Sigmaroteca
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Jelsen Darrock No Oficial logo.png Por decreto de la Orden de Azyr, este artículo se considera fuera del Canon Oficial. Se declara carente de toda veracidad y blasfemo, y todo el que lo lea sufrirá purga inmediata. Si usted es el autor, diríjase a las autoridades competentes para someterse a la penitencia pertinente.

Atención: Material No Oficial

Tzeentch no deja nada al azar, como maestro del conocimiento y forjador del destino siempre está al tanto de todos los movimientos presentes, pasados y futuros, y no duda en manipular a quien sea que pueda suponer una amenaza en un futuro en su camino hacia la soberanía mágica. 

Tzeentch siempre ha sido un maestro en lo suyo, pero ni el mismo pudo vislumbrar lo que un pequeño grupo de prodigiosos talentos acabó por hacer, se habían oído historias que nunca llegaban a nada concreto, grupos de magos haciendo sacrificios para acumular éter de distintos reinos, runas protectoras que ocultaban de pronto una gran cantidad de energía, todo parecía no tener correlación, simples rituales , susurros en el aire que nadie confirmaba ni desmentía, y lo que parecía ser simples hechos aleatorios sin ningún fin concreto al final se convirtió en la mayor acumulación mágica que se recuerda desde el mismísimo fin de los tiempos.

Una fuerte perturbación aparecía en la mente del señor del conocimiento,  excelsa pretium non, esa frase se repetía una y otra vez en su cabeza, entonces mandó a PantX, O Pae Lia, el segundo al mando de Kairos, para partiera en la búsqueda de respuestas. Se tardaron muchos ciclos en encontrar a la gente adecuada que diera las respuestas acertadas, hacía muchos años un grupo de sacerdotes asociados al caos se dedicaban a escribir profecías bajo la tutela de un Heraldo que ansiaba por encima de todo ascender en la jerarquía mágica, poco quedaba ya de ese monasterio, pero entre los restos hubo un pequeño libro que contenía las mismas palabras que atormentaban al señor del conocimiento.

Cum quibus ludere creare alia separatim regna IX, regnum desolatus aliorum manus sint corruptionem.

Cum beatitudo nihil permanebit: quia omnis qui natus est morieris, et infelix est regnum ab initio, quod ad eclipsim vultus enim rat et aurea nunc idoli, et albuginem habens in se est clavem ad resurrección Nova Paradisum

Excelsa pretium non in pretio pretium est nimis alte: et si quod sequitur non habebit labefactum in regno IX


Es entonces cuando todo cobró sentido, cuando los movimientos de los poderosos magos tenían una lógica, pero ya era demasiado tarde, Nova Paradisum se había creado y tal como se predecía no le quedaba mucho hasta su destrucción.

Otro detalle importante saltó a la vista de Tzeentch: “Busca a la rata, al ídolo dorado y al enano ya que estos son la clave del porqué de Nova Paradisum”. Y entonces lo vio claro, un reino aislado de los poderes ruinosos tenía el conocimiento de la creación de reinos, cuan poderoso sería Tzeentch si pudiese controlar los reinos a placer, cegado por esa visión se puso manos a la obra.

Dado que había demostrado ser de gran utilidad, a PantX, O Pae Lia se le encomendó reunir a la avanzadilla que atravesaría las puertas hacia el nuevo reino y obtener el tan preciado botín, el señor de la transformación se reunió con un experimentado príncipe demonio que lideraba una hueste de guerreros del caos y tzaangors que puso sus soldados a disposición de los designios de Tzeentch, y con un par de gemelos Gaunt summoner famosos y temidos por sus dotes mágicas emprendieron la marcha.

El grueso del ejército estaba listo, pero faltaba lo más importante, los tres generales de los cuales dependía el éxito de esta cruzada, ya que al ser un reino con una inestabilidad mágica alarmante los poderes ruinosos no podían acercarse al núcleo del reino, impidiendo a toda costa hacerse con el botín, es por eso que Tzeentch hizo alarde de su más característica habilidad, el engaño.

A la rata, la cual sólo ansiaba la inestable piedra bruja, se le engañó con visiones de un grandísimo botín de tan codiciada piedra, la esperanza de encontrar tamaño botín fue más que necesario para que pusiese sus ingenios mecánicos en marcha y se adentrara por el subsuelo del reino.

Al enano, el cual ansiaba mantener la soberanía en los cielos por encima de todo, se le comió la cabeza en sueños con una poderosa tecnología capaz de almacenar ingentes cantidades de energía que les darían el empujón necesario para gobernar los cielos.

Con el Ídolo Dorado fue más difícil, ya que no es fácil corromper una mente tan pura, para ellos fue necesario informar mediante falsos testimonios que un poderoso artefacto, capaz de abrir las mismísimas puertas de Azyr estaba sin protección en el mismo centro de Nova Paradisum, el temor de Sigmar de ver invadido su territorio fue suficiente.

Tres adalides encargados de controlar cielo, tierra y el mismo subsuelo de Nova Paradisum, con un control de tantos frentes era cuestión de tiempo que alguien allanase el camino para las tropas de PantX, O Pae Lia, Decenas de ejércitos enemigos se interponen delante el preciado conocimiento arcano de La Mano del Destino, el cual había superado con creces cualquier expectativa, estaba al alcance de la mano, si conseguían escapar con vida de aquel caos.


Tzeentch no deja nada al azar, o eso cree…

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