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Las Guerras del Alma son el conjunto de conflictos militares en los que se encuentran inmersos actualmente los Reinos Mortales. Aunque inicialmente empezó como una feroz y ambiciosa ofensiva en todos los reinos por parte de las fuerzas de Nagash, todas las facciones han ido ejecutando sus propias ofensivas y contraofensivas convirtiéndose en un despiadado enfrentamiento a varias bandas cuya crudeza y magnitud supera ampliamente a la vista en las Guerras por los Portales.

Antecedentes Editar

El Odio de Nagash Editar

Hace tiempo que Nagash, el Gran Nigromante, odia a los vivos. Su origen se remonta a través del atemporal vacío hasta el Mundo Pretérito, donde su afán por controlar sus áridas tierras lo condujeron a una espiral de magias oscuras y corrupciones. Durante los largos milenios de su transformación en un dios no muerto se ha visto frustrado, incluso muerto, a manos de agentes mortales. Entre ellos, Sigmar Heldenhammer.

Pero Nagash es inmortal. Se reforma en su principal fortaleza tras cada muerte, aunque tarde siglos en hacerlo. Con cada derrota, su desprecio hacia el desorden y la anarquía de los seres vivos se vuelve más pronunciado, y ahora busca nada menos que gobernar un macabro necropaisaje donde todos se postren a sus pies.

Nagash mundo que fue 2

Nagash, el Gran Nigromante

El anhelo de Nagash es que ni un solo músculo se mueva, ni un solo párpado parpadee sin que él lo mande. Éste ha sido su objetivo secreto desde tiempos inmemoriales, aunque tratándose de un ser dotado de astucia y una inmensa inteligencia jamás ha revelado el verdadero alcance de su plan. Desde los albores de la Era de los Mitos hasta los días más recientes de la Era de Sigmar ha gobernado el Reino de la Muerte, pero en realidad desea gobernar la existencia entera, porque hace tiempo que su megalomanía ha superado las fronteras impuestas por la cordura.

Muchas deidades y hombres valientes han combatido las aspiraciones de Nagash, y muchos han muerto por ello de modo espantoso. Porque el Gran Nigromante no es parte del ciclo natural de la vida, la muerte y el más allá, sino una subversión no-muerta del mismo que, con el paso del tiempo, ha adquirido un grandísimo poder. Es dios de los no-muertos, algo que inspira miedo en estado puro, y para los mortales de Shysh es tan horripilante como los mismísimos Dioses del Caos.

El Robo de Almas Editar

Nagash es un ser lleno de desprecio por todos los seres vivos, pero aquellos a quienes más desprecia son quienes osan robarle. Resta importancia a los ladrones de tumbas que van en busca de valiosas reliquias, aunque a veces le divierta enviar a los fantasmas de los propietarios originales tras los saqueadores. El Gran Nigromante centra su amargura en quienes toman con fines propios las almas que él considera que son su diezmo: aelves, duardin, humanos, semidioses y monstruos han despertado su ira en los milenios que lleva existiendo. Ni una sola transgresión ha pasado desapercibida. Pero son las actividades de Sigmar Heldenhammer, por encima de todas las demás, las que han empujado a Nagash a afianzarse en el Reino de la Muerte, transformando Shyish en una pesadilla distópica en el nombre del poder y la venganza.

El Dios Sigmar Sigmaroteca

El Dios-Rey Sigmar

Con tal de forjar un ejército celestial y librar de nuevo la guerra contra las circundantes mareas del Caos, el Dios Rey Sigmar ha recurrido a medidas drásticas. Toma las almas de aquellos guerreros mortales que son tan valientes para desafiar a sus opresores, y les ofrece una nueva vida en Azyr. A través de un proceso arcano llamado reforja, el Dios Rey descompone sus esencias mortales y los rehace, imbuyendo en sus espíritus un poco de su poder celestial. Quienes superan intactos este proceso, los que son lo bastante fuertes para pasar por los Túmulos de la Templanza, y lo bastante valientes para sobrevivir a su transfiguración en el Yunque del Apoteosis, se convierten en los guerreros inmortales llamados Stormcast Eternals Con siglos de afanes y preparativos arcanos, las Huestormentas recién forjadas han devenido gradualmente un arma tan poderosa para rechazar a las fuerzas del Caos en más de un millar de campos de batalla.

Para crearlas, Sigmar registró todos los Reinos Mortales dode abundaba la guerra. De Shyish no sólo tomó guerreros de los pueblos de los vivos que había enviado a colonizar tiempo atrás, sino también a los espíritus vengativos de la antigüedad que habían dado la vida desafiando al Caos. Moldeó estas almas antiguas en una fuerza de combate que conformó la base de la Huestormenta Anvils of Heldenhammer, de negro, sombríos, forjados bajo una luna oscura, pero nobles sin par. Habrían de convertirse en una de las Huestormentas más aplaudidas y corajudas de Sigmar. Aunque en Shyish hay quienes consideran que los Anvils abandonaron a su pueblo en un momento crítico, aún se escuchan las canciones sobre sus hazañas en todos los inframundos de Shyish.

Anvils of heldenhammer 1

Sequitor de los Anvils of Heldenhammer

Éste fue el peor de todos los crímenes cometidos por Sigmar. Arrancar a un ser mortal del umbral de la muerte, salvarlo en el último momento... Nagash, acostumbrado a aprovecharse de las leyes de la mortalidad, había observado con interés cómo Sigmar recababa almas en todos los Reinos Mortales, pero, aunque cada espíritu salvado se convertía en uno que le era negado, se contentó con prestar atención y planear su venganza, pues al tomar las antiguas y heroicas almas de Shyish para crear a los Anvils of Heldenhammer, Sigmar había ido demasiado lejos y había roto una ley esencial ante los ojos sin fondo de Nagash.

Sigmar había creado un ejército en el sepulcral campo de reclutamiento a expensas de las Legiones del Gran Nigromante. Toda alma tomada en un inframundo shyishiano para convertirla en un Stormcast Eternal era un espectro, un hada llorona menos que de otro modo hubiese acudido a la llamada de Nagash. Era un insulto que el Gran Nigromante se había propuesto vengar con creces.

 Nagashizzar y la Gran Pirámide Negra de Nagash Editar

Nagash 2

Nagash, el Gran Nigromante

Durante la Era de los Mitos, Nagash determinó que la macabra gloria de Nagashizarr, la capital de su reino, debería extenderse a todos los Reinos Mortales. Fue así como ordenó a Arkhan el Negro, su más leal sirviente, que contruyera en Nagashizarr una gigantesca pirámide invertida formada por bloques de Tumba-Arena cristalizada. La Tumba-Arena, la Piedra del Reino propia de Shyish, se encontraba generalmente en los bordes del  reino mientras que Nagashizarr se encontraba en el centro del reino y, por lo tanto, a una distancia colosal. Pero Nagash no tenía prisa, pues contaba con toda la eternidad para ver sus planes conseguidos. Fue así como durante milenios se enviaron a legiones enteras de no muertos a un viaje colosal en el que atravesaban por completo el reino de la muerte, recogían un único grano de Tumba-Arena, y volvían con el mismo a Nagashizarr para dejarlo y repetir nuevamente el proceso. Arkhan el Negro se encargó de supervisar la operación, la cual se mantuvo incluso durante la Era del Caos mientras Nagash se recuperaba de las heridas que le inflingió Archaon  en la Batalla de los Cielos Negros.

Pero fue tras la Era del Caos cuando Nagash vió con claridad la necesidad de poner en marcha su antiguo plan. Durante los largos años en los que Nagash estuvo recuperándose de sus heridas fue paulatinamente consciente de que tenía ciertas dificultades en recuperar sus  fuerzas, llegando finalmente a la conclusión de que de alguna manera le estaban negando almas que deberían ser legítimamente suyas. A los Dioses del Caos, que acostumbraban a quedarse con las almas de sus seguidores, se les habían unido otros usurpadores. Por una parte estaba Sigmar, al que Nagash empezó a llamar ladrón. El Dios-Rey había construido sus ejércitos de Stormcast Eternals tomando las almas de grandes guerreros, reviviéndolos  una y otra vez mediante el proceso de la Reforja. Incluso había usurpado del reino de Shyish las almas de héroes antiguamente muertos para añadirlos a su ejército, un acto que para Nagash fue considerado como un insulto personal. Pero Sigmar no era el único de entre sus antiguos aliados que había ofendido al gran nigromante: los dioses Aelves se habían quedado para sí las almas de los Aelf que había engullido tiempo atrás Slaanesh y los Sylvaneth de Alarielle reciclaban las almas de sus muertos. 

Nagash aprovechó el fin de las Guerras por los Portales para reconquistar su antigua capital y, tras masacrar a las fuerzas del Caos que Archaon dejó vigilando las ruinas de Nagashizzar, dio inicio de forma inmediata a la reconstrucción de la misma. El gran nigromante se aseguró de que continuara asimismo la construcción de su gran pirámide y empezó a preparar un potente pero peligroso ritual. Este hechizo requeriría la masiva energía que acumulaba su pirámide y con el mismo lograría terminar con  todos los seres vivos de los ocho reinos de un único golpe. Simultáneamente, Nagash envió a sus Mortarcas en todo tipo de misiones destinadas a preparar su próxima contraofensiva. Los espías de Neferata infestaron las Ciudades de Sigmar, mientas las despiadadas fuerzas de Manfred von Carstein ejecutaban ataques relámpago sobre todo tipo de objetivos provechosos para los designios de su amo. Por su parte Arkhan el Negro y sus seguidores se encargaron de supervisar la finalización de la Gran Pirámide

 El Necroseísmo y el Nadir de Shyish Editar

Cuando llegó el día en que la Gran Pirámide Negra de Nagash estuvo completa, Nagashizzar estaba bajo asedio enemigo. Este hecho no amedrentó al gran nigromante, el cual se dispuso a ejecutar inmediatamente su gran ritual a sabiendas de que las fuerzas que asaltaban su capital serían las primeras en morir en el mismo instante en que lo completara. Sin embargo, Nagash desconocía que un grupo de Skaven del Clan Eshin se habían infiltrado en su pirámide. En los primeros compases del ritual, cuando la gran pirámide empezó a rotar, Nagash descubrió que los hombres rata se habían infiltrado en su creación. Mientras eliminaba a estas molestas criaturas mediante una niebla asesina, el gran nigromante sintió la risa despiadada de los Dioses del Caos. La presencia de los Skaven desestabilizó el delicado equilibrio de la obra de Nagash, y la propia fuerza del conjuro estuvo a punto de consumirlo. Haciendo uso de su fuerza de voluntad, el gran nigromante pudo mantener un precario control del hechizo evitando su destrucción y desatando una potente onda de energía mágica que sería conocida a partir de entonces como el Necroseísmo. Las risas de los dioses oscuros cesaron y fue Nagash el que sonrió.
Nagash

Los efectos del Necroseísmo beneficiaron enormemente a Nagash

Aunque los efectos del conjuro escaparon al control de Nagash, sus efectos le fueron altamente beneficiosos. Las fuerzas cataclísmicas desatadas por el ritual se esparcieron por el tiempo y el espacio, y con ellas apareció una extraña y letal disrupción en el tejido de los Reinos Mortales, pues la interferencia Skaven había teñido el ritual con el poder del Caos. En todas partes, las normalmente ordenadas energías de la muerte enloquecieron conforme la reacción metafísica en cascada recorría el cosmos. Espectros retorcidos de todo tipo se alzaron de la arcilla mortal que antaño habitasen, mientras un dominio tras otro era visitado por lo espíritus alzados de un billón de almas muertas. Los efectos del Necroseísmo fueron tan devastadores que destruyeron buena parte de los edificios del Sigmarabulum y el propio Sigmar cayó al suelo durante unos instantes.

Mientras tanto, la Gran Pirámide Negra de Nagash se volvió cada vez más pesada debido a la acumulación de energía mágica, y empezó a hundirse en el centro del reino de Shyish no tanto taladrándolo sino estirándolo y atrayendo a las tierras de alrededor. Alrededor de la pirámide invertida se creó un torbellino, un vórtice, un remolino de energía que atraía almas e inframundos y los arrastraba hacia un punto central infinitamente denso. Este punto pasó a ser conocido a partir de entonces como el Nadir de Shyish, el Fin de todas las cosas. El Nadir era tan potente en energía mágica que ni siquiera el propio Nagash podía morar allí eternamente. Corrompido por los trazos de magia del Caos, aquel se convirtió en un lugar de locura además de muerte. 

El incremento de poder militar que le trajeron a Nagash el Necroseísmo y la creación del Nadir de Shyish significaron el inicio de las Guerras del Alma

Fuerzas en Combate Editar

Las Guerras del Alma constituyen un conflicto global en el que se ven implicadas todaslas facciones presentes en los Reinos Mortales.

Terreno Editar

Las Guerras del alma están compuesta por gran cantidad de conflictos que han tenido y tienen lugar en todos los Reinos Mortales, incluyendo a la propia Azyr.

Desarrollo Editar

 Primeros asaltos de los Nighthaunt Editar

Nighthaunt 2

Todos los Reinos Mortales sufireron los despiadados asaltos de los Nighthaunt

Los primeros compases de las Guerras del Alma estuvieron constituidos por una enorme cantidad de furiosos y descontrolados asaltos perpetrados por los espíritus invocados por el Necroseísmo. Estos Nighthaunt actuaron de forma completamente desorganizada y con poca o nula coordinación. De esta manera, el ímpetu inicial de estos ataques fue desaprovechado en la mayoría de los casos. En la Ciudad Libre de Phoenicium los atacantes exterminaron a la guarnición de Stormcast Eternals pero se contentaron con atemorizar a sus habitantes y no arrasaron el enclave. Los Sylvaneth que protegían la fortaleza de madera de Gnarlok fueron derrotados pero los Nighthaunt abandonaron posteriormente la plaza permitiendo que cayera en las garras de los Hombres Bestia. Dos oleadas sucesivas de Nighthaunt estuvieron cerca de conquistar la ciudad de Vandium, pero si hubieran actuado de forma conjunta habrían superado con facilidad sus defensas. Desde el puerto volador Kharadron de Barak-Zon hasta las ocultas ciudades sumergidas de los Idoneth, muchos enclaves fueron asaltados por los enrabietados espíritus, pero en pocos casos se dieron ataques lo suficientemente coordinados como para acabar totalmente con los habitantes. Para corregir esta situación, Nagash decidió iniciar la búsqueda de un nuevo Mortarca que encabezara sus vastas huestes de Nighthaunts.

La advertencia de Morathi Editar

La potencia desatada por el Necroseísmo destruyó una de las cadenas que contenían a Slaanesh, conocida como la Cadena de la Ley Cósmica y que requería para su rotura de una reorganización de las leyes que regían la realidad en cada uno de los reinos. De esta manera, Slaanesh se vió con tres cadenas rotas y, para empeorar las cosas, el Necroseísmo agitó fuertemente las sesenta y tres restantes. Aunque resistieron, esto permitió a Slaanesh atisbar los secretos de docenas de sus ataduras mientras los hechiceros Aelf que lo encarcelaban las reparaban a toda prisa. Sintniendo que algo no marchaba correctamente, Morathi advirtió a Malerion y a Tyrion de la posibilidad de que Slaanesh fuera un ser demasiado poderoso para ser retenido eternamente. Aunque los dioses de la luz y la oscuridad menospreciaron sus palabras, Teclis vió sabiduría en las mismas. Fue así como Morathi y Teclis prepararon a sus respectivas fuerzas en previsión de conflictos venideros.

Alianza con los Idoneth Deepkin Editar

Tras ver sus defensas asaltadas por hordas furiosas de Nighthaunt, muchos enclaves de los Idoneth Deepkin deciden finalmente abandonar su aislacionismo y colaborar activamente en la defensa de las ciudades de sus nuevos aliados de la superficie. De esta manera, muchas Ciudades Libres que se encontraban asediadas por las fuerzas de la muerte reciben de manera inesperada la ayuda de las fuerzas de los Idoneth. Esta nueva colaboración resulta altamente provechosa para ambas partes.

El Arcanum Optimar Editar

Uno de los efectos que produjo el Necroseísmo en los Reinos Mortales fue un súbito aumento de la energía mágica, provocando que para los hechiceros resultara más sencillo generar efectos mágicos y llevándolos a realizar conjuros cada vez más complejos y ambiciosos. Los hechiceros del Collegiate Arcana bautizaron a esta nueva etapa como el Arcanum Optimar
Sol purpura

El Sol Púrpura de Shyish, uno de los más letales Hechizos Permanentes

Se descubrieron hechizos que concentraban el poder de los reinos de manera sin precedentes, puesto que una vez conjurados no se dispersaban de manera convencional sino que podían mantenerse indefinidamente por sí mismos si no eran dispersados por algún hechicero. Estos nuevos Hechizos Permanentes tenían la capacidad de otorgar grandes beneficios durante una contienda, ya fuera por su enorme poder destructivo o por sus características particulares, por lo que rápidamente empezaron a ser utilizados por los practicantes de magia de las distintas razas y facciones que poblaban los Reinos Mortales. El problema era que una vez conjurados estos efectos no tardaban en escaparse del control de su lanzador y convertirse en peligrosos entes descontrolados que podían atacar indistintamente a los dos bandos de una batalla o, aún peor, terminar vagando sin control por distintos territorios causando la destrucción por allí donde pasarán. Tras sufrir desastres como el Infierno Viviente de Hallowheart o la Muerte Púrpura de Hammerhal, las Ciudades Libres empezaron a emplear grupos de expertos cazadores que se especializaron en rastrear y dispersar estos peligrosos hechizos errantes.

A Khorne le irritó profundamente el advenimiento del Arcanum Optimar. El dios del Caos siempre había odiado a los practicantes de magia en general, y que repentinamente contaran con tanto poder fue considerado por el dios de la guerra como una afrenta personal. Aunque el asesinato de cualquier tipo de hechicero siempre había sido el mantra de Khorne, el dios de la sangre empezó a ofrecer todo tipo de dones a aquellos que mataran hechiceros, sobretodo si se trataba de muertes sangrientas y espectaculares. Cuando Lakshar Bloodspeaker, el Slaughterpriest de la Goretide, sacrificó de manera ritual a un grupo de cultistas de Tzeentch Khorne hizo aparecer un Altar de Huesos desde el que Lakshar sacrificó al líder de los cultistas y presenció por primera vez uno de los Juicios de Khorne. A partir de ese momento, todo sacerdote de Khorne empezó a poder invocar Altares de Huesos, auténticas manifestaciones de los dominios de Khorne desde los cuales podían enviar sacrificios directamente a la base del Trono de Cráneos recibiendo a cambio todo tipo de bendiciones de la dios de la sangre. Además estos sacerdotes recibieron el don de convocar los Juicios de Khorne, manifestaciones físicas del odio y la rabia del dios de la sangre que tenían la capacidad de ayudarles en la batalla.

La Ofensiva de Lady Olynder Editar

Lady Olynder-0

Lady Olynder

Tras un ardua búsqueda, Nagash encontró finalmente en Lady Olynder a la candidata perfecta para convertirse en su nueva Mortarca. En vida, Olynder fue una célebre y bella dama de Dolorum, un antiguo reino de Shyish. Haciendo uso de la intriga, la conspiración y la seducción llegó a convertirse en la gobernante de la región, escudándose siempre en unas lágrimas y una pena que nunca sintió. Tras su muerte, Nagash la condenó a sentir todas las penas de los Reinos Mortales y a errar en su antiguo reino. Cuando Nagash volvió cientos de años después, se encontró con que Olynder se había convertido nuevamente en la gobernante del reino. Haciendo uso del aura de aflicción que emanaba, Lady Olynder había subyugado a todos los espíritus que se habían alzado en la región durante el Necroseísmo, mientras que a los seres vivos los había llevado a experimentar una nueva y poderosa definición del miedo. Nagash supo inmediatamente que Olynder sería tanto una sirvienta fiel como una experta en el uso del terror, la principal arma de sus recién creados ejércitos espectrales.

Lady Olynder invocó desde Nagashizzar a las huestes espectrales de los Nighthaunt y las reorganizó, enviándolas en una gran ofensiva generalizada por todos los Reinos Mortales. Su estilo de combate era fluido y devastador, basado en ataques rápidos, maniobras de flanqueo y emboscadas. Estos ejércitos no necesitaban reposo, alimentación ni avituallamiento, y además se movían con gran velocidad. Esta gran ofensiva no tardó en dar resultados: 

  • Las fortalezas de los Fyreslayers, que en su mayoría habían resistido firmemente durante todos los conflictos de la Era del Caos y la Era de Sigmar, se vieron súbitamente asaltadas por los Nighthaunt. Estos espectros superaron con facilidad sus antaño inexpugnables defensas causando pérdidas nunca vistas en la historia de los Fyreslayers. Las mayores catástrofes tuvieron lugar en Shyish, donde muchas fortalezas fueron destruidas mientras que otras fueron evacuadas.

Escalada del Conflicto Editar

La feroz ofensiva de las fuerzas de Nagash trajo como consecuencia una serie de contraofensivas que provocaron en el conflicto una escalada militar generalizada en la que participaron todas las facciones en pugna en los distintos Reinos Mortales:

  • Khorne envió más y más legiones a Shyish buscando refrenar la enorme horda de muertos vivientes que amenazaba con desbordar a los Reinos Mortales. La mayoría de sus éxitos tuvieron lugar en la Campaña de Hallost y en la conquista de territorios cercanos a la ciudad de Gothizzar, Omnipuerta bajo el control del Caos. Otros esfuerzos bélicos, como la conquista de Ossia, terminaron en fracaso. 
  • Korghos Khul, el poderoso campeón de Khorne, envió el Orbe Infernia para asolar el Gran Erial e intentar reconquistar sus antiguos dominios en Aqshy. Sus enemigos conspiraron en su contra, lanzando un poderoso hechizo temporal que revirtió el antiguo orden en el Orbe Infernia y expulsó del mismo a Korghos. Viendo una oportunidad en su aparente debilidad, muchos señores de la guerra asaltaron los ejércitos de Khul con la intención de eliminarlo y arrebatarle su poder, pero todos fueron derrotados. Una vez restablecida su posición, Korghos Khul inició una nueva contraofensiva con la intención de recuperar su antiguos dominios.  
  • Innumerables hordas de Bestias del Caos iniciaron una misteriosa marcha hacia Shyish. Horrorizados videntes de Azyr especularon con que se dirigían hacia el Nadir de Shyish con el objetivo de transformarlo en una inmensa Piedra de la Manada.
  • El estallido de las Guerras del Alma trajo grandes posibilidades de expolio y saqueo a los Skaven, posibilidades que los hombres rata no dudaron en aprovechar. Ejemplos de estos ataques los tenemos en el asaltó el puerto Kharadron de Barak-Nar liderado por Thanquol o la sangrienta invasión al enclave Idoneth de Nautilar encabezado por una extraña flota de sumergibles del Clan Skryre.
  • Las apariciones de la Luna Malvada fueron aumentando a medida que el conflicto se extendía, provocando más y más incursiones por parte de las diferentes tribus Gloomspite que se sentían atraídas por ella o que intentaban atraer su atención con devastadores actos de destrucción. Aunque muchos sabios de diferentes facciones intentan impedir o al menos predecir las apariciones de la Luna Malvada, todos fracasaron en su intento. Entre los distintos conflictos en los que participaron las tribus Gloomspite, destacó el que tuvo lugar en Ayadah, una región de Chamon. Allí, el Loonking Skragrott lanzó una feroz ofensiva contra el enclave Sylvaneth de Neith’y’Ghallich con el objetivo de disputar el control del poderoso artefacto conocido como el Prismaespejado.

La prosperidad de las cortes caníbales Editar

Flesh eaters courts

Corte de los Flesh-eaters

Desde la demencial visión de los regentes y súbditos de las Flesh-eater Courts, el Necroseísmo y la llegada de la oleada de Nighthaunt fue en general interpretada como un evento sagrado. Para algunos, las despiadadas procesiones Nighthaunt fueron vistas como joviales comunidades de campesinos que acudían para recoger la siembra de los cultivos que rodeaban sus dominios. Para otros, los espectros fueron vistos como sabios ancestros y afamados guerreros que acudieron en el momento de necesidad. Incluso en los casos en que los Flesh-eaters fueron atacados por los vengativos Nighthaunt los caníbales interpretaron que estaban teniendo lugar unas amistosas cruzadas y los muertos cayeron creyendo que iban a reposar del combate mientras bebían y celebraban con sus amistades. Al igual que al resto de Mortarcas de Nagash, la mayoría de las cortes adoraron a Lady Olynder, considerándola en muchos casos una guerrera santa y un icono de la esperanza. 

La guerra de las lunas Editar

Un enorme ejército de muertos vivientes se alzó para servir a la Lunaghast, la sombría luna de los secretos formada a partir de la liberación por parte de Nagash del fantasma de la luna muerta Morrsleib. Celosa de que alguna otra luna quisiera robarle su territorio, la Luna Malvada atacó a la Lunaghast, arrancándole una parte de un mordisco mientras hordas de Gloomspite Gitz asaltaron a los no muertos en la superficie. Las batallas se sucedieron en la Isla Kraniad mientras llovían meteoros provenientes de la feroz contienda que libraban las lunas en los cielos. 

Amenaza de guerra civil Skaven Editar

La situación política en Plagópolis se deterioró enormemente, y día a día aumentó la posibilidad de que estallara una segunda guerra civil similar a la que tuvo lugar en la Era del Caos. La capital Skaven escapó de los peores efectos del Necroseísmo y gracias a la aparición de un misterioso Vidente Gris llamado Thanquol la Guerra de las Cosas-Cadáver llegó a su fin. Sin embargo, la lucha por la preeminencia entre los clanes Skryre y Pestilens se recrudeció mientras hordas de Skavens luchaban por saquear todo tipo de riquezas o tecnologías por los diferentes Reinos Mortales y el taimado Thanquol conspiraba en la sombra.

El Duardrazhal y el retorno del Hacedor Editar

Fyreslayers

Guerrero Fyreslayer

Durante la Batalla de la Tormenta Negra en las cercanías de Hammerha Aqsha, el heroico esfuerzo de la Logia Vostarg no solo aseguró la victoria sino que obtuvo el doble de la paga de la ciudad. Durante la Ghuzfest de varias semanas que siguió a la victoria, los Fyreslayers invitaron a sus primos Dispossesed y Kharadron a las celebraciones. Fue tanta la cerveza magmaltiana que fluyó que se cantaron muchas canciones en el antiguo lenguaje y el Runeson Rolth, altamente embriagado, terminó difundiendo la verdad sobre el Ur-oro y Grimnir. Para la sorpresa de los Fyreslayers, esta revelación les hizo ganar el apoyo de sus primos y llevó al Duardrazhal, la llamada a la unificación de los pueblos Duardin desde Azyrheim hasta los puertos Kharadron de Chamon.

Fue en estos tiempos cuando los rumores sobre el retorno de Grungni empezaron a esparcirse entre todos los pueblos Duardin. Estos rumores hablaban de que el Gran Hacedor había vuelto de su exilio auto impuesto y había fundado una nueva fortaleza en las profundidades de Chamon. Los rumores hablaban de que Grungni estaba fabricando algún tipo de maravilla que cimentaría la reunificación de los Duardin. Estos rumores diferían sobre si se trataba de alguna nueva línea de sangre Duardin, algún tipo de gran maquinaria o incluso alguna manera de propiciar el retorno de la perdida diosa de la tierra Duardin

La revelación de las Criptormentas Editar

Penumbral engine

Penumbral Engine

Durante la Era de los Mitos, Sigmar acumuló una enorme cantidad de poderosas armas, artefactos e incluso criaturas que ocultó en las Criptormentas, un conjunto de escondrijos repartidos por todos los Reinos Mortales. Para ocultarlas encargó a Grungni que manipulara los Ingenios de Iluminación, unos artefactos ofrendados por Teclis, para que en lugar de otorgar conocimiento tuvieran la capacidad de ocultarlo creando así los conocidos como Penumbral Engines. Estas máquinas cumplieron su cometido a la perfección, manteniendo ocultas las Criptormentas durante centenares de años de manera tan eficiente que el propio Sigmar olvidó el emplazamiento de muchas de ellas. El Necroseísmo provocó que los Penumbral Engines dejaran de funcionar correctamente, revelándose paulatinamente el emplazamiento de las distintas Criptormentas, muchas de las cuales habían permanecido ocultas a simple vista gracias al poderoso efecto de los artefactos que las ocultaban. Se inició así una feroz carrera en que aventureros y saqueadores de todas la razas y facciones pugnaron por encontrar los tesoros que contenían las Criptormentas mientras los agentes de Sigmar intentaban por todos los medios recuperarlos y ponerlos a buen recaudo. Los ecos de estos conflictos resonaron por todos los Reinos Mortales:
  • Bajo Hammerhal Aqsha se descubrió una enorme Criptormenta conocida como el Claustro de Cenizas. A pesar de los intentos de los Hammers of Sigmar por contener y defender el lugar, los temblores y erupciones volcánicas abrieron muchas vías a las profundidades que aprovecharon muchos cazadores de tesoros. Sin embargo pocos volvieron con vida, y los que lo hicieron balbucearon aterrorizados sobre El Hombre Quemado, un temible guardián con la capacidad de convertir la carne en ceniza con la mirada. 
  • El Admiral Zunngt de Barak-Zilfin regresó triunfante de la Fortaleza Silente de Aggharen con las bodegas de sus Ironclads repletas de Aeter-oro y toda suerte de tesoros esotéricos, provocando que se organizaran multitud de expediciones en busca de Criptormentas. El botín incluyó un brillante amuleto de viridiana que el almirante no podía dejar de mirar y, aunque Zunngt consiguió un puesto en el Consejo de Admirals, se volvió huraño y empezó a oírse en la noche una risa cruel que salía de sus dependencias. 

Un antiguo mal es liberado en Lethis Editar

Nagash descubrió que bajo las calles Lethis, una Ciudad de Sigmar situada en el inframundo de Stygxx, se encontraba la Criptormenta conocida como la Tumba de Medianoche. En estas criptas Nagash sintió la presencia de un ser antiguo y poderoso que antaño le llamó maestro y que, indudablemente, fue encarcelado por Sigmar durante la Era de los Mitos. Preso de la furia, el gran nigromante encargó a Lady Olynder la captura de la Tumba de Medianoche y la liberación del ser que albergaba. Cuando llegaron a Lethis las noticias de la enorme hueste de muertos vivientes que se acercaba se iniciaron los preparativos para la guerra, enviándose llamadas de auxilio a todos los aliados. Sigmar fue consciente del peligro que suponía la huida del preso, puesto que implicaría que Nagash contara con un poderoso aliado, por lo que envió al Celestant-Prime para que ayudara en la defensa de la ciudad. Por su parte Olynder sobornó a un grupo de mercenarios Fyreslayers para que en el momento adecuado les apoyaran en la batalla. Fue así como, a pesar de contar con unas férreas defensas, las tropas de Lethis vieron como a causa de la traición de los Fyreslayers estuvo a punto de provocar la caída de la ciudad. De hecho Lethis se salvó gracias a que emisarios de los Stormcast Eternals consiguieron la ayuda de los Flesh-eaters Courts que habitaban al norte de la ciudad. Mientras tanto, Lady Olynder consiguió acceder a la Tumba de Medianoche, donde luchó en combate singular contra el Celestant-Prime. A pesar de los esfuerzos del más poderoso entre los guerreros de Sigmar el preso fue finalmente liberado y, aunque Lethis consiguió sobrevivir al asedio, los Stormcast Eternals fracasaron en su misión principal. 
Batalla Celestant Prime lady olinder

Duelo entre el Celestant-Prime y Lady Olynder

Sabedor del gran mal que había sido liberado, Sigmar intentó conseguir la ayuda de Teclis. El dios Aelf le recriminó el mal uso que le dió en el pasado a los Ingenios de la iluminación y, con duras palabras, le informó al dios-rey de que la oscuridad que se cernía era suya y que debería afrontarla en solitario. Cuando Teclis abandonó las estancias de Sigmar, esté se golpeó las manos con fuerza atronadora e invocó a sus principales generales para un consejo de guerra dispuesto a recordarle a sus rivales por qué temían la ira del cielo.

Fuentes Editar

  • Reglamento Age of Sigmar segunda edición
  • Battletome Stormcast Eternals 2018 
  • Battletome Sylvaneth 2019 
  • Battletome Fyreslayers 2019 
  • Battletome Blades of Khorne 2019 
  • Battletome Skaven 
  • Battletome Hedonites of Slaanesh 
  • Battletome Gloomspite Gitz
  • Battletome Nighthaunt
  • Battletome Flesh Eater Courts 2019
  • Malign Portents
  • Guerras del Alma: Forbidden Power
  • Batalla de Forjaglymm. Suplemento de Age of Sigmar (Segunda Edición)
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