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Los Cathallars toman las intensas emociones almacenadas por sus parientes en Aetercuarzo gastado y las queman hasta convertirlas en humo. En tiempos de batalla, estos vapores psicoactivos fluyen hacia las filas del enemigo. Los tocados por ellos gritan y se lamentan, crujiendo y desgarrándose unos a otros en paroxismos de angustia hasta que son consumidos por completo por el dolor.

El papel del Cathallar es de suma importancia en la sociedad Lumineth. Son ellos los que toman las emociones almacenadas en Aeterquarzo por sus contemporáneos y, en solemne ritual, lo queman en nubes de crda energía psicológica. Tal es su habilidad que el Cathallar puede canalizar este subproducto emocional en las filas del enemigo, conduciéndolas a la locura, o incluso convertirla en emanaciones dañinas que puedan rastrillar el alma de un enemigo con garras de desesperación.

El Cathallar es una figura solemne, adornada con las profundas túnicas de su orden y las reliquias de sublimación. Sus maneras no son aceleradas, ya que actuar demasiado rápido es arriesgarse a permir que la emoción asociada a dicha acción incline el equilibrio de su estado mental hacia una espiral emocional, lo que podría llevarlo hacia un impulso repentino. En cambio, se mueven con una calma lenta y medida. Sus movimientos son casi en forma de trance, e incluso su discurso es más como un himno oscuro que una melodía apresurada y centelleante.

Cada Cathallar mantiene típicamente las manos y los pies desnudos en todo momento, para que se mantengan de la mejor manera en contacto con la magia geomántica de las tierras que recorren. De echo se entierran a sí mismos, permitiendo que el paisaje absorban algunas de las letales energías que canalizan. Esto significa que si la oleada de emocionrs del Aeterquarzo gastado se vuelve demasiado severa, pueden canalizarla a través de ellos mismos y en el propio reino. Las flores se marchitan y la hierba se ennegrece a su alrededor mientras canalizan el intenso poder emotivo que de otra manera los ahogaría en energía negativa. Pena, culpa, desesperación, rabia, angustia insistente... todas estas emociones y muchas más arden en el incensario similar a un tazón que es la herramienta sagrada de la Orden Cathallar, oscureciendo el reino a su alrededor con la intensidad de los sentimientos agotados.

Cuando el Cathallar desea utilizar como un arma las emociones profundas y negativas que se queman en su tazón de Aeterquarzo, lo hacen guiando psíquicamente los humos residuales hacia las filas del enemigo. Al principio, los ojos de los enemigos lagrimean y sus mentes giran confusas pero luego, a medida que arraiga la quemadura emocional, se estremecen, tiemblan y convulsionan. Pronto estarán rastrillando su propia piel, gritando a todo pulmón, sacándose sus propios ojos e incluso atacando a los que los rodean en un ataque de rabia ciega. Incluso los no muertos afectados por el humo encuntran su voz, lamentándose y charlando mientas la intensidad de apuro se ales hace evidente y colapsan al suelo.

El catallar simplemente observa, distante y tranquilo, mientras el enemigo se desmorona ante ellos. En cuestión de escasos segundos los soldados Lumineth capitalizarán la situación, lanzándose para terminar con la miseria del enemigo con desapasionada eficiencia.

Fuentes[editar | editar código]

  • Tomo de Batalla: Lumineth Realm-Lords (2020)
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