Sigmaroteca
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Todos los Guardians of Souls montan vigilia sobre los muertos, llevando a grandes cotas de malicia a quienes los rodean. Magos poderosos en sus vidas pasadas, los espíritus inquietos se ven atraídos a las linternas arcanas que son la fuente de su poder. Ver a un Guardian of Souls es prueba inequívoca de que el final se acerca.

Descripción[]

Si un viajero se extravía en un cementerio o mausoleo en plena noche, podría ver un fuego que arde en la oscuridad. No es fruto de una ilusión, sino la linterna de pesadilla de un hechicero Guardian of Souls.

Estos seres flotantes sirven de nexo de energía no-muerta, son un punto central de toda la hueste de Nighthaunt. Siendo mortales tontearon con las artes oscuras de la no-muerte, aunque tras comprender que recorrían una senda peligrosa se apartaron, buscando la pureza del alma. Desde su muerte, Nagash ha rehecho a estos antiguos magos para que ejerzan de conductos vivos de energía nigromántica.

Las linternas exudan el malvado poder que alienta a los muertos, y los espectros se sienten atraídos hacia ellas igual que un festín atrae al campesino hambriento a las ventanas de palacio. Los Nighthaunt sienten algo similar a la esperanza cuando ven acercarse la luz de un Guardian, pero no sacian su sed de ella, sino que aumenta debido al temor y la desesperación.

El primer Guardian of Souls que asoló los reinos, Verreknos Osian, lleva en su linterna una vela de sebo humano que prendió en la Llama de Nagashizzar, brasero que arde a perpetuidad procedente del Mundo Pretérito. Este fuego impío es capaz de empujar a la locura a un Nighthaunt durmiente. La luz de la Llama de Nagashizzar ha pasado a un centenar de linternas desde entonces. Que un siervo de Nagash sienta su beso centelleante y no quite una vida antes del amanecer es muy peligroso, porque no estar a la altura de la luz de Nagashizzar supone llamar al destierro... o algo peor: la desaparición total.

La linterna de un Guardian parpadea a perpetuidad hacia el dominio de los muertos, de ahí que el humo que despide no se alce al cielo, sino que se extienda como un manto por el campo de batalla. Cuando el tacto frío de la llama se encuentra cadáveres bajo tierra, invoca a sus espíritus para que regresen de Shyish y se alcen entre gritos de su tumba. Es más, es visible para los muertos a cientos de leguas de distancia, sin importar qué pueda interponerse.

Un Guardian of Souls siempre reúne a su alrededor a los suyos, pero cuando se desliza por un cementerio, sepulcro dinástico o antiguo campo de batalla, cientos de almas inquietas se ven empujadas a seguirlo. Estos espíritus reciben una nueva ánima y propósito, vinculadas a la hueste de espectros hambrientos para matar y devorar en nombre del Gran Nigromante.

Miniatura[]

Fuentes[]

  • Batalla por Forjaglymm (2ª Edición).
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