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Retrato threx

Threx Skullbrand es el Bloodsecrator de la Goretide, y uno de los principales tenientes de Korghos Khul. Oriundo de Aqshy, este gigantesco campeón ha participado en innumerables batallas, muchas de las cuales tuvieron especial relevancia en las Guerras por los Portales. Propenso a ataques de ira y siempre equipado con su temible icono, este guerrero participó en algunas de las batallas más célebres de las Guerras por los Portales.

Orígenes Editar

Threx nació en los finales de la Era de los Mitos, siendo el hijo primogénito del rey de la Tribu Skullbrand. Esta había sido tradicionalmente una tribu guerrera, obteniendo su poder de una gran pira de fuego a la que reverenciaban. El rey, conocido tradicionalmente como el Rey Ceniciento, adquiría la capacidad de manipular a voluntad este fuego y en el pasado los vecinos de los Skullbrand habían temido y reverenciado el poder de estos monarcas. Sin embargo la madre de Threx había abazado la fe en Sigmar y convencido a su esposo de que abandonara la vía de las armas. El joven Threx no podía estar más en desacuerdo, y se desesperaba ante lo que veía como una sucesión de muestras de debilidad que iban a terminar condenando a su pueblo.

Ascenso al trono Editar

Ya en su adultez, llegó a los oídos de Threx que su madre había sido insultada por Yourag, el jefe de la tribu Korchian. Hastiado de la inactividad de su padre Threx convenció a un millar de guerreros de su tribu para que lo acompañaran en un ataque de represalia contra el arrogante Yourag y su tribu. Tuvo lugar una batalla frente a la capital de los Korchian donde Threx se sobrepuso a pesar de que sus fuerzas se encontraban en inferioridad numérica. Tras su victoria obligó a Yourag a disculparse públicamente por sus palabras, y volvió hacia su castillo orgullosos de su victoria. Al fin y al cabo las fuerzas de Threx habían sufrido pocas bajas y habían marcado un precedente que haría que el resto de tribus vecinas se replantearan cualquier tipo de agresión a los Skullbrand. Sin embargo, el recibimiento de Threx fue frío. Su padre le recriminó haber dejado parcialmente indefensa a su tribu, informándole de que varios jóvenes habían muerto en un ataque perpetrado por una tribu rival que había aprovechado la situación para robar parte del ganado de los Skullbrand. Threx pidió a su padre organizar un contraataque, pero el rey de los Skullbrand siguió los consejos de su esposa y condenó a su hijo a permanecer durante un año como cuidador del ganado de la tribu, tiempo en el que no podría portar un arma mayor que un cuchillo.

Al poco tiempo el rey decretó que Threx debería viajar en solitario a la capital Korchiana para disculparse ante Yourag. Requerir que viajara desarmado a la capital del enemigo al que había deshonrado era prácticamente una sentencia de muerte, y Threx empezó a pensar que su padre deseaba deshacerse de él pero no tenía la valentía necesaria para asesinarlo directamente. Consciente de su situación, se infiltró en su castillo natal con la intención de hablar directamente con su padre sin la intervención de su madre. Threx esperaba convencer al rey de la necesidad de recuperar la tradición guerrera de los Skullbrand y devolver finalmente la gloria perdida a su pueblo. Consiguió acceder a la sala del trono, donde su padre le reveló una terrible verdad: la gran pira no se había encendido durante años, y había estado engañando a su pueblo mediante artificios para hacerles creer lo contrario. Se encontraba presente el guardián de la pira, principal sacerdote de su antigua fe, el cual confirmó la terrible revelación. Indignado por el engaño, Threx lanzó a su padre hacia la pira, la cual se encendió repentinamente incinerando a su padre. Threx descubrió entonces que podía dominar el fuego de la pira, y propuso al guardián de la pira anunciar que su padre se había suicidado antes de cederle el trono. Aunque el sacerdote albergaba dudas sobre los actos de Threx, su dominio sobre el sagrado fuego de la pira era incontestable. A la mañana siguiente fue aunuciada la muerte del antiguo rey y su supuesta última voluntad.

EL día de su nombramiento, muchos entre los Skullbrand dudaron de la historia de Threx, en especial su madre. Sin embargo ninguno de los presentes pudo negar el control que Threx poseía sobre el fuego, el cual podía manipular a su antojo. Ante este signo inequívoco Threx fue nombrado Rey Ceniciento a pesar de que su madre le pidió que renunciara al trono alegando que había vislumbrado que tal acto traería ruina y devastación a los pueblos de Sigmar. Threx le hizo caso omiso y la desterró del reino.

 El Festín Rojo Editar

Islas Clavis

El Festín Rojo se celebraba tradicionalmente en las Islas Clavis

La madre de Threx se refugió en la capital Korchiana tras su exilio, siendo bien recibida por Yourag. Ambos se aliaron con diversas tribus adoradoras de Sigmar e indignadas por las creencias blasfemas de Threx. Al poco una enorme fuerza asedió a los Skullbrand pidiendo su cabeza. Threx utilizó entonces su posición como rey para convocar el Festín Rojo, un tradicional encuentro en el que representantes de las tribus de la Meseta Llagaígnea se reunían en las Islas Clavis para festejar mientas sus respectivos campeones luchaban por el honor de los suyos. Threx tenía la esperanza de poder derrotar a sus principales enemigos en combate personal, y se llevó una llama de la pira sagrada para impresionar a los jefes de las distintas tribus. Pero una vez en las Islas Clavis vió como gracias a las palabras de su madre aumentaban aún más sus enemigos mientras que él se encontraba completamente falto de aliados. Fue entonces cuando desubrió a lo lejos una precaria embarcación en la que dos guerreros intentaban llegar a las islas a través de una furiosa tormenta. Admirando su valentía casi suicida, acudió en su ayuda con la intención de obtener un nuevo aliado. Fue así como conoció a Korghos Khul y a Lakshar Bloodspeaker

El entendimiento con Korghos y Lakshar fue muy grande, encontrando puntos en común en muchos aspectos. Cuando se convocó a los líderes de las principales tribus participantes en el Festín Rojo, Threx presidió como convocante con una pira de fuego sagrado de su tribu y Korghos Khul sentado a su lado. En medio de la reunión Korghos habló de sus enemigos, los Maestros del Diezmo, y de la amenaza que representaban para su propia tribu y para el resto. Algunos entre los asistentes declararon que no les importaban los problemas de los Khul, mientras que otros mostraron preocupación por la posibilidad de que los Maestros del Diezmo entraran en guerra con la Meseta Llagaígnea. Viendo debilidad en el resto de jefes tribales Korghos lanzó un sorprendente desafío: aquel o aquella que consiguiera abatirle en el Festín Rojo gobernaría a los Khul, pero a cambio los pueblos de todos aquellos que cayeran ante él en combate deberían unirse a su guerra contra los Maestros del Diezmo. Este anuncio causó gran agitación, sobretodo cuando Threx se unió al desafío afirmando que quien consiguiera derrotarle obtendría el mando de la Tribu Skullbrand. En ese momento Skolor Helfir, líder de los Direbrand, declaró que lo que se estaba proponiendo contradecía los designios de Sigmar y que su iba a abandonar el Festín Rojo. Korghos esperaba obtener la ayuda de los Direbrand, la mayor de as tribus de la Meseta Llagaígnea, y se sintió angustiado puesto que la marcha de los Direbrand condenaba a su pueblo. Le dijo a Threx que no podía permitir que Skolor se marchara, y éste le repondió que hiciera lo que debía hacerse. Mientras Korghos se acercaba rápidamente al lider de los Direbrand con la intención de asesinarlo Threx aprovechó para hundir su hacha en el cráneo de Yourag, que se encontraba presente. Se alzaron los gritos a su alrededor mientras se producía un feroz combate, y Korghos lanzó el grito de guerra de Khorne llamando a purgar a los sigmaritas que se encontraban en la sala. El poder del dios de la sangre fluyó a través de Thex y sus seguidores, y media docena de líderes tribales se vieron imbuídos asimismo de esta rabia. Todos los que se les opusieron fueron asesinados en una terrible matanza, incluyendo a la madre de Threx a la cual mató con sus propias manos y arrojó a la pira.

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Korghos Khul en la época del Festín Rojo

Tras la masacre Korghos y Lakshar exhortaron a los supervivientes a seguir la senda de Khorne, vía en la que Threx encontró las auténtias raíces de su pueblo. Korghos declaró que todo aquel que estuviera en la isla y no se les uniera debía ofrecer su cráneo a su sangrienta deidad. Thex ordenó a sus seguidores que llamaran a las armas al resto de guerreros que había llevado consigo a la isla, pero ante la declaración de que sus ejércitos arrasarían a todos sus enemigos Korghos le dejó claro que él sería el único señor de esos ejércitos. Thex reconoció su mando, renunció a su título como rey de los Skullbrand, y a partir de los restos de los cadáveres fabricó un estandarte con el que anunciaría la llegada del futuro ejército de Korghos. Aun así la isla estaba llena de guerreros, muchos de los cuales eran leales a los líderes tribales recién asesinados. Korghos ordenó a Thex que anunciara públicamente que el liderazgo de los Khul sería para aquel que le derrotara, dando inicio al Festín Rojo. Lakshar sugirió un enfoque aún más atrevido: la copa de la sangre, símbolo del Festín Rojo, sería llevada a la sagrada mesa situada en la cumbre de la isla. Aquel que consiguiera beber de la misma sería declarado señor de la Meseta Llagaígnea, asegurando así que todos los presentes en la isla se sumarían al combate enfrentándose entre ellos.

El anuncio provocó el efecto esperado. Korghos derrotó a un gran número de líderes tribales, anunciando a sus seguidores que debían obedecerle a partir de ese instante. Los que se negaron, cayeron bajo su lanza. Thex alimentó una gran pira con los cadáveres de los muertos y muchos guerreros se unieron a la senda de Khorne, puesto que una chispa del poder del dios del Caos se encontraba en los corazones de los miembros de todas las tribus de la Meseta Llagaígnea. Cuando no quedaron oponentes a los que derrotar Korghos se dirigió a beber de la copa de la sangre, pero encontró que Lakshar se le adelantó tomando la copa en sus manos. Mientras la tierra temblaba, el portador de la palabra de Khorne le aseguró a Korghos que no iba a ser traicionado. Lakshar declaró que ochocientos ochenta y ocho campeones habían dado su vida en la isla sagrada y vertió sobre sí mismo el contenido de la copa. Una inmensa sacudida lanzó al suelo a Korghos, el cual descubrió que la mesa era en realidad el plinto de un Portal del Reino. El cuerpo de Lakshar se contorsionó tranformándose en un avatar de Khorne, y Korghos se encontró ante él. El dios del Caos le felicitó por su victoria, y le prometió el ejército que había demandado. Sin embargo Khorne le informó de que él también tendría un ejército que arrasaría las tierras para su deleite y poder. Lakshar reapareció ileso tras la manifestación de su dios y a través de la neblina rojiza del portal, que sería conocido a partir de entonces como El Ojo, emergieron legiones de demonios aullantes.

 Era del Caos Editar

Durante la Era del Caos, Threx participó a las órdenes de Korghos Khul en la conquista del Gran Erial. Como su principal lugarteniente, podemos suponer que participó en las más importantes batallas que llevaron a Korghos a la grandeza. 

Guerra por la Península Brimstone Editar

Poco antes del Día de la Venganza Threx se encontraba acechando por la Península Brimstone al mando de un contingente de Blood Warriors. Formaban parte de una hueste mucho mayor dirigida por el propio Korghos Khul. Korghos estaba obsesionado con encontrar un oponente digno con cuyo cráneo  terminar su imponente pirámide roja. Muchos miembros de la Goretide, entre ellos el propio Threx, estaban descontentos con lo que consideraban una conducta impropia y carente de violencia. Sin embargo seguían sus órdenes a regañadientes.  

Legiones de Sangre de Khorne Sigmaroteca

Threx al mando de un grupo de Guerreros de Sangre

Fue durante estos días cuando los hombres de Threx emboscaron a un grupo solitario de Bloodreavers. Threx eliminó con facilidad al líder de sus desdichadas presas. Justo cuando él se disponía a terminar con la vida otro Bloodreaver llamado Rekh, el propio Korghos Khul hizo acto de presencia y obligó a Threx a perdonar la vida de los Bloodreavers restantes. Korghos convirtió Rekh tanto en su espía como en su esclavo y, aunque esta decisión desagradó a Threx, fue gracias a la misma que descubrieron el Portal Susurrante.  

En el mismo instante en que Korghos tuvo conocimiento del misterioso portal, dirigió a sus tropas hacia el mismo. La hueste de la Goretide llegó al portal en el mismo Día de la Venganza, poco antes de que tropas de los Stormcast Eternals fueran enviadas a conquistar el portal. Fue así como se inició la Batalla del Portal Susurrante.  

Batalla Puertas susurrantes Batalla 1 Edición Ilustración

La Batalla del Portal Susurrante

En la batalla, Threx se dirigió al mando de sus Blood Warriors hacia la base del portal, donde se enfrentaron a un contingente de Retributors al mando de Ionus Cryptborn. El combate fue feroz, utilizando Threx los poderes demoníacos de su icono para transformar a sus hombres en furiosas máquinas de matar. Sus oponentes estaban rodeados y, aunque formidables en combate, era cuestión de tiempo que fueran derrotados. Justo cuano Threx se preparaba para participar en la matanza recibió una orden de Korghos Khul.  

El señor de la Goretide se había dado cuenta de que los Stormcast planeaban abrir el portal, y ordenó a Threx que neutralizara a un grupo de Prosecutors que estaban lanzando relámpagos contra las protecciones arcanas de la puerta. Threx lanzó su hacha con toda su fuerza contra Anactos Skyhelm, el líder de los Prosecutors. Con su potente lanzamiento logró neutralizar a su rival, pero este se sacrificó en el último momento y consiguió lanzar un poderoso rayo que cegó aThrex y a sus hombres. Cuando recuperaron la visión comprobaron que el Portal Susurrante se había abierto y que un enorme número de refuerzos enemigos llegaban a través del portal.

Lejos de amilanarse, Threx y sus hombres se lanzaron a la carga contra sus nuevos oponentes jubilosos de que su dios les ofreciera tal enorme cantidad de oponentes dignos. Sin embargo paulatinamente fue haciéndose patente que los Stormcast los superaban en número y, para empeorar la situación, Korghos Khul desapareció tras batirse en combate singular con el general de los sigmaritas. Threx finalmente se tuvo que retirar con sus fuerzas restantes, siendo esta la primera derrota que sufría la Goretide en varios siglos.

Ionus Cryptborn

Threx se enfrentó varias veces a fuerzas lideradas por Ionus Cryptborn.

Threx y sus hombres se replegaron hacia la fortaleza de Khul. Aunque desconocemos los detalles de dicha retirada, sabemos que a los pocos dias Threx se encontraba al mando de su contingente a la defensa de una de las torres de bronce que rodeaban la foraleza de Khul. Este torreón era el más cercano a el Portal Susurrante y, como era de esperar, sufrió el ataque de un contingente de Stormcast Eternals. En la Batalla de la Torre de Bronce, Threx se enfrentó nuevamente a fuerzas lideradas por Ionus Cryptborn.

A pesar de que Ionus invocó unas nieblas para ocultar su avance al enemigo, Threx les había preparado una mortífera sorpresa. En el mismo instante en que los Stormcast revelaron su posición, lo que aparentemente eran uno tocones de árboles resultaron ser unas trampillar por las que fueron expulsados unos géiseres hirvientes de sangre. Para cuando Ionus consiguió neutralizar la amenaza sus fuerzas habían resultado diezmadas. En el combate posterior las tropas sigmaritas se vieron comprometidas cuando una hueste demoníaca enviada por Korghos Khul les flanqueó. Sin embargo en el momento decisivo Ionus Cryptborn descubrió un fallo estructural en la base de la torre e invocó un relámpago que golpeó en el mismo. Los miembros de su guardia de Retributors golpearon con sus pesados martillos el torreón consiguiendo que este cayera sobre la mayoría de las tropas de Threx. Nuevamente los Stormcast Eternals consiguieron la victoria aunque por mucho que buscaron no encontraron el cadaver de Threx entre los escombros de la torre.

Era de Sigmar Editar

Durante las Guerras por los Portales Threx participó en la batalla en la Fortaleza Sobrenatural, en la que Vandus Hammerhand consiguió recuperar el sagrado martillo Ghal Maraz. En esta contienda intentó derrotar en combate al Lord-Celestant haciendo caso omiso a las órdenes de Korghos Khul, puesto que éste deseaba ser el que derrotara al campeón de Sigmar. Posteriormente sabemos que participó en la conquista del Orbe Infernia, y actualmente sigue siendo uno de los principales lugartenientes de Korghos Khul.

 Batallas Célebres Editar

Threx ha participado en gran cantidad de batallas a lo largo de los años. Entre ellas destacan:

 Fuentes Editar

  • Warhammer Age of Sigmar 1 edición
  • Libro de inicio de la primera edición de Age of Sigmar
  • The Blood Feast (Novela), por Gav Thorpe
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