Lord Redomir es un poderoso hechicero del Caos y un devoto siervo del desaparecido dios Slaanesh, vil patrón del exceso y el desenfreno. El propio Redomir cree que el Príncipe Oscuro duerme en algún rincón oculto de los Reinos Mortales, hinchado y vulnerable tras haber devorado con glotonería muchas almas durante un antiguo cataclismo de proporciones devastadoras.

Redomir y los de su índole creen que se podría tentar al Señor del Placer mediante un ritual de excesos sin par y taimado sadismo, y han cometido incontables salvajadas a lo largo y ancho de los reinos.

Hasta el momento, nadie ha llamado la atención del bendito Slaanesh. Frustrado por estos fracasos, Redomir visitó diversos centros de conocimiento prohibido, investigando ritos inmundos y magia de sangre, decidido a presenciar el despertar de su amo y el derrumbe de la arrogancia de las ciudades de Sigmar.

Fue entre las torres de la Ciudad Maldita de Carpontia, donde el conocimiento acumulado del millar de magos cautivos fue sorbido y vertido a continuación en la Fuente de la Eternidad, donde el hechicero halló su respuesta, grabada en su mente por un coro de gritos de dolor. Sería en la Ciudad de Dos Colas de Hammerhal donde Redomir cumpliría por fin con su destino.

Al llegar a la mayor de las ciudades de Sigmar, Lord Redomir empezó rápidamente a convertir a gente a su causa. Incapaz de recurrir a los dispersos seguidores del Príncipe Oscuro, el hechicero echó mano de los siervos de los Dioses del Caos rivales. A los astutos siervos de Tzeentch les prometió extender la confusión y el tumulto, perfecto trasfondo para la consecución de sus malvados planes. Prometió a los alegres hijos de Nurgle la caída de Hammerhal Ghyra, y la oportunidad de sumergir la Ciudad Verde en pútridas maravillas. A los guerreros sangrientos de Khorne les prometió muerte y derramamiento de sangre tales como no habían visto en la vida, promesa tan antigua como los propios dioses, pero con un atractivo eterno para quienes siguen al Dios de la Sangre.

Tal fue la pasión de sus palabras que logró granjearse la lealtad de todos, y no sólo de quienes habían consagrado la vida a los poderes de la ruina. En el distrito infestado de criminales de Cinderfall, Redomir halló aliados inesperados, ansiosos de traicionar a su ciudad a cambio de los dones ofrecidos por el hechicero...

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Tras pasar varias vidas al servicio de su sádico dios, Lord Redomir apenas puede describirse como un humano: delgado, los cuernos se extienden desde el cráneo, y sus ojos son dos ascuas de llamas sobrenaturales. Lo único que conserva de su antigua vida es la espada que ciñe en la cadera, aunque nadie le haya visto empuñarla.

Fuentes[editar | editar código]

  • Guía de Juego de Warhammer Quest: Shadows over Hammerhal
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