Se dice que lo único más aterrador que un gargante salvaje y furioso es un gargante con un sentido de propósito. Aquellos que dejan a un lado su estilo de vida glotón para seguir a sus hermanos mayores, y denominados Triturahombres (Mancrusher Gargants en inglés), se vuelven aún más peligrosos, e incluso llegan a aprender los conceptos básicos de la guerra al centrarse en aplastar aún mejor a sus enemigos.

Descripción[editar | editar código]

Los gargantes de los Reinos Mortales tienden a la indolencia y a preocuparse del ahora, sin pensar más allá de si siguiente comida a no ser que algo los enfade lo suficiente como para entrar en una furia asesina. Aquellos que maridan sus comidas de ganado y vociferantes aldeanos con algunos barriles de cerveza robada, o quizá uno o dos barriles de hidromiel, se aficionan al sentimiento de invulnerabilidad que inunda »su sistema tras cada festín, y son conocidos como Aleguzzelrs. La resaca resultante es de proporciones épicas, y aunque un gargante con resaca está entre los monstruos mas peligrosos y temibles de los Reinos Mortales, normalmente se pasará el día siguiente en una caverna húmeda, lejos de la castigadora luz de Hysh.

Sin embargo, incluso el gargante más solitario, al oír el rítmico tronar de la marcha de un Megagargante. enganchará algunos animales muertos de su cueva y seguirá los pasos de sus hermanos mayores. Esto lo hará literalmente, ya que los gargantes son criaturas bastante fáciles de seguir. Hasta un Aleguzzler con una tremenda resaca puede seguir las profundas huellas dejadas por un Megagargante, sabiendo que al hacerlo está yendo hacia una de las mayores peleas de su vida.

Puede que tarde varias semanas en alcanzar a los más grandes entre los suyos, porque, aunque los Megagargantes no hagan nada con prisa, su zancada de diez metros le permite mantener un paso bastante rápido. Eso sí, cuanto más grande sea el gargante, más necesitará dormir. Toda esa actividad de derruir muros y hundir galeones puede de resultar extenuante. por lo que los más grandes a veces duermen durante días enteros. Un gargante determinado es capar de seguir sus marcas de pisadas en la lluvia, en una ventisca o en una nevada, matando el hambre con aquellos animales o campesinos atraídos hasta lo que creen que es un pozo improvisado, hasta el día en que encuentre a sus hermanos mayores durmiendo en algún sitio. Es muy fácil localizar un Megagargante dormido siguiendo sus ronquidos, que suenan como un rugido nasal parecido a un corrimiento de tierras, arrancando y parando continuamente.

Con cuidado de no perturbar el sueño de sus primos mayores, el gargante recién llegado se hace con un puñado de bestias para el desayuno, acampa, se mete una bola de queso o un topo muerto en las orejas para poder echarse él también un sueñecito y se prepara para unirse a la causa por la mañana. Pese a toda precaución, seguramente hará tanto ruido como un goregrunta con armadura pesada cayéndose por un precipicio. Por suerte para ellos los Megagargantes tienen el sueño pesado, porque si se despierta antes de tiempo, hambriento y enfadado, podría matar al gargante sólo para darle una lección.

Si un Aleguzzler tiene éxito en unirse a la causa de un Megagargante tras acampar con él habrá encontrado un nuevo propósito y tendrá alguien a quien admirar. Correrá tras la monstruosidad berreante y de paso firme a quien ahora llama líder, riendo sus chistes malos y apresurándose a machacar todo aquello que tu señor decida que es lo bastante molesto como para matarlo. Las juergas que antes definían la vida del gargante serán cosa del pasado, ya que al Megagargante le toca la parte principal del bolín tras cada batalla, y puede vaciar un barril de potente licor sin compartir más que un eructo de satisfacción. Esto quiere decir que tras la batalla los Aleguzzer seguramente sigan sobrios, lo cual les da un nuevo propósito, ya que su mente está clara y su cuerpo se fortalecerá al esforzarse por mantenerse al nivel de su hermano adoptado. Con el vigor que le da esto, se convierte en el tipo de gargante conocido por las razas civilizadas como Triturahombres, un estado bastante más peligroso que su ebria y descontrolada versión anterior. Además, con su jefe vigilándolo, está constantemente en el camino de la guerra.

Allí donde los gargantes de los reinos se unan en tribus, seguirán a todo Megagargante que pase cerca de su territorio, Este agradecerá tener un grupo de devotos que luchen a su lado, sobre lodo porque esto aviva sus propios delirios de deidad y de proclamarse el nuevo Behemat. Incluso se habla de Comekrakens que han permitido a un grupo de Triturahombres unirse a ellos cuando van a un asalto. Como nómadas, los nuevos Triturahombres se contentan con existir a la sombra de sus hermanos más grandes, y trabajarán duro para impresionarlos.

Las tribus de Triturahombres saben enfocarse letalmente en la batalla. En lugar del habitual deambular y tropezarse como granjeros a la caza de pollos sin cabeza, atacan en grupos y resisten los contraataques del enemigo mientras su líder acaba con todo lo que sea más grande que ellos. La presencia de un Megagargante, o mejor aún, de varios, implica que los gargantes por fin tienen la oportunidad de hacer algo realmente impresionante, como destrozar una ciudad o eliminar a un monstruo especialmente legendario, en lugar de limitarse a sembrar el caos en una taberna o cazar una manada de bueyes. Cada vez se reunirán más y más gargantes en torno a los tótems vivientes que son los Megagargantes, hasta formar tribus enteras nomádicas, que seguirán creciendo hasta hacer estremecer los reinos con sus zancadas, sus aullidos y sus cargas, machacando los ejércitos de aquellos lo suficientemente valientes o estúpidos como para enfrentarse a ellos.

Armamento[editar | editar código]

A unit of Mancrusher Gargants has any number of Gargants, each armed with an ’Eadbutt, Massive Club and Mighty Kick.

Fuentes[editar | editar código]

  • Destruction Battletome: Sons of Behemat (2.ª Edición).
    • Pág. 32
    • Pág. 33
    • Pág. 79
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