Sigmaroteca
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Como un tsunami de carne porcina, los Rugientes cargan, pisoteando a sus víctimas y devorando cual quier cosa en la que puedan hincar el diente. Sobre sus lomos, Ironjawz enloquecidos profieren gritos de guerra. Son los Rugientes Sangrientos, las tropas de choque de los Ironjawz.

Descripción[]

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Los Rugientes son bestias enormes parecidas a un jabalí, con piños afilados, pelaje mugriento y unos ojos pequeñitos y cargados de odio. De carácter incendiario, son monturas de guerra muy apreciadas por aquellos Ironjawz que tengan lo que hay que tener para montarlos. Las turbas y los puños de Rugientes Sangrientos constituyen las tropas de choque de los Ironjawz, adelantándose siempre al resto de orruks para alcanzar al enemigo antes que nadie. Los orruks con sus rebanadoras oxidadas hacen saltar por los aires pedazos de guerreros y los rugientes despedazan lo que queda con sus pezuñas y colmillos. Incluso para los estándares de los Ironjawz, la carga de los Rugientes Sangrientos es algo terrible de presenciar.

Un rugiente nunca está del todo domesticado. De hecho nunca aceptan un jinete sin dar guerra. Cuando los Clanes Ironjawz atraviesan una zona poblada por rugientes (facilmente identificable por la devastación que causan y por sus "Kagarrutaz"), algunos de ellos van de cacería. Cuando logran acorralar a las bestias, les clavan pedazos de hierro a puño limpio. De este modo los marcan como propiedad de los Ironjawz. Además, así quedan blindados y, lo que es más importante, el peso los ralentiza lo justo para poderlos montar.

Los Megajefes valoran la ferocidad de los Rugientes Sangrientos en el combate y saben que una carga en el momento justo puede acabar con una gran parte del ejército enemigo, además de generar un muy satisfactorio jaleo cuando los monstruos resoplantes hacen papilla al enemigo. En incontables batallas y durante eras los Rugientes Sangrientos han sido resposables de las más espectaculares victorias de los Ironjawz y de la destrucción de algunos de los mayores ejércitos que jamás se hayan enfrentado a los pieles verdes.

Los jefes aztutoz presumen de haber creado grandes "eztrategiaz" para los Rugientes Sangrientos, como las llamadas Piñoz de Gorko, Pincha-pezuñaz o el temible Gancho de Gorrinos Gruñidores. Los jinetes de rugientes discuten constantemente sobre la mejor táctica para aplastar al enemigo, mientras que el resto de orruks señalan, a riesgo de ganarse un pescozón que todas consisten en los mismo: reunir un puñado de Rugientes Sangrientos y hacer que carguen contra el enemigo lo más rápido posible.

Jefes de los Rugientes Sangrientos

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Un Jefe resulta especialmente belicoso hasta para ser un Ironjawz. Su cuerpo suele ir forrado con más hierro que sus propios chikoz. Esta armadura está compuesta por los cachos más duros y brillantes que el jefe puede recopilar, de modo que sirva más para dejar claro quién manda, como tambien de protección. Su Rugiente también será el de peor genio de todos, al que ni los otros Rugientes mirarán a los ojos por temor a que les muerda la cara. Los Jefes de los Rugientes Sangrientos no tardan en labrarse una reputación en su clan, ya que son los primeros en patear al enemigo. En los Zolez de hierro, el Jefe más duro de los Rugientes Sangrientos es Gutgrak Ironteef (así lo afirma él). Este orruk desquiciado vive a lomos de su Rugiente, satisfecho con dejarse ir de una pelea a otra. Ha llegado al extremo de comer como un Rugiente, engullendo los pedazos de tendones, carne y huesos que rebosan de las fauces de su montura, sin cesar de sonreír demencialmente como si fuera Gorko en persona.

Fuentes:[]

  • Battletome: Ironjawz (1ª Edición)
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