Sigmaroteca
Advertisement
Sigmaroteca

Logo puñocarne.jpg

Los Puñocarne se ven a sí mismos como los más grandes de todas las Mascatribus, y tienen muchas razones para hacer tal afirmación.  Poseídos de mayores riquezas y mucho más guerreros Ogor que sus rivales, los Puñocarne se precipitan sobre sus enemigos en una avalancha de carne sudorosa, atiborrándose de los cadáveres de los reinos derrotados.

Los orgullosos Puñocarne se golpean el pecho y proclaman que su Mascatribu es la más grande de todas.  A la luz de las grandes cantidades de carne y botín que llegan a su fortaleza, el Gran Fuertetripas, en la culminación de cada incursión exitosa, ese reclamo no carece de mérito.  La mano manchada de sangre que marca a un guerrero de Puñocarne es un espectáculo conocido y temido por gente civilizada, tribus corruptas y caudillos mortales por igual, y con razón.  Su Mascasenda ha llegado más lejos y consumido más reinos que cualquier otra, despojando a regiones enteras de cada trozo de materia.

La familiar mano teñida de rojo de un guerrero Puñocarne se logra metiendo un antebrazo en una tina de sangre hirviendo, dejando que esta manche la carne de color carmesí.  Realizado de nuevo antes de cada nueva incursión, este acto simbólico recuerda la leyenda de Grawl Puñocarne, el primero de los Overtyrants, que se ganó su título al derrotar al Titanox Ghuriano y arrancarle las entrañas a la gran bestia con sus propias manos.  Se dice que al deleitarse con este gigante primordial, Grawl se llenó de vitalidad y fuerza más allá de la de cualquier Ogor.  Los Puñocarne afirman que la sangre de Grawl todavía corre espesa por sus venas.  Aunque las otras tribus Mascatribus resienten esta arrogancia jactanciosa, sin mencionar el hecho de que los Puñocarne suelen reclamar los mejores terrenos de caza como solo para ellos, no pueden negar el poder de los Puñocarne ni desafiarlo sin correr el riesgo de ser destruidas.

Independientemente de que las historias de su antiguo primogenitor sean ciertas o no, la Mascatribu ciertamente cuenta con un número de Ogors mayor que cualquiera de sus rivales.  Los Puñocarne son particularmente expertos en derrotar y absorber a competidores más pequeños en sus filas: los Bilegulpers, Clotted Throat y Stoneteeth han sido todos humillados y conquistados, sus gobernantes devorados y sus Glothordas y Hafscarchas menores subsumidas.  Incluso los temibles Cabezapeñasco llevaron una vez el puño rojo para honrar su lealtad hacia los Puñocarne, aunque los dos han sido feroces rivales desde el intento de Braggoth Vardruk de dominar a las Mascatribus.

Los Puñocarne han prosperado durante la tumultuosa llegada de la Tempestad de Sigmar e incluso en las mortales tormentas de las Guerras del Alma, sus Glothordas viajando a través de vastas distancias en busca de comida.  Se han enviado muchos grandes ejércitos para detenerlos, desde Cámaras Guerreras Stormcast y partidas de guerra del Caos hasta las legiones Ossiarch del Mortarca Katakros.  Los Ogors, por supuesto, están encantados con este flujo constante de nuevos e intrigantes sabores que enviados directamente a sus expectantes bocas.  Los Tyrants de los Puñocarne se han vuelto enormemente ricos y corpulentos como resultado del éxito de la Mascatribu, cuyo efecto ha sido aumentar diez veces su ya inmenso apetito.  Cada festín debe ser más grande que el anterior, por lo que los Puñocarne han fijado su mirada en conquistas cada vez más ambiciosas.

Fuentes[]

  • Tomo de Batalla: Ogor Mawtribes (2019)
Advertisement