Miniatura del Príncipe Vhordrai

Dondequiera que los esqueletos de fortalezas semiderruidas asomen de la tierra, ya sean ciudadelas arrasadas o antiguos castillos abandonados, la maldición de la Fortaleza Sangrienta (Crimson Keep) podrá manifestarse. El cielo se oscurecerá con aullantes bandadas de murciélagos zombi, la tierra se agrietará y quebrará como sangre reseca, y una luz escarlata envolverá las abandonadas fortalezas. Piedra por piedra y torre por torre, cambiarán y se deformarán, mutando en un bastión de rojos muros, colosal e imponente, dominado por un gran portón de hierro negro. Esta es la guarida del Príncipe Vhordrai, el temido señor de la Fortaleza Sangrienta. Desde esta espantosa ciudadela lanza sus cruzadas contra los vivos, cabalgando el enorme dragón zombi Shordemaire para saquear y destruir.

Vhordrai es el primero de los Caballeros Sangrientos, venerado como nada menos que un santo de la masacre por estos jinetes no muertos. Sus cruzadas de sangre son legendarias entre sus órdenes de caballería. Muchos Caballeros Sangrientos todavía consideran un peregrinaje la búsqueda de la Fortaleza Sangrienta, para allí brindar junto a su señor con la sangre de los indignos.

Sin embargo Vhordrai es tan prisionero como conquistador. Durante los días mas oscuros de la Era del Caos, cuando la forma física de Nagash fue destrozada por Archaon y las fuerzas del Caos invadieron Shyish, Vhordrai vio una oportunidad de librarse del Gran Nigromante. En el momento de mayor debilidad de Nagash, el vampiro intentó robar los restos de su forma, y lanzarlos a través del Portal del Reino corrupto de Yulghuan. Su plan era permitir a los Dioses del Caos devorar la esencia de Nagash si así lo deseaban; esa vez no habría resurrección posible para en Dios de la Muerte. Fue Arkhan el Negro, tan leal como de costumbre a su amo, quien frustró en plan de Vhordrai, derrotando a los traicioneros ejércitos del vampiro y encerrando a este en un ataúd hecho de piedra del Reino de Shyish. Allí languideció durante una era, negada la posibilidad de saborear la sangre, pero también negada la posibilidad de morir gracias a la magia de la muerte que resonaba en su prisión. Cuando el resurgido Nagash lo liberó por fin, el vampiro se había vuelto medio demente.

Esto no fue un acto de perdón, pues semejante cosa es anatema para el Gran Nigromante. Siempre pragmático, Nagash buscaba castigar a su general por su traición, pero aún deseaba hacer uso de su habilidad marcial. Así, conjuró un hechizo que ataba a Vhordrai a su terrible ciudadela por siempre. Aunque la Fortaleza Sangrienta podría aparecer en cualquier parte de los reinos suficientemente saturada de magia de la muerte, su castellano recibiría una agonizante muerte final si permanecía fuera de sus muros por mas de un día. De esta forma Vhordrai permanecería atado en corto por Nagash. El vampiro rabia por sus ataduras, incluso aunque disfruta de llevar ruina y muerte a los enemigos del Gran Nigromante. Es el puño acorazado de Nagash, un contundente instrumento de muerte que cabalga al frente de su compañía de Caballeros Sangrientos para masacrar y aterrorizar a quienes desagradan al Dios de la Muerte.

Fuentes[editar | editar código]

  • Battletome Legiones de Nagash
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