Sigmaroteca
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Kratsik.

El Claro de los Crecimientos Cornudos alberga muchos males, pero ninguno tan repugnante como la Hermandad del Hervor Rojo. A la cabeza viene el rabioso sacerdote de la plaga Kratsik, cuya fe tóxica se basa en un hambre voraz de poder. A sus órdenes, los enjambres del Clan Pestilens infestan Plaga de Agua podrida.

Los skavens son una raza intrigante e infinitamente egoísta, para quienes la traición es tan natural como respirar. Por lo general, ofrecen lealtad o adoración solo mientras los beneficie, y siempre están convencidos de su capacidad para manipular o traicionar a aquellos a quienes sirven. Por tanto, es extremadamente raro encontrar verdaderos creyentes en medio de las agitadas masas de skavendom. Aún así, el Sacerdote de la Plaga Kratsik se encuentra entre ellos.

Cuando la Rata Cornuda ascendió para unirse al monstruoso panteón de los dioses del Caos, sus Señores Vermin fueron enviados a misiones de conquista.

Muchos videntes o señores de la guerra fueron derrotados mientras intentaba arrebatar el poder a los demonios rata, y muchos fueron castigados por su temeridad. Está en la naturaleza de los skavenkind el intentar burlar a sus mejores; incluso el propio Rata Cornuda ha llegado a un difícil trato con Nurgle, una alianza nacida de la plaga y la viruela. Los agentes Skaven se unirían a la búsqueda de Alarielle; si la encontraban, Nurgle les regalaría las mejores plagas y un Reino de Jade en el que disfrutarlas.

Entre estos secuaces elegidos está Kratsik del Clan Pestilens. Vigilado por el Corruptor Vermalanx, la fe del Sacerdote de la Plaga ha demostrado ser fanática. Sus violentos excesos han visto a muchos ejércitos abatidos por la enfermedad.

Esto no quiere decir que el Sacerdote de la Plaga no tenga la astucia para manipular a sus rivales. De hecho, en su fervor por demostrar que es el más fiel de los sirvientes de la Rata Cornuda, Kratsik ha planeado la desaparición de innumerables campeones del Caos y líderes de la guerra skaven. Sin embargo, reconoce que manipular a un dios está más allá incluso de él. En cambio, Kratsik grita el elogio de su deidad aún más fuerte, que la Rata Cornuda podría favorecerlo con su generosidad enconada.

Fuentes[]

  • The Quest for Ghal Maraz.
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