer a almas e inframundos y arrastrarlos hacia un punto infinitamente denso conocido como el Nadir de Shyish. El Nadir es tan potente en energía mágica que ni siquiera el propio Nagash puede morar allí eternamente. Corrompido por los trazos de magia del Caos, se ha convertido en un lugar de locura además de muerte y su presencia ha cambiado drásticamente la geografía de Shyish. Desde entonces en la punta de la gran pirámide se encuentra el trono de Nagash, desde el cual anuncia sus decretos y dirige sus ejércitos.

Fuentes[]

  • Reglamento Age of Sigmar segunda edición
  • Malign Portents
  • Soul Wars (Novela), por Josh Reynolds
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