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La guardia necrotopiana, Las Diez mil Cohortes, los Katakroi[]

Los Mortis Praetorians, las legiones del propio Katakros, son la mejor fuerza miliar al otro lado de la tumba. Usado como un ejército profesional por la consumada agudeza táctica y estratégica de sus líderes, su letalidad proviene no del miedo que inspiran, ni de sus siniestros hechizos, sino del dominio innato del arte del combate.

Descripción[]

La capacidad de los Mortis Praetorians de hacer la guerra con velocidad y eficiencia asombrosas les ha hecho ganar incontables batallas desde la Era de los Mitos. La filosofía de Orpheon Katakros está integrada  en cada uno de sus preciados Mortis Praetorians, una marca indeleble de sus valores marciales que forma parte intrínseca de la amalgama de sus almas. Estos principios básicos son reafirmados y moldeados por las personalidades de los generales que antaño lo sirvieron. La necesidad de conquista del Mortarca era tal que, cuando Nagash lo ascendió a señor de las legiones Ossiarch, arrancó las almas de los generales que lo habían servido bien en vida de sus mausoleos y se las entregó a sus Mortisans, que las dividieron meticulosamente en sus partes integrantes mediante un duro proceso llamado destilación espiritual. Al hacerlo, infundieron una parte diminuta de cada uno de estos oficiales en cada cohorte escogida. Cada soldado de la Cohorte jakaqiana, que opera en Cadavaris, contiene, una pequeña parte de Jaqak el Sabio, que aún aúlla en su interior mientras que la Columna serpentina de Xanda está regida por la antigua alma de Djucanda la del Filo Zigzagueante.

Conocidos por los demás Ossiarch como los Katakroi o las Diez Mil Cohortes, los Mortis Praetorians mantienen un número constante de guerreros sin importar cuán violentas se vuelvan las mareas de la guerra. Su método más simple de obtener refuerzos es asesinar sin piedad hasta al último de sus enemigos, recuperar a sus caídos así como los mejores huesos de los cadáveres enemigos, y usar dichos restos para reformar a sus guerreros muertos para que vivan de nuevo. De sufrir pérdidas extremas, o si parece que serán incapaces de recuperar sus restos tras la batalla, formarán guerreros nuevos para reemplazarlos casi de inmediato. El lazo nigromántico entre la casta de oficiales de primera línea y los Mortisan que trabajan en lo profundo de sus necrópolis es tan fuerte que, tan pronto cae un guerrero, se crea su reemplazo y se le destina a una nueva unidad lista para luchar de nuevo. Una vez la nueva unidad de Katakroi alcanza la ubicación de su encarnación previa, los Soulreapers de la legión reunirán las esencias residuales y esquirlas escindidas de los Bonereapers asesinados para fusionarlas e infundir a los nuevos guerreros con la misma ánima guía. Aunque esto precisa de dedicación y paciencia inhumanas y aunque sus cohortes quizá se encuentren diseminadas, así se mantiene la misma cantidad de Mortis Praetorias, pues la determinación es algo que los muertos poseen en medida aterradora.

El deber actual de los Mortis Praetorians es defender la idea de que la necrotopía de Nagash es un lugar de gloria y esplendor. Para ello, sus castas inferiores pasan el tiempo entre batallas levantando asentamientos cada vez más sofisticados. Al principio son militares, pero después civiles y por último estéticos. Junto a enormes puertas se levantan altísimas estatuas de Nagash, jardines de la muerte y mórbidas hazañas arquitectónicas brotan de la nada en las tierras que conquistan, y cada una se elabora de aquellos a los que mataron de camino al dominio. Atacar estas maravillas del reino de Nagash es invitar a una venganza fría y terrible

Fuentes[]

  • Death Battletome: Ossiarch Bonereapers
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