Sigmaroteca
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Sigmaroteca

De entre todas las Huestes de la Tormenta, ninguna es tan cacareada como los Martillos de Sigmar. Siendo los primeros en ser forjados sobre el Yunque del Apoteosis, sus Cámaras Guerreras son ejemplos de la gloria de Sigmar. A la sombra de la Ciudad Nómada, el temple de la Hueste de la Tormenta será puesta a prueba contra las hordas de Khorne, en una batalla por santificar el Crisol de la Sangre, una puerta de entrada al Caos y la locura. Dentro de las filas de los Eternos de la Tormenta, hay uno que es superior a todos los demás. Es el Celestant-Prime, la personificación de la Tormenta de Sigmar. Durante siglos permaneció dormido, hasta que el gran martillo de Sigmar, Ghal Maraz, fue devuelto a su dueño y resucitó. Pero un guerrero recién nacido aún debe ser templado y por ello, en los pantanos de Krahl, Sigmar lanzó a su vástago para destruir a una poderosa criatura llamada el Rey Prismático.

Relatos[]

Eternos de la Tormenta, de Darius Hinks[]

Vástago de la Tormenta, de C. L. Werner[]

Fuentes[]

  • Hammers of Sigmar (Antología), por Darius Hinks y C. L. Werner.
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