Sigmaroteca
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Reinos Mortales
AzyrAqshyChamonGhurGhyranHyshShyishUlgu


El Reino de Azyr o Reino de los Cielos es uno de los Reinos Mortales. Se encuentra gobernado en su completitud por el Dios- Rey Sigmar. Es un refugio de cultura y razón, aunque desde la Batalla de los Cielos Ardientes se ha volcado en la industria de la guerra y control de los Reinos Mortales.[1]


Características[]

El Reino de los Cielos de Azyr es un mundo de alturas que brillan con una luz de mil estrellas que es generada por los cristales de celestium concentrados. Su luz se ve potenciada por remotos fenómenos de geomancia que forman extrañas constelaciones que son usadas por Sigmar, para profecías y predicciones que incluso son visibles desde otros reinos. Por las estrellas vuelan incontables meteoros y cometas que choca con el Gran Disco Azyrita o son perseguidos por Dracoestelares que vuelan por el Reino.[1]


Territorio[]

Lugares de referencia[]

  • Dharroth.
  • Azyrheim, capital del Reino Celestial.

    Sigendil: En Sigmaron, gran fortaleza de Sigmar, el Palacio de los Cielos; allí brilla Sigendil, la Alta Estrella.
  • Sigmarion: La gran fortaleza de Sigmar que se eleva por encima del Reino Celestial y Mallus. Los muros alrededor de los Eternos de la Tormenta rugían como acantilados, cada uno centelleante, en los que se reflejaban y estaban marcados con los glifos de los Reforjados. En ella hay un gran domo hecho con zafiros, donde una escalera de mármol lleva al piso inferior, en el que el pavimento es de cristal. Por encima, grabados en la sigmarita más pura estaba el radiante símbolo del Cometa de Cotas Gemelas (Twin-tailed Comet) entre una corona plateada.


Historia[]

El Dios Rey siempre ha tenido una profunda conexión con el Reino de los Cielos. Fue aquí donde accedió por primera vez a los Reinos Mortales, nacido sobre los restos del Mundo Pretérito y dotado de nueva vida por el aliento de Dracothion, el Gran Dragón Celestial. La vida en la celestial Azyr fue en tiempos gloriosa, días interminables de asombros y posibilidades compartidas por deidades, semidioses y mortales.[2]


Era de los Mitos[]

A lo largo de la Era de los Mitos, el Dios Rey exploró todo Azyr. Recorrió las tierras altas y las bajas, cada reino iluminado por la cercana Hysh de día y por la Alta Estrella Sigendil de noche, Allí descubrió tribus mortales, y espoleó el nacimiento de la civilización entre ellas. Largo tiempo atrás había levantado un poderoso imperio a partir de tribus bárbaras, así que dominaba el arte de tutelar sociedades nuevas, y conocía bien qué secretos anidan en el corazón de los hombres. Su influencia sobre los habitantes de Azyr fue tan profunda y positiva que juró llevar la luz a otros Reinos Mortales, y extender la humanidad por ellos. Estos serían sus reinos, y Azyr sería la joya de su corona.[2]

El Sigmarion

En sus peregrinajes por los nuevos reinos que le mostró Dracothion, Sigmar se ganó la lealtad de los pueblos dispersos que vivían allí. Lideró a los más fuertes en la Gran Fundación de Azyr. Cuenta la leyenda que las piedras de los primeros cimientos de Azyrheim, se colocaron en el lugar donde Sigmar llegó al reino, en un valle rodeado de montañas.[1] Lentamente, la ciudad de Azyrheim se levantó sobre el territorio montañoso, bañada por la luz peculiar de Mallus, el centro similar a un orbe del Mundo Anterior al Tiempo. [2] Tal era la grandeza de la ciudad que hizo que las poblaciones del Mundo Pretérito parecieran humildes. [1] Las doradas torres y ciudadelas eran más altas, y resplandecían a la benigna luz de las estrellas. Todo el artificio de las razas mortales quedó en sus manos, combinadas sus ambiciones y habilidades antiguas para dar forma a un dominio digno de los elegidos del Dios Rey. Con los milenios, Azyrheim se volvió una metrópolis que deslumbra en pleno Reino de los Cielos. Se la conoció por muchos nombres, entre otros Ciudad Eterna o Primera Ciudad. [2]


Tras la construcción de Azyrheim fue generado el mpas glorioso de todos los milagros del Reino, el Sigmarabulum. El Sigmarabulum fue construido al rededor del núcleo del Mundo Pretérito y sirvió para albergan al tripe de población de Azyrheim. Dentro de él se fundó la Bóveda Celestial, hogar del Panteón del Orden en tiempos de Crisis.[1]


Era del Caos[]

Tras la Batalla de los Cielos Ardientes y las Guerras del Nexo, Sigmar decidió sellar las Puertas de Azyr. Esto provocó un éxodo masivo hacia el Reino de Azyr donde huyeron muchos refugiados quienes se dirigieron en su mayoría a Azyrhiem.[1] Así la cuidad de Azyr se le conocería como la Ciudad de los Perdidos. Allí los refugiados vivieron un Nirvana, convirtiendo la vida en Azyr en un Crisol de civilizaciones nuevas y ancestrales. Cohexistieron cientos de culturas y tribus unidas por el odio hacia el Caos y el sueño de recuperar sus tierras.[1] Mientras tanto en los Reinos Mortales, la huella del Caos arraso con todo los hogares. Se libraron guerras contra los vivos y los muertos, los monstruosos y los astutos.[2]



En Azyr, el eco de lo sucedido con anterioridad no perdió fuerza, sino que tal vez la cobró hasta que el clamor de almas belicosas llenó el cielo. Unos habían sido desplazados de sus hogares, otros marchaban a la deriva en las mareas del tiempo, pero todos soñaban con vengarse de las fuerzas del Caos.[2] Ante la venganza que reclamaba sus corazones y con el Privilegio recien descubierto comenzaron a surgir oscuros sentimientos en aquellos que creían que Azyr se había dormido en los Laureles. Ante Esto y la sabida poca tolerancia de Sigmar por quienes violan la ley[2], Sigmar descubrió que el lugar de su divinidad había sido contaminado.[1]


Cuando la situación no pudo sostenerse más, bajó del cielo hecho una furia y no sólo acabó con la vida todos los ciudadanos marcados por el Caos, sino que destruyó a todo aquel que albergaba odio en su corazón. Una declaración de intenciones que pocos ignorarían.[2] Asimismo, quemó la sombra negra de Caos de una vez por todas, o al menos esa era su intención. [1]

En el trascurso de la Era del Caos y para reconquistar los Reinos Morales, Sigmar comenzó con la construcción de su gran ejercito para reconquistar los Reinos Mortales. Allí se creo las Fraguas de los Seis Herreros dentro de del Gran palacio de Sigmaron. Allí se construyó el Yunque de la Apoteosis en conjunto con el Dios Grungni y desde ese momento resonaron los martillos de una legión de herreros. Poco a poco el Reino de Azyr se llenó constantemente de los guerreros eternos de Sigmar, los Forjados en la Tormenta. Para entrenarlos, Malerion entregó a Sigmar El Gladitorium para que sus guerreros pudieran luchar hasta la muerte y resucitar al final de la batalla.[1]

Inicios de la Era de Sigmar[]


Guerra por los Portales[]


Guerras del Alma[]


Tiempo de la Bestia[]


Sociedad & Cultura[]

Tola la cultura y Sociedad de Azyr rige en torno al Dios Rey Sigmar. Sigmar proveía de una tribu bárbara que luchaba. amaba y vivía a su antojo, sin embargo ante su divinidad y las muchísimas almas que lo seguía comenzó a adoptar una leyes y sociedad estricta. [3]

Gobierno[]

Sigmar estableció un cuerpo de Gobierno que supervisaría sus ciudades. El primer consejo que comisión se denominó los Señores del Salón Celestial con Doscientos cincuenta y seis miembros. Tras la creación del Primer conclave, este se replica en todas las Ciudades de Sigmar de los Reinos Mortales.[3]

Lenguaje[]

La Lengua de Azyr es la lengua principal del reino y es usada incluso en algunas de la Ciudades de Sigmar. Sin embargo normalmente se ve usa en conjunto con otras lenguas nativas de cada región o reino.[3]


Referencias[]

  • White Dwarf Weekly nº 75 y 76.
  • Reglamento Age of Sigmar.
  • 1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 1,5 1,6 1,7 1,8 1,9 Warhammmer Age of Sigmar: Libro Básico (3era Edición) - Azyr, El Reino de los Cielos | Pag 130
  • 2,0 2,1 2,2 2,3 2,4 2,5 2,6 2,7 Warhammmer Age of Sigmar: Libro Básico (2da Edición) - Azyr, El Reino de los Cielos | Pag 114-115
  • 3,0 3,1 3,2 Warhammmer Age of Sigmar: Libro Básico (3era Edición) - Azyr, El Reino de los Cielos - Leyes de Azyr | Pag 131
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