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Orpheon Katakros, Mortarca de la Necrópolis, recorre los Reinos Mortales como un coloso guerrero. Acompañado por sus legiones reales, este estratega inmortal es capaz de coordinar coordinar campañas militares completas. Aquellos que le hacen frente son despachados por sus campeones o cercenados por el propio glaive del Mortarca.

Descripción y Equipo[editar | editar código]

Orpheon Katakros es el emperador de una élite eterna, y va a la guerra con toda la pompa y las circunstancias que corresponden a su posición. Desconfiando de los corceles desde la desastrosa carga del carro que le costó la vida, simplemente avanza a la batalla con la seguridad de un dios. Físicamente es un titán impresionante de tres metros y medio con un cuerpo esculpido mágicamente a partir de hueso y alabastro en cuya fabricación Nagash invirtió hasta el último ápice de su conocimiento.

El Mortarca de la Necrópolis siempre acude a la batalla armado con el glaive Inda-Khaat y el Escudo Immortis. Además a Katakros le acompaña siempre un séquito de sirvientes y escoltas. El enfoque sobrenatural que Katakros aporta al arte de la guerra se ve facilitado por este séquito. A su mano derecha está su Liege-Immortis, el campeón de alto rango que comanda la Guardia Immortis que lo protege en el campo de batalla. A su izquierda está su Primer Necrophoros, el portador del estandarte sagrado de Katakros. Todas las criaturas, vivas o muertas, que ven el deslumbrante remate negro del estandarte elevado en el horizonte oyen los tonos estentorianos del Mortarca claros en su mente cada vez que habla. A menudo, Katakros libra varias guerras a la vez. A través de los mensajeros en forma de pájaro de su Maestro de Espias Aviarch, coordina campañas superpuestas que se extienden a través de miles de ligas. Incluso mientras rompe el ejército del enemigo pieza por pieza, dicta documentos para su rendición a sus poseedores de conocimiento, los Portadores del Pergamino de la Gnosis, ya que si suficientes enemigos sobreviven para proporcionar una fuente rentable de diezmo, sellará su destino al atarlos en contratos arcanos ineludibles.

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A los ojos de Nagash, Katakros es el general perfecto. Fue rehecho en la forma idealizada de un ejemplo de no-muerte, un hecho que conoce muy bien, lo que agrava aún más su monstruoso sentido de superioridad. Si un suplicante se arrastra lo suficiente o demuestra ser particularmente diplomático, se puede negociar con el Mortarca. Si esa es su voluntad tanto puede subyugar a una nación a través de su propia forma retorcida de diplomacia para asegurar un estado vasallo, y por lo tanto un suministro constante de hueso, como aplastarla mediante la acción militar. Para él, es lo mismo. De cualquier modo, obtendrá finalmente la victoria.

Vida previa y muerte[editar | editar código]

Katakros nació en el Reino de Ghur, criándose en la ciudad de Fleizch. Ya en su infancia no fue muy querido puesto que consideraba el ocio como una debilidad personal y se consagró a la búsqueda de la excelencia. Tras alistarse en las filas del ejército de su ciudad, encontró su vocación en las artes de la táctica y la estrategia. Convencido de que había nacido para conquistar, ascendió al poder únicamente para poder imponer sus convicciones en cada territorio, pueblo y credo. En su rápido ascenso a través de los rangos del ejército Katakros demostró una confianza natural que muchos consideraron arrogancia, y ciertamente nociones como la compasión y la misericordia le eran ajenas. En los duelos de entrenamiento su perspicacia le permitió analizar, desgastar y derrotar a todos los que le retaban, mientras por la noche estudiaba atlas, bestiarios de la megafauna nativa de su región además de tratados de guerra, arte sobre el que escribió muchos textos propios sobre. Valoraba tal conocimiento más que cualquier otro, puesto que podía ayudarle en su ascenso a la supremacía. Cada tribu bárbara que derrotó y monstruo que mató fue simplemente otra reivindicación de su camino elegido.

Katakros pereció luchando contra una hueste de Bestias del Caos

Katakros aplicó su letal talento para dirigir a la élite de su ciudad contra las Bestias del Caos de los alrededores de la región donde fue destinado. A pesar de verse superado ampliamente en número, supo juzgar los vientos al leer los patrones de vuelo de las aves de presa para ordenar a sus catapultas de fuego que propagaran incendios forestales con los que expulsó a las criaturas de sus madrigueras hacia las espadas de su ejército. Buscando aprovechar este éxito encabezó una carga de carros para arrollar al enemigo que huía del límite forestal, pero sus hombres no pudieron seguir su ritmo. Antes de darse cuenta Katakros se vió luchando en solitario contra un Ghorgon, el cual le arrojó de su carro y lo atrapó con una de sus enormes manos. Aunque consiguió atravesar el corazón de la bestia, ésta siguió luchando y le arrancó las extremidades una a una.

Ascenso en el ejército Ossiano[editar | editar código]

Inframundos de Ossia y Necros

Tiempo después de su muerte, el espectro de Katakros despertó en el Inframundo de Ossia, un dominio Shyishiano de orden y pureza poblado por Fleizchianos que creían en el trabajo duro y la dignidad. Las tumbas de los enterrados en Fleizch se replicaban en Ossia y, a través de estos sitios, los vivos de Ghur podían comunicarse con los muertos del Inframundo sin peligro. Mediante la vigilancia y el esfuerzo de los Fleizchianos fallecidos se preservaba la santidad de Ossia y sus habitantes vivían felices y tranquilos. El Inframundo al norte de Ossia, conocido como Necros, era el destino final de los Fleizchianos que creían que sus esfuerzos mundanos serían recompensados con una vida futura de lujo. Necros satisfacía todos sus caprichos y, mientras los Ossianos del sur trabajaban incansablemente, los Necrosanos comían uvas y aceitunas en el cálido crepúsculo de Shyish cantando y bebiendo alegremente. 

Incluso siendo un espectro, Katakros se sintió airado por las desigualdades entre estos dos Inframundos y sintió la necesidad de luchar una vez más. Se unió a la fuerza militar ossiana dirigida por los Tutores Sepulcrales, generales fallecidos que creían ante todo en la virtud del trabajo duro. A pesar de entrenar a sus tropas con una intensidad implacable estos maestros encontraron algo repelente dentro de Katakros, una carencia de humanidad que llenaba con la búsqueda fanática de la excelencia que les recordó al odiado Nagash. Nuevamente la habilidad en combate de Katakros y su estudio de la ciencia de la guerra lo llevó a ganar grandes honores y a ascender en la escala de mando. Cuando alcanzó el rango de general del ejército Ossiano su talento marcial se hizo patente, demostrando que podía enfrentarse a cualquier enemigo en todo tipo de terreno y destruirlo. 

Tras ascender por fin al rango de Alto General, Katakros ideó las formaciones de Escudo Ossiano, Égida Inmortal y Guadaña Katakrosiana, asegurando una combinación de tropas altamente especializadas y más flexibles. Siempre comandaba rodeado por un séquito de ayudantes y escoltas para garantizar que su atención sobre la totalidad de la batalla no se viera interrumpida. Confiaba en sus segundos, conocedor de sus capacidades, y si alguno le fallaba o enojaba era castigado de forma severa e inventiva. Todos sabían que Katakros no tenía piedad, pero su insensibilidad era fiable y bajo su mando sus fuerzas nunca cayeron ante los peligros de Shyish.

Conquista y supremacía [editar | editar código]

Katakros inició la anexión de los Inframundos de Hallost, Morthaven y Cadavaris

Katakros volvió su mirada hacia Necros, evaluando sus defensas como pobres. Sin embargo, por el momento reposó su espada. Cuando el azote del Caos arrojó su sombra sobre las Tierras Interiores Primas, enorme región cercana a Ossia, Katakros demostró estar más que preparado para afrontar el desafío. A lo largo de los acantilados y promontorios de Garra de Bruja expulsó al mar a los rátidos que infestaban Cadavaris, sus continuos ataques en pinza en las montañas más septentrionales del Espinazo Fuegonocturno machacaron a las orgullosas tribus Darkoath de la región y, en general, obtuvo una victoria entusiasta tras otra. El nombre de Katakros pasó a ser mencionado con reverencia y asombro en una veintena de Inframundos, desde el Fin del Sátiro a Athanasia. Sin embargo, gradualmente quedó claro que estaba consolidando su posición en cada uno de los territorios teóricamente liberados con el objetivo de anexionarlos. Ante la desmantelación despiadada de su independencia, tribus guerreras de Morthaven, Hallost y Cadavaris se vieron obligadas a aliarse, conformando un enorme ejército que marchó hacia las posiciones exteriores del naciente Imperio Ossiano. 

En esos momentos Katakros se encontraba conquistando a las tribus ecuestres de Equiis Central, pero al recibir la noticia envió instrucciones a los Tutores Sepulcrales instándoles a defender sus posiciones en espera de la llegada de refuerzos. Durante meses de guerra los Tutores Sepulcrales utilizaron cada pizca de su experiencia acumulada pero su inferioridad numérica provocó que paulatinamente la tierra de Ossia fuera derrotada y sometida. Cada amanecer los Tutores Sepulcrales miraban hacia el horizonte con la esperanza de ver las velas de la flota de Katakros, y cada día sufrían una decepción. 

Mientras una poderosa alianza de Inframundos asediaba Ossia, Katakros se encontraba en Equiis Central

En la duodécima semana, justo cuando la última guarnición ossiana fue desbordada, el ejército de Katakros regresó desde Equiis Central con una nación de jinetes a la espalda. Al tope de sus fuerzas tras haber recuperado su número en Praetoris, el Inframundo de los guardianes fieles, la Legión Katakrosiana asestó un golpe aplastante a la alianza Cadavariana. La cuenta de bajas fue muy alta, el ejército aliado huyó en un sólo día y fue posteriormente cazado hasta la extinción en los bosques que rodean Thetzar. Sólo quedó con vida uno de los Tutores Sepulcrales, el cual informó a Katakros del esfuerzo de guerra sufrido y le reprochó su tardanza. 

Tras absorber todo el conocimiento que considerará importante de su antiguo tutor, Katakros ordenó el exilio del viejo espíritu y disolvió sistemáticamente la aristocracia ossiana al completo exceptuando a los miembros del ejército. Colocó entonces a sus generales como supervisores del Inframundo, renombró a su cuerpo de gobierno como los Ossiarch y dió un golpe de estado militar que lo convirtió en el gobernante del país entero. Aunque algunos de sus detractores consideró que retrasó deliberadamente su retorno para asegurar su supremacía, en ausencia de los Tutores Sepulcrales nadie le contradijo. Ese día Katakros se convirtió en el señor definitivo de Ossia, aunque alguien en Shyish reclamaba el reinado por encima de él. 

Capitulación ante Nagash [editar | editar código]

Nagash, el Gran Nigromante

Tras ser liberado por Sigmar en los albores de la Era de los Mitos, Nagash había reclamado todo Shyish como su territorio soberano y había empezado a consumirlo conquistando Inframundos y absorbiendo a sus deidades. Los habitantes de Ossia y Necros no adoraban a ningún dios, pero sus regiones se encontraban cerca del centro del reino de la muerte y, por lo tanto, de Nagashizzar. Por ello Nagash envió innumerables huestes invasoras, pero todas fueron rechazadas por los expertos militares de Ossia. Necros no podía defenderse a sí misma, puesto que sus habitantes sólo pensaban en disfrutar de su paraíso. Por el bien de todos Katakros ordenó anexionarla formando una única región geopolítica tras ocupar sus tierras y levantar defensas en las mismas. Fueron tantos los éxitos logrados por sus fuerzas defensoras que atrajeron la atención de Nagash, sellando así su destino.  

El Gran Nigromante asumió el control directo del ejército de Nagashizzar para asegurar la conquista de Ossia. Las defensas maestras de Katakros comenzaron a derrumbarse, y en un mes el Alto General se vió forzado a conceder la derrota y tomó una decisión. Pasando con gran ceremonia por las puertas de Nagashizzar se acercó al propio Nagash con una propuesta: a cambio de la servidumbre eterna, Katakros lideraría los ejércitos principales de Nagash hasta que todos los Reinos Mortales fueran consumidos por la muerte. Dice mucho de la reputación y habilidad de Katakros que el Gran Nigromante escuchó la oferta, impresionado por la inaudita hazaña que significaba el haber resistido un mes entero contra las fuerzas de Nagashizzar. Nagash pospuso su decisión, requisó la biblioteca de Katakros e hizo que le llevaran los tratados filosóficos y militares a su trono uno tras otro. Tras largas noches de lectura atenta de los documentos, Nagash ttomó una decisión tras concluir que la mentalidad de este general es muy similar a la que tuviera su antiguo yo mortal. Aceptó la petición de Katakros, contento de haber encontrado el general que necesitaba para dirigir el mejor ejército no muerto que jamás hubiera existido, pero cuyas obsesiones militares no supusieran una amenaza real al trono de Shyish  

Ascenso a Mortarca[editar | editar código]

En el oscuro corazón de Nagashizzar, el espectro de Katakros fue reconstruido por completo. Su nuevo cuerpo de hueso fue esculpido mágicamente mezclado con el mejor alabastro de Shyish para transformarlo en un semidio brillante y escultural de tres metros y medio. Salió de los laboratorios de Nagashizzar con la cabeza alta y ataviado con vestimenta bélica. Se había convertido en un monarca de los muertos, un emperador y el icono del nuevo orden que Nagash pretendía imponer en los Reinos Mortales. Tras recibir el título de Mortarca de la Necrópolis Katakros recibió la guja Inda-Khaat, capaz de cortar un pilar de mármol de un solo tajo, y el Escudo Inmortis, protegido por un hechizo que hacía casi imposible que su portador sufriera daño. Aunque físicamente era irreconocible su mente afilada seguía siendo la misma, y su letal concentración se vió intensificada por la promesa de una eternidad con la que perfeccionar sus estrategias militares.

En estos tiempos, los primeros Ossiarch Bonereapers fueron creados

En los siglos posteriores Nagash ideó y creó a los Ossiarch Bonereapers, el ejército perfecto que en el futuro terminaría dirigiendo su nuevo Mortarca, y los introdujo en secreto bajo las ciudades de los Reinos Mortales. Por su parte Katakros conquistó una docena de Inframundos en nombre de Nagash, consolidando su posición como Mortarca.

La llegada del Caos[editar | editar código]

En el albor de la Era del Caos, Portales del Reino Corruptos palpitaron y escupieron legiones Daemónicas por todo Shyish. Flotas de plaga de Nurgle desde las Puertas Torbellino del Nihil Negro, la Mandíbula Marina y Boca de Codicia con la intención de anexionar las tierras de Ossia, ricas en tumbas, para sus propios fines. Cuando las velas de la flota de plaga aparecieron por el horizonte, el ejército espectral de Ossia estuvo más que preparado. Sin embargo Necros no lo estuvo, al estar dedicado al disfrute de una eternidad de merecido descanso. Katakros cubrió las costas de Ossia con catapultas y máquinas de asedio de su invención. Connuevamente las fuerzas de Katakros ocuparon la totalidad de la región, construyendo rápidamente empalizadas y zanjas en sus fronteras. Con este acto Katakros cimentó de forma efectiva su control de las tierras interiores del este desde Hallost hasta los límites lejanos de Equiis Central. Nadie desafía su derecho a hacerlo, puesto que el enemigo está a las puertas.

Las fuerzas de Nurgle asediaron Ossia en los inicios de la Era del Caos

Al principio las fuerzas de los muertos, unidas a los colonos vivos de los Inframundos, mantuvieron la posición contra los seguidores de los dioses oscuros. La artillería de los acantilados de Katakros hizo un daño significativo a la flota de plaga antes de que una niebla apestosa y de un verde grisáceo dificultara la visión. Los primeros ejércitos de Nurgle en invadir la costa trajeron consigo la plaga ósea, una enfermedad que infectó la médula de los vivos y les causó un dolor incapacitante en las extremidades y el pecho. Los ejércitos de los colonos shyishianos cayeron ante esta plaga uno tras otro, reducidos a la debilidad y desesperación días despuéss de cada enfrentamiento.

Las huestes espectrales del Imperio Ossiarch se debilitaron aún más al contraer sus propias enfermedades, entre ellas la Niebla Azotaespectros, una peste transmitida por el aire con la capacidad de infectar el ectoplasma y causar que los espectros se descompusieran en una apestosa nube de nada. Katakros juró venganza tras ver desintegrarse sus preciadas huestes etéreas.

A lo largo de las Tierras Interiores Primas las legiones de Nagash combatieron contra las fuerzas combinadas de Khorne y Nurgle en la Guerra de los Huesos. El Gran Nigromante detectó una mente maestra tras la invasión, que resultó ser Archaon, el Gran Mariscal del Apocalipsis. Finalmente el propio Nagash fue derrotado y se vió forzado a conceder Nagashizzar y a retirarse a una fortaleza oculta en Stygxx.

Derrota y Cautiverio[editar | editar código]

En su forma guerrera Sigmar era prácticamente invencible

Durante la batalla en defensa de la Omnipuerta de Gothizzar, Sigmar acudió esperando aliarse con Nagash y poder derrotar conjuntamente a Archaon. Sin embargo las fuerzas del Gran Nigromante nunca aparecieron, provocando que los seguidores del Dios-Rey sufrieran una costosa derrota. Sigmar, enfurecido, salió a la caza de Nagash eligiendo la venganza sobre el deber. Fue así como se inició la conocida como Guerra entre el Cielo y el Inframundo. Sigmar registró un Inframundo tras otro en busca de Nagash, asesinando a muchos de sus emisarios y generales. Incluso se enfrentó al Gran Nigromante en más de una ocasión, pero el Gran Nigromante siempre se le escapó en el último instante. Fue entonces cuando Katakros se enfrentó con su ira en las orillas del Lago Lethis. Katakros luchó bien, cuestionando a su oponente iracundo y agotándolo lentamente. La guja Inda-Khaat tenía el poder de matar a un dios, pero la rabia de Sigmar aumentó a medida que el duelo progresaba y finalmente arrancó de las manos de Katakros su escudo y le golpeó con el Ghal Maraz. Pero ni siquiera la potencia del martillo sagrado pudo destruir completamente al Mortarca.

Los restos de Katakros fueron encerrados en la Tumba de Medianoche, una Criptormenta situada en las orilllas del Lago Lethis. Sigmar ordenó a sus herreros Duardin que instalaran un Penumbral Engine para mantener oculto mágicamente el lugar. El artefacto se alimentó durante siglos del poder de Katakros, y fue así como pasó la Era del Caos y se inició la Era de Sigmar. Los Anvils of Heldenhammer conquistaron el emplazamiento de la Criptormenta, fundándose así la Ciudad Libre de Lethis sobre la misma. En todos estos años el alma de Katakros rumió largamente sobre su venganza y los cientos de miles de modos de ejecutarla.

Liberación[editar | editar código]

Tras el Necroseísmo y la revelación de las Criptormentas, Nagash descubrió que bajo las calles de Lethis se encontraba la Tumba de Medianoche. En estas criptas Nagash sintió la presencia de Katakros. Nagash creyó durante cientos de años que su mejor general había muerto y al descubrir su suerte se encolerizó, encargando a Lady Olynder la captura de la Tumba de Medianoche y la liberación del ser que albergaba. Cuando llegaron a Lethis las noticias de la enorme hueste de muertos vivientes que se acercaba se iniciaron los preparativos para la guerra, enviándose llamadas de auxilio a todos los aliados. Sigmar fue consciente del peligro que suponía la huida del preso, puesto que implicaría que Nagash contara con un poderoso aliado, por lo que envió al Celestant-Prime para que ayudara en la defensa de la ciudad. A pesar de los esfuerzos de los defensores Lady Olynder consiguió acceder a la Tumba de Medianoche, donde luchó en combate singular contra el Celestant-Prime. Tras un cataclísmico duelo Katakros fue finalmente liberado y, aunque Lethis consiguió sobrevivir al asedio, los Stormcast Eternals fracasaron en su misión principal. 

Duelo entre el Celestant-Prime y Lady Olynder

Reconquista del antiguo imperio[editar | editar código]

Una vez liberada, la forma espiritual de Katakros volvió rápidamente a Nagashizzar iracunda por su largo cautiverio. Una vez allí el propio Nagash le construyó un nuevo cuerpo. Las Banshees del séquito de Lady Olynder le entregaros sus antiguas armas, el glaive Inda-Khaat y el Escudo Inmortis, sus vestimentas de guerra fueron encantadas por Arkhan el Negro en una ceremonia de juramento de guardia, y mientras Nagash entonaba el sexto rito hexagramico del Liber Necros Katakros surgió nuevamente recompuesto de los laboratorios de Nagashizzar.

Las legiones de los Ossiarch Bonereapers, ocultas durante cientos de años, salieron de sus catacumbas y marcharon en masa a las órdenes del Mortarca de la Necrópolis. Con su odio hacia Sigmar intacto, marchó al encuentro de sus Stormcast Eternals masacrando a la Cámara Guerrera de los Greygaunt en la ciudad de Sendport. La siguiente en sentir la ira de Katakros fue la Horda Fundida de Hagran Cuatro-ojos, una alianza de tribus adoradoras de Caos y Duardin infernales que habían tomado práctiamente el Inframundo Praetoris. El Mortarca planificó rutas de ataque sobre la totalidad de las tierras del antiguo Imperio Ossiano, puesto que para él era una cuestión de orgullo que la franja de Inframundos que defendió contra el Caos en el pasado fueran los primeros que conquistara. Mientras enviaba fuerzas a promontorio norte de Praetoris, tenía conquistado su camino hacia la Costa Necrarca enviando a su Arch-Kavalos Zandtos para tomar la parte opuesta del continente desde Nerozzar en el sur via Grandioza hacia los Picos Ghodrine. Con la toma de las regiones costeras, el Mortarca cortó cualquier ruta que pudieran tomar los posibles refuerzos provenientes de las infames flotas saqueadoras de Hagran, muchas de las cuales estaban acosando los Inframundos de Morthaven y Splint en esos momentos. El propio Hagran se había unido a los invasores Khornitas de Hallost en un intento de forzar una alianza a través de la fuerza bruta, pero al marcharse dejó sus principales tierras de reclutamiento en Praetoris sin su liderazgo, un error que Katakros no iba a tardar en explotar.

Los Ossiarch Bonereapers avanzaron metódicamente por Praetoris, recuperando tierras que Katakros consideraba suyas por derecho propio. Con cada nueva conquista cosechó restos humanos que se transformaron en excelentes materias primas. Para cuando las hordas del Caos consiguieron organizar una defensa significativa al mando del lugarteniente de Hagran, el bestial Garha el Cornudo, estaban rodeados por tres frentes y fueron masacrados en la Batalla del Lago Elverin. En las LLanuras de Carne y Sangre de Hallost Hagran encontró a sus ejércitos desmantelados. La hueste de Vokmortian, el primerio entre los emisarios de los Ossiarch Bonereapers, rodeó y desmoralizó a las fuerzas de Hagran. Sin ningún lugar al que huir en las amplias llanuras de Hallost estas fueron exterminadas.

Las temibles fuerzas de los Ossiarch Bonereapers

Las conquistas se sucedieron. En Anadiria los Duardin adoradores del Caos que moraban en los Picos del Estrangulador vieron sus defensas superadas y fueron masacrados. En Equiis Central las fortalezas de los adoradores de Khorne de la región fueron arrasadas. Franjas enteras de las Tierras Interiores de Ghur fueron conquistadas por legiones de los Ossiarch Bonereapers que viajaron a través del Portal del Reino marino conocido como Boca de Codicia. Se iniciaron docenas de campañas militares, y las naciones de hombres, Duardin y Aelves se vieron asaltadas por las fuerzas de Katakros.

Finalmente, el Mortarca preparó la conquista de la Omnipuerta de Ghotizzar. Con el control del Endgate, Portal del Reino que conecta con la región de Ochopartes, Katakros podría iniciar la conquista de las tierras reclamadas por Archaón el Elegido. Sabedor de que al otro lado de la puerta encontraría muchas más fortificaciones, envió mensajeros a Dolorum, la corte de Lady Olynder, requiriendo su ayuda para encabezar juntos el asalto a Ochopartes.

Ofensiva de Katakros en Ochopartes[editar | editar código]

Lady Olynder encabezó el ataque a la fortaleza de Karheight

La primera fase de la ofensiva de Katakros en Ochopartes fue encabezada por Lady Olynder. La Mortarca del Duelo dirigió personalmente a sus fuerzas en el ataque contra la fortaleza de Karheight, la cual vigilaba el extremo del Portal Final situado en Ochopartes. En esta cruenta batalla los Nighthaunt traspasaron con facilidad un conjunto de defensas que no estaba preparado para repeler a enemigos etéreos y voladores. Al mando de las fuerzas del Caos estuvo Lord Saskarid, un Señor del Caos designado por Archaon para regentar Ochopartes en su ausencia. Le acompañaba como consejero el Gaunt Summoners conocido como el Amo Sinlengua. A pesar de los esfuerzos de los defensores por detener las distintas oleadas de los Nighthaunt, estos se vieron sobrepasado por el enorme número de espectros en las filas enemigas. La llegada de la propia Lady Olynder terminó por decantar el resultado de la contienda y, tras la muerte de Lord Saskarid , el Amo Sinlengua optó por retirar a sus fuerzas.

Marakarr Blood-sky lideró una poderosa y multitudinaria horda de bárbaros con la intención de expulsar a los invasores de Ochopartes

Aunque las fuerzas de Nagash habían obtenido una importante victoria, en Ochopartes se encontraban muchos de los ejércitos más poderosos de todos los Reinos Mortales. El Amo Sinlengua envió mensajeros llamando a la guerra contra los invasores y la maquinaria bélica del Caos empezó a movilizarse en dirección al Portal Final. El vacío de poder creado tras la muerte de Lord Saskarid fue visto como una oportunidad por diversos señores de la guerra que consideraron que había llegado su hora. Entre estos los más importantes fueron Marakarr Blood-sky, Lord Crawen Caryx y Thlorg the Bilespewer, los cuales conformaron un poderoso triunvirato que se dirigió hacia el pórtico de Shyish recogiendo los dispersos supervivientes del desastre de Karheight por el camino. Este enorme contiingente se enfrentó con os invasores Nighthaunt en el Bosque de Ojos. En esta horripilante batalla las fuerzas de Lady Olynder y Kurdoss Valentian fueron derrotadas y expulsadas del bosque hacia las llanuras colindantes, donde fueron asaltadas por la retaguardia y finalmente aniquiladas por el ejército del Amo Sinlengua. Kurdoss Valentian abandonó la batalla y Lady Olynder soltó un lamento de rabia y frustación al verse obligada a ordenar la retirada de sus pocas fuerzas restantes hacia el pórtico de Shyish. Sin embargo, a pesar de haber sido derrotadas sus legiones espectrales cumplieron su tarea, retrasando a los ejércitos del Caos y dejándolos desprevenidos ante la pesadilla que estaba por llegar.

La participación del Arch-Kavalos Zandtos fue fundamental en a batalla del Paso del Empalador

Cuando Katakros cruzó el Portal Final al mando de sus disciplinadas legiones, fue consciente de que se enfrentaba a un increíble desafío estratégico puesto que los ejércitos del Caos que poblaban Ochopartes superaban varias veces en número a su poderosa hueste de Ossiarch. Gracias al candente asalto de Lady Olynder pudo elegir el terreno en el que recibiría a las fuerzas del triunvirato, eligiendo la altamente estratégica posición conocida como el Tormento de Haradh. En lo alto del estrecho Paso del Empalador, junto a un barranco que caía hacia el Río Negro, Katakros posicionó una enorme fuerza de infantería en vanguardia y docenas de Mortek Crawlers en retaguardia. Al llegar al paso las fuerzas de triunvirato se convirtieron en un único torrente de cuerpos que chocaron contra la infantería Ossiarch mientras recibían una lluvia incesante de fuego artillero. La horda caótica cargó con fuerza y superó las defensas de Katakros por el flanco izquierdo, destruyendo las armas de asedio y sellando su destino al morder el anzuelo de la trampa de Katakros. En secreto, el Arch-Kavalos Zandtos descendió por el peligroso acantilado que llevaba al Río Negro al mando de la caballería de los Señores Stalliarch rodeando al enemigo y cargándole posteriormente por su retaguardia. Los apelotonados gseguidores del Caos fueron masacrados a montones, muchos de ellos arrojados por el borde del precipicio para caer en las corrientes del Río Negro. Las aparentemente dubitativas filas de la infantería Ossiarch se reformaron súbitamente en frente de las fuerzas del triunvirato cerrando las fauces de una carnicería de la que sólo escaparon el Amo Sinlengua y parte de los bárbaros al mando de Marakarr Blood-sky.

Aunque Katakros podría haber perseguido a los enemigos en desbandada, dejó escapar a Marakarr y los suyos ordenando la retirada hacia el Portal Final con un enorme botín de huesos y materia espiritual. Esta materia prima, junto las cosechada en los asaltos de Lady Olynder, fue utilizada para la construcción de una enorme fortaleza en las ruinas de Karheight, un poderoso bastión que pasaría a ser conocido como el Arx Terminus. La forma de esta titánica ciudadela recordaba a una mano de hueso extendida hacia el Portal Final, siendo cada uno de sus siete "dedos" un formidable muro fortificado por su propio derecho. En las entrañas de la fortaleza se construyeron talleres y camaras de extracción de almas Mortisan junto con acantonamientos sepulcrales y forjas de armas lo suficientemente grandes como para crear miles de soldados Ossiarch cada día en caso de recibir suficiente hueso para ello. Desde el centro se alzaba la torre conocida como Trono del Mortarca desde la cual Katakros podía vigilar todo detalle del Arx Terminus y dirigir con precisión toda defensa que pudiese ser necesaria.

El primer asalto a la nueva fortaleza de Katakros llegó antes de que sus defensas estuvieran completas. En la Batalla del Arx Terminus el legendario señor de Khorne Ghorun Thrax de Los Desollados lideró a una indomable hueste que se extendía más allá del horizonte como una gran marea de carne y músculos tatuados. Tres veces se colaron las fuerzas del Caos dentro de los muros, llegando incluso a reventar las puertas del Trono del Mortarca. Pero todos estos esfuerzos fueron en vano, y los enemigos de Katakros fueron bloqueados y destruidos en una enorme carnicería en la que los asediadores proporcionaron al Mortarca la materia prima necesaria para completar la construcción del Arx Terminus. A esta nueva victoria le siguieron muchas más en una brutal campaña de conquista que iniciaron Katakros y su aliada, Lady Olynder. El aura de muerte y horror que giraba en torno al Arx Terminus proveía de una materia prima de calidad a la Dama del Velo, la cual pudo invicar nuevas huestes espectrales con las que retomar la guerra contra los vivos con mayor intensidad que antes. En lugares como la Puerta de los Corazones Desollados o el Puente de los Gritos Fundidos los dos Mortarcas consiguieron importantes victorias, enviando posteriormente cargamentos de huesos hacia el Arx Terminus con los que mantuvieron un caudal constante de refuerzos. De esta manera consiguieron superar los fortificados fuertes de las fronteras de las Llanuras Cadáver y se internaron en las infernales zonas industrial de Angazkul-Grend.

Ningún general de entre las fuerzas del Caos pudo igualar el ingenio del Mortarca Katakros

El asalto a Angazkul-Grend fue brutalmente eficiente, permitiéndo a Katakros vislumbrar el perfil de las murallas de la Torre Varan. Fue entonces cuando noto cómo el suelo temblaba bajo sus pies anunciando la llegada de Archaon, Gran Mariscal del Apocalipsis. Le acompañaba su Varanguard y una inmense hueste mortal y daemónica conformada por servidores de los cuatro poderes ruinosos. Archaon sentía una furia volcánica puesto que se había visto obligado a abandonar su búsqueda para liberar Slaanesh, y era consciente de que a esas alturas los dioses Aelf habrían reinstaurado las protecciones que ocultaban a su prisionero y lo habrían llevado a otro rincón escondido de Uhl-Ghysh.

La ira de Archaon y su odio imparable le llevaron a masacrar a gran cantidad de enemigos durante la batalla

Katakros desplegó a sus fuerzas a lo largo de la orilla del Río Partealmas, dejando las ruinas de Angazkul-Grend tras de sí y dando inicio a una brutal cofrontación entre ambas fuerzas.Las fuerzas del Caos eran inmensas, incluyendo a fuerzas dispares como La Neblina Espeluznante, Las Cuchillas Impecables, La Cabalgata Escarlata, corsarios con la bandera del Hombre Ahogado al mando del legendario Gugrot Spume, los Daemons de Nurgle de la hueste de Los Nómadas Dadivosos liderados por Thrombolhox el Dadivoso, la Legión del Caos Ascendente, Los Señores Siniestros, El Flujo Desatado y las diversas tribus que poblaban Ochopartes como los Iron Golems, Los Unmade, Los Splintered Fangs o Los Untamed Beasts. Durante esta batalla el Arch-Kavalos Zandtos fue derribado por un coletazo de Dorghar mientras lideraba una contracarga contra la Varanguard, siendo sus restos recuperados por sus seguidores para que fuera posteriormente reformado. Por su parte las fuerzas espectrales de Lady Olynder fueron derrotadas por la Legión del Primer Príncipe y su macabra esencia fue expulsada de Ochopartes tras caer ante la espada de Be'lakor. Finalmente Katakros y Archaon se enfrentaron en un combate singular en el que el Mortarca finalmente cayó ante la hoja de la Matarreyes.

Mediante la transferencia oseomántica, la esencia de Katakros volvió al Arx Terminus, donde le esperaban decenas de cuerpos para ser habitados. El Mortarca había previsto su derrota, como preveía muchas más antes de descubrir el punto débil de Archaon. Ordenó la construcción de una red de defensas secundarias para el caso en que el Arx Terminus fuera conquistado, solicitó nuevos refuerzos a Nagashizzar y se dispuso a continuar con su campaña de conquista de Ochopartes.

Fuentes[editar | editar código]

  • Battletome Ossiarch Bonereapers
  • Guerras del Alma: La Ira del Elegido
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