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Las fortificaciones y ciudades de los Ossiarch Bonereapers se construyen de acuerdo con el conjunto de diseños contenidos en los Principia Necrotopia. Algunos de sus puntos son flexibles, con planos que dan lugar a ser interpretados por la Orden Mortisan para poder lograr resultados óptimos de acuerdo con la naturaleza del paisaje. Sin embargo, hay elementos de los principios arquitectónicos de los Ossiarchs que se cumplen estrictamente. Al ser un recurso que los Ossiarchs pueden moldear y endurecer a su antojo, el hueso se usa hábilmente, tanto para reforzar como para adornar. Debido a sus especificaciones fundamentales compartidas, las Necrópolis Ossiarch que se pueden encontrar en los Reinos Mortales tienen un parecido definitivo entre sí. En la mente de sus creadores, esta similitud de forma sirve no solo para hacer realidad la visión de Nagash sobre la Necrotopía, sino que también facilita la eficiencia en asuntos militares.

Cuando una tierra madura para el diezmo es colonizada por los Ossiarch Bonereapers, las primeras estructuras en ser construidas son los lugares de diezmo. Estos son lugares en los que los Ossiarchs exigen que las personas sometidas se reúnan con ellos en un momento específico para entregar su pago o, si se ha acordado previamente, dejar la ofrenda de hueso para su recolección. Presididos por la imponentes obeliscos o estatuas, los lugares de diezmo están protegidos por auras mágicas que evitan que los carroñeros, las alimañas e incluso la flora y los hongos se hagan con el botín óseo.

Las siguientes infraestructuras en ser creadas serán pequeñas fortificaciones que reclamarán áreas de terreno defendibles. A medida que los Ossiarchs tomen su diezmo año tras año, estos transformará estas fortificación en una fortaleza más grande. Seguidamente se crearán los talleres Mortisan, cuyas estructuras escalonadas se extenderán tanto por encima como por debajo del suelo. Desperdigados en los mismos se suelen encontrar braseros con tapa piramidal en los que las energías de las almas cautivas pueden mantenerse indefinidamente, y que actúan como depósitos para este ingrediente crucial en las creaciones de la Orden.

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A medida que continúen las conquistas de los Ossiarch se levantarán más edificios, añadiéndose a esta gran obra los cargamentos obtenidos con diezmos o conquistas. Se erigirán fortalezas y forjas que, con el tiempo, crecerán para incorporar fundiciones de armas, sepulcros de almacenamiento y laboratorios de alquimistas para la creación de más activos de guerra. Cuando se completen los muros exteriores y las casetas de vigilancia aprovechando al máximo el terreno circundante, la necrópolis dejará de construirse hacia afuera y comenzará a ascender hacia arriba. Los complejos más antiguos tienen torres que arañan los cielos, tan imponentes que rivalizan con cualquier fortaleza exceptuando a la propia Nagashizzar.

Protegen los umbrales grandes estatuas de rostro cadavérico coronadas a la manera de los Mortarcas que emanan olas de energía nigromántica cubriendo los alrededores de una luz pálida. A pesar de su apariencia aterradora, en el imperio de los muertos estos lugares son centros de cultura y aprendizaje. Las mayores entre estas Necrópolis generalmente poseen una guarnición permanente y extensos laboratorios de la Orden Mortisan. Existen bibliotecas en cada necrópolis principal, sus interminables estantes llenos de pergaminos minuciosamente organizados enrollados alrededor de fémures, guardados junto a tomos cuidadosamente caligrafiados cuyas hojas están hechas de piel humana. Estas bibliotecas son atendidas por criaturas parecidas a cigüeñas conocidas como bibliopomps. Volando con alas deshilachadas a los estantes pertinentes, sacan pergaminos o grimorios con sus picos con forma de probóscide y los llevan a los eruditos Ossiarch que los hayan solicitado. Colectivamente, en estas extensas bibliotecas existen tratados sobre casi todas las personas y bestias de los Reinos Mortales. De esta manera, cuando sus negociaciones finalmente se vuelven agrias, los líderes de los Ossiarchs pueden investigar la mejor manera de matar a cualquiera que elija rebelarse contra su gobierno.

Los vectores de invasión más amplios que se extienden desde cada necrópolis también están forjados de acuerdo con un conjunto de parámetros cuidadosamente delineados. Caminos de hueso se extienden por los páramos, sus superficies duras como rocas pero lo suficientemente flexibles como para sortear el desplazamiento de las tierras, ya que incorporan redes deliberadas de grietas que recuerdan a las líneas de fisura de los cráneos humanos. Estas carreteras siguen líneas de poder geománticas que Nagash ha esbozado a sus Mortarcas, siguiendo nuevamente los dictados del Principia Necrotopia. Sus planes de invasión se adhieren estrechamente a las líneas ocultas de energía que se extienden invisiblemente a través de los Ocho Reinos, potenciando las obras de la Orden Mortisan y prestando seguridad a las legiones de muertos vivientes que los patrullan. Cuando llegan a la costa, estos caminos terminan en un pequeñas ciudadelas o fortalezas, puntos de referencia en los que los Ossiarchs pueden rehacer sus filas y embarcarse para la próxima etapa de su viaje.

Neccrópolis Conocidas[]

(en construcción)

Se listan a continuación las Necrópolis conocidas de los Ossiarch Bonereapers:

  • Arx Terminus

Fuentes[]

  • Tomo de Batalla: Ossiarch Bonereapers
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