Sigmaroteca
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Vokmortian es tanto un enviado diplomático como un supervisor, estadista y conquistador. Su tarea consiste en gestionar el diezmo de huesos, la recolección de materiales a partir de los cuales se crean nuevos ejércitos Ossiarch. El primer contacto que muchas naciones han tenido con los Bonereapers ha sido con este espantoso renacido, un día que maldecirán por generaciones para siempre.

Sus acólitos se pueden encontrar en cada Necrópolis, en donde se aseguran de cobrar un tributo adecuado a sus habitantes. A Vokmortian no le importa si esos huesos se consiguen por la fuerza o si sus vasallos eligen sacrificar a algunos de sus mejores y más jóvenes guerreros a cambio de poder seguir viviendo. Sólo importa que los Ossiarch Bonereapers tengan recursos suficientes para reabastecer sus filas y expandir sus fortalezas óseas.  

Descripción[]

A lo largo y ancho de las vastas distancias de los Reinos Mortales viajan los emisarios de Nagashizzar. Llevan consigo los inviolables decretos del Gran Nigromante, y negar sus demandas invita a ser aniquilado. El primero entre ellos es Vokmortian, Señor del Diezmo de Huesos. Este ser inmortal tiene licencia para destruir por completo a cualquiera que desafíe a Nagashizzar, usando descargas de magia nigromántica y poderes otorgados por su amo. Por la voluntad de Vokmortian, imperios enteros han sido reducidos a escombros y civilizaciones enteras cosechadas durante la noche. 

Cuando Vokmortian llega ante las puertas de una ciudad mortal para reclamar el tributo, le acompaña un séquito de guerreros Ossiarch. El Señor del Diezmo de Huesos desenrrolla el pergamino con el Decreto de Nagash y lo lee con su espantosa voz castañeteante. Si se le entregan huesos de suficiente calidad, permitirá a los mortales vivir durante otra estación. Si los habitantes de la ciudad se muestran lo bastante beligerantes como para iniciar hostilidades abiertamente, Vokmortian simplemente tomará el botín de sus cadáveres tras la batalla. Pocos mortales son lo bastante valientes como para hacer frente a esta terrible efigie de muerte, y las cabezas cercenadas de aquellos que lo han intentado cuelgan como trofeos del báculo de Vokmortian, como prueba de su insensatez. 

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Vokmortian es el emisario principal de Nagash, lo que significa que es capaz de canalizar una porción del formidable poder del Gran Nigromante. Lo que Vokmortian ve, lo percibe también Nagash, de modo que el señor de Shyish puede manifestar su venganza a través de su siervo. Esta conexión es tan potente que, cuando el Señor del Diezmo de Huesos es contrariado, la gélida mirada de Nagash puede apreciarse en el semblante espectral que se encuentra en el pecho de Vokmortian, causando un terror extremo en aquellos que lo han hecho enojar. Por si eso no fuera suficiente, Vokmortian tiene a su disposición el temible poder del Nadir de Shyish, y puede destruir a sus enemigos con magia que drena la vida. 

Además de sus otros deberes, Vokmortian actúa a todos los efectos como conducto de la voluntad del Gran Nigromante. Nagash es el señor absoluto de la no muerte, pero aunque su poder es el de un dios aún no es omnipotente. Las fuerzas de Muerte son de naturaleza dispar y variada, y muchas tienen sus propios intereses. Todas las criaturas no muertas están disponibles para marchar bajo el estandarte de Nagashizzar cuando se les invoca, pero al estar tan dispersas no siempre es fácil para Nagash ejercer su voluntad sobre ellas, y muchos de sus lugartenientes prefieren dedicarse a desarrollar sus propias ambiciones tiránicas en detrimento de los planes del Gran Nigromante. Como portador del Decreto de Nagash, Vokmortian puede lograr la obediencia de incluso el más poderoso señor no muerto, simplemente alzando ante sí el pergamino de Nagashizzar y vocalizando una orden que nadie se niega a cumplir. Este hace de él una de las entidades más peligrosas de todo Shyish, tanto que incluso los Mortarcas deben cuidar de sus palabras en su presencia.          

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