Sigmaroteca
Advertisement
Sigmaroteca

"Hallasteis el Ghal Maraz, Thostos," dijo Lord Vandus. "Un logro impresionante"

Las altas bóvedas de los pasillos del palacio Sigmaron resonaban con las pisadas de los dos líderes guerreros, que caminaban hacia sus Huestormentas en las cámaras celestes.

"Y sin embargo, no logré recuperarlo," respondió Thostos. La voz del guerrero sonaba desacostumbradamente llana y monótona. Su máscara, pensó Vandus. Es simplemente un efecto de la máscara.

"Con una docena de Huestormentas y un Portal del Reino cercano, lo tendremos enseguida" dijo Vandus.

"El hechicero no nos lo cederá tan fácilmente."

"Entonces lo arrancaremos de las garras de su cadáver."

Los dos Lord-Celestant siguieron caminando, con el ruido de la gran congregación creciendo a lo lejos.

"Lord Thostos," comenzó Vandus. "Disculpadme, pero debo preguntar. Tu Reforja. ¿Te ha... te ha cambiado? ¿Somos realmente eternos?"

Thostos se detuvo un momento, y su mirada se encontró con la de Vandus. Bajo la máscara, Vandus vió ardientes fuegos azules. Recordaban a fuegos fatuos, la materia espiritual de aquellos condenados a una eterna existencia crepuscular.

"Sí," respondió Thostos, volviéndose y alejándose por el pasillo.


‘You found Ghal Maraz, Thostos,’ said Lord Vandus. ‘A tremendous achievement.’

The skyvault corridors of the palace Sigmaron rang to the footsteps of the two warrior lords as they strode towards their Stormhosts in the celestine vaults.

‘Yet I failed to claim it,’ said Thostos. The warrior’s voice was strangely flat and monotonous. His mask, thought Vandus. It was merely the effect of his mask.

‘With a dozen Stormhosts and an open Realmgate close by, we’ll have it soon enough,’ said Vandus.

‘The sorcerer will not yield it easily.’

‘Then we shall prise it from the claws of his corpse.’

The two Lord-Celestants strode on, the sound of the great muster growing louder in the distance.

‘Lord Thostos,’ ventured Vandus. ‘Forgive me, but I must ask. Your Reforging. Has it… has it changedyou? Are we truly eternal?’

Thostos stopped for a second, and met Vandus’ gaze. Behind the mask, Vandus saw blue fires burning. They were much like will-o’-the-wisps – the soul-stuff of those cursed forever to a twilight existence.

‘Yes,’ said Thostos, turning away to march onward.

Fuentes[]

  • The Quest for Ghal Maraz.
Advertisement